Septiembre 27, 2026 | Escrito por: Jon García
Biografía del Director Martin Scorsese

Martin Scorsese está, seguramente, en el 90% de las listas de cabecera de muchos amantes del cine de mi generación;  aquella que creció con Uno de los nuestros (Buenos muchachos, 1990) y Casino (1995) y viajamos atrás para descubrir su origen en Taxi Driver (1976) o Toro Salvaje (1980). 

En él descubrimos un cine fascinante, vivaz y visceral que acompañado de una banda sonora apabullante, nos hacía subir la adrenalina igual que si tomáramos un Quaalude con Jordan Belfort en El lobo de Wall Street (2013) 

Su nombre quedará ligado indisolublemente a los matones criminales que ha convertido en trovadores de su cine, pero la filmografía de Scorsese se ha abierto como un paraguas temático durante las más de 25 películas que nos ha dejado; en ella ha mirado al deporte, el musical, la aventura e incluso el drama bíblico en el que ha buscado expiar sus pecados. 

Desde su debut han pasado casi seis décadas. Más de medio siglo de cambios en un lenguaje que ha pasado por toda clase de evoluciones técnicas para acabar dándose cuenta de que, al final, deconstruirlo y  limpiarlo de adornos es la mejor forma de rendirle homenaje. 

Te invito al club de Martin Scorsese, el Copacabana, entra como uno de los nuestros a conocer su mundo, no te preocupes, su cámara nos sigue. 


¿Quién es Martin Scorsese?

DatosInformación
Nombre completoMartin Charles Scorsese
Nacimiento17 de noviembre de 1942, Queens, Nueva York (Estados Unidos)
NacionalidadEstados Unidos
ProfesionesDirector de cine, productor, guionista
Años activo1967 – actualidad
FormaciónUniversidad de Nueva York (NYU)

Carrera como director

La pasión le nació precisamente gracias a su talón de Aquiles en la infancia: Martin Scorsese padecía un asma severo. Igual que yo. A él, en los años cincuenta, eso le llevó a restar horas de calle —esa de la que tanto hablaría más adelante— para sumarlas a las salas de cine. Por otras razones, yo también acabé amando el séptimo arte, aunque por desgracia aquí se acaban las similitudes en nuestros caminos. Para aquel muchacho que crecía en Little Italy, en pleno corazón de Manhattan, la pasión por el cine se convirtió en la verdadera medicina para su enfermedad. 

Su padre fue quien le dio su primera educación cinéfila con títulos como Cautivos del mal (1952) o Un americano en París (1951); esas horas sentado junto a él servían, tristemente, como sustituto del afecto que no recibía. Pero la herencia de sus raíces la descubrió junto a sus abuelos sicilianos, que no hablaban inglés y con los que veía películas italianas como Ladrón de bicicletas (1948), de Vittorio De Sica. 

Scorsese en 1967 en el rodaje de ¿Quién llama a mi puerta?

Entonces descubrió que los personajes de la pantalla hablaban y se comportaban igual que su familia, y que dentro del cine podía haber «verdad».

De pequeño le gustaba pintar, pero el asma y las alergias le negaron entregarse a una de sus primeras vocaciones: no soportaba el olor de los materiales de pintura. Después, la vocación sacerdotal estuvo rondándole desde que ejerciera de monaguillo, pero pronto hubo en él un despertar diferente: el hormonal. 

Empezó a sentirse fuertemente atraído por las chicas, a enamorarse y a escuchar música rock de la época y finalmente acabó expulsado del seminario por problemas de conducta. Se dio cuenta de que la vida fuera de la iglesia era demasiado fascinante como para aislarse en un convento, pero esa negación le ha perseguido como sentimiento de culpa del que siempre ha buscado redimirse, y su set de rodaje ha sido en parte su confesionario.

Su siguiente paso fue matricularse en la Universidad de Nueva York (NYU), allí eligió como especialidad historia del cine y su lenguaje, donde conoció a su mentor y profesor Haig Manoogian, fue él quien le enseñó el principio de «filmar lo que conoces», motivándolo a volcar toda su vivencia infantil y de barrio en sus primeras películas. Scorsese culminó sus estudios con un postgrado en Comunicación Cinematográfica en 1968. 

¿Cómo empezó en el cine?

Robert De Niro, Martin Scorsese y Harvey Keitel en el rodaje de Mean Streets

Realizó varios cortometrajes en su etapa universitaria, entre ellos What’s a Nice Girl Like You Doing in a Place Like This? y en 1967 dio el salto al largo con ¿Quién llama a mi puerta? un primer fresco en el que empezó a dar pinceladas de sus orígenes y sus preocupaciones: una historia centrada en Little Italy con un joven que no consigue elegir el buen camino y el peso de la fe le persigue.  Unos mimbres que nos recuerdan un poco a Malas Calles (Calles peligrosas, 1973). 

Esta fue de alguna manera el pistoletazo de salida de su filmografía, después de probar el cine de explotación de Roger Corman con El tren de Bertha (amante y ladrona), decidió no sucumbir al dinero fácil y arriesgarse en trabajar su estilo, de ahí que ideara la película que contaría su infancia. 

Malas calles fue un interesante banco de pruebas que supuso un soplo de aire fresco en su estreno y que hemos analizado ampliamente en la web, pero voy a centrarme directamente ahora en una selección de sus películas para mi más representativas, sin tratar de hacer una cronología fácil de sus títulos.

Películas fundamentales de Martin Scorsese

Las películas del neorrealismo italiano le enseñaron la calle, pero él les inyectó anfetaminas. Estas son las obras que definen su legado.

Taxi Driver (1976): Encontrar su voz

Imagen promocional de Taxi Driver (1976)

Scorsese se quedó en Nueva York para contar esta historia nacida de las pesadillas del guionista Paul Schrader en Los Ángeles (California). La de un hombre destrozado que, tras volver de Vietnam, arrastra un estrés postraumático que lo condena al insomnio crónico. 

Travis Bickle (interpretado por un Robert De Niro completamente mimetizado con su personaje) pasa sus horas sin dormir en un taxi recorriendo la ciudad. A través del parabrisas, contempla con ojos de incredulidad como el país que fue a defender en la guerra se ha convertido en un hervidero  de prostitutas, traficantes, violencia y corrupción; un infierno en la tierra que necesita una purga. Mientras él intenta reintegrarse en la sociedad crece en él un odio que no conseguirá calmar. 

¿Por qué creo que es la primera gran película para entender el cine de Scorsese?. Porque para contar esta historia y hacerlo como lo hizo el director, hay que manejar muchas aristas. 

  • La ciudad: Nueva York era la ciudad ideal para ubicar este descenso a la locura de Bickle, tenía unos niveles de criminalidad históricos, una huelga de basuras que se sumaba a la suciedad de las calles, pintadas en los metros, un Times Square rodeado de prostitutas, yonkis y entretenimiento adulto. Era la Sodoma y Gomorra contemporánea. Scorsese consigue dar vida a esa ciudad y trasladarla a través de su cámara como una deformación urbana.
  • El contexto social y político: la desconfianza en la clase política y la corrupción se bebían como tragos amargos por una población al borde del colapso con el caso Watergate como punto álgido. Esto se ve representado en la película  con la ocupación del personaje de Cybil Sheppard (Betsy) y su entorno relacionado con la campaña del senador Palantine, un político liberal que desoye las quejas reales sobre la calle mientras Travis lo lleva en la parte trasera de su taxi.
  • La música: el director encargó la música a Bernard Hermman, maestro de cabecera de Hitchcock que dejó una obra póstuma muy personal y particular, con una partitura que se funde perfectamente con las imágenes de Scorsese y el director de fotografía Michael Chapman. En su jazz melancólico da forma a la personalidad de Bickle y a la propia Nueva York:  Él tratando de contenerse y ella sudando el peso de su declive.  
Martin Scorsese da instrucciones a Robert De Niro en Taxi Driver
Martin Scorsese da instrucciones a Robert De Niro en Taxi Driver

Lenguaje cinematográfico

En su quinta película, Scorsese ya domina su vasto arsenal y background visual, sigue experimentando pero consigue medir su uso del lenguaje:

  • Pinta esa ciudad para mostrar un alma que tiene vida. Calles mojadas que contrastan, luces de neón que se deforman, sobreexposición que aporta peso a los colores de la noche.
  • Usa texturas en el piso de Travis y planos cortos de Robert De Niro para trasladar la psicología del personaje, un hombre que trata de integrarse y se presenta como alguien que quiere agradar, pero que por dentro es un hervidero. 
  • Usa la simbología para trasladar sentimientos, como la escena de la ruptura con el personaje de Betsy, donde la cámara se aleja de él para recibir la noticia aislado, ya no hay nada ni nadie que lo ancle a la cordura. 

La película explota cuando quiebra el control del personaje,arrastrándonos al caos absoluto de un hombre roto jugando a hacer justicia. 

A pesar de la sordidez y violencia final de la cinta, fue un éxito comercial. Con un presupuesto de apenas 1,3 millones de dólares recaudó casi 29 millones, y su acogida crítica no fue menos calurosa, estuvo nominada a 4 Oscars: Mejor Película, Mejor Actor, Mejor Actriz de Reparto (para una jovencísima Jodie Foster) y Mejor Banda Sonora.

Taxi Driver es la referencia del cine introspectivo, visceral y visualmente empoderado que el director ha creado como sello, después de ella, se sentía con poder para abordar cualquier proyecto, por ello se embarcó en llevar a cabo un gran musical que fue el principio de su gran bache vital.

Toro salvaje (1980): su redención

Robert De Niro en Toro Salvaje (1980)

Ese musical que casi le lleva a la ruina emocional y económica fue New York, New York (1977), un mastodonte que le arrastró al límite físico durante el rodaje y que acabó fracasando comercialmente. Esa desolación y su creciente adicción a la cocaína, acabaron por provocar una hemorragia interna causada por la interacción de las drogas con sus medicamentos para el asma.

Ingresado en el hospital de urgencia a punto de costarle la vida, su amigo Robert De Niro fue a visitarlo. Le llevó el libro autobiográfico de Jake LaMotta y volvió a insistirle en que dirigiera una película sobre él; una idea que Scorsese había rechazado en el pasado por su nulo interés en el boxeo. Pero allí leyó el libro y entendió que tenía muchas similitudes con la historia de autodestrucción de Lamotta. Así decide dirigir Toro Salvaje (Raging Bull) y dar todo lo que tenía en esa película, que no sabía si sería la última.

Sinceramente, a mí me interesa el boxeo lo mismo que a Scorsese y la figura de Lamotta no me despierta tampoco ninguna simpatía, por eso es una película que he tardado muchos años en ver. Eso no quita que sea capaz de reconocer la brillantez que tiene, no solo en la forma en que está rodada sino en cómo define las dinámicas de personajes que tanto me han fascinado en sus obras posteriores. 

¿Por qué Toro Salvaje trasciende el género deportivo y se convierte en una obra tan importante en su filmografía?:

  • El cuadrilátero como estado mental: A diferencia de Rocky que ha sido la única saga de boxeo que he seguido por generación, Scorsese no hace del ring un lugar para la épica, se desmarca y lo construye como una extensión de la psicología de LaMotta: en sus días de gloria es un espacio inmenso; en su declive, una jaula asfixiante de la que no puede escapar. Los golpes no forman parte de un espectáculo, son martillos que doblegan al campeón con estruendo. Su caída se muestra con diferentes cortes a cámara lenta y rápida, y la sangre salpica al espectador dentro y fuera de la pantalla.
  • El casting, Cathy Moriarty y Joe Pesci: normalmente solo se destaca la monumental interpretación que hace Robert De Niro, pero es un acierto de actor y director haber dado la oportunidad aquí de recuperar a un casi retirado Joe Pesci, porque la química que mostraron ambos fue única, y con ella se entiende porque después repitieron juntos en otras dos de sus películas fundamentales. Perfeccionan los diálogos rápidos y macarras que se convierten en marca de la casa, pisados e improvisados, lo que acelera el ritmo cada vez que están juntos. Y no me quiero dejar a una fundamental Cathy Moriarty, culpable de los celos enfermizos de Jake, una femme fatal representante de la nueva mujer fuerte de los 70, una Margot Robbie de la época que no tuvo tanta suerte pero que está estupenda en su papel.
  • El blanco y negro: Fue una decisión estética y diferencial. Hacer desaparecer el color convierte las peleas en documentales realistas que rememoran los combates antiguos televisados a la par que se desmarcaban del estilo que había impregnado Rocky en la década anterior. También sabía que la sangre no iba a faltar y que su exceso podía ser un riesgo para la percepción de la película y el blanco y negro lo enmascaraba.

El lenguaje cinematográfico y el sacrificio total

Toro Salvaje es una película negra, no por el género, sino por el ambiente y la esquizofrenia mental del protagonista a través de la cual sentimos y vemos lo que ocurre. La ambientación en el ring parece un club nocturno con sábanas de humo que pesan sobre el Lamotta, y en las peleas, la alianza con la montadora Thelma Schoonmaker es fundamental. 

Ella con Scorsese montan esa escena de la paliza real de Sugar Ray Robinson que se ha vuelto legendaria: 

Escena de la pelea entre Sugar Ray y Jack Lamotta
  1. Comienza con un plano contraplano en un estado normal de la pelea, hasta que Lamotta provoca a su oponente, entonces vemos a ambos en un plano general.
  2. Plano lateral cerrado sobre ellos dos, como si no hubiera nadie más: vemos a Ray frontalmente y, en oposición, a Jake.
  3. Es entonces cuando Scorsese ataca con su Dolly Zoom; la cámara avanza físicamente hacia Sugar mientras la lente retrocede (zoom out), creando ese efecto Vértigo que nos advierte del peligro inminente. Zoom lento encuadrando a De Niro convertido en una de las postales icónicas de la película.
  4. Entonces comienza la carnicería. Golpes, sangre, salpicaduras, cortes de plano, público, gritos, paranoia,… ¿Sigo?.

Esta locura de secuencia montan los dos, Scorsese y Schoonmaker, para mostrar cómo Lamotta en su creencia de ser indestructible, acaba sembrando el comienzo del fin de su propia carrera. 

En definitiva, el guion, las interpretaciones, la fotografía y el propio lenguaje de Scorsese —los tratos con la mafia, la espiral autodestructiva, la violencia absurda y ese portentoso manejo de cámara como ya hemos visto— confluyen con una genialidad propia que convierte a Toro Salvaje en una obra indiscutible e indispensable para entender al cineasta.

Lejos de ser su testamento cinematográfico, el vía crucis de Jake LaMotta fue la resurrección personal de Scorsese, devolviéndole el pulso perdido y sentando las bases de su futura carrera. Consiguió ocho nominaciones a los premios de la Academia, a mejor director incluida, y se alzó con las estatuillas a Mejor Actor y Mejor Montaje.

La última tentación de Cristo (1988) 

Willem Dafoe y Harvey Keitel en La última tentación de Cristo (1988)

Su eminente fe y su sentido de la culpa le llevaron a rodar, no sin múltiples problemas financieros y feroces represalias desde todos los rincones del catolicismo, la visión más humana y humanista del conflicto de Jesucristo. Lejos del realismo sangriento de La pasión de Cristo de Mel Gibson, Scorsese, basándose en la novela de Nikos Kazantzakis, se adentra en el miedo y la duda ante la decisión vital del Mesías.

En la cruz, justo antes de morir, es tentado de vivir una vida como los demás sin tener que sacrificarse por todos engañado por el Diablo disfrazado de niña, y la película nos narra su vida mortal, en la que se casa, tiene hijos con Magdalena y también peca. 

Con un presupuesto nada generoso, el director actualiza los códigos del cine religioso. Se olvida de la magnificencia y de la música operística —apoyándose en una partitura transgresora y tribal de Peter Gabriel— para adentrarse en una obra mística protagonizada por un Jesús más temperamental. Un mesías capaz de enajenarse violentamente durante la expulsión de los mercaderes del templo, retratado por una cámara nerviosa que se acerca para enfatizar sus dudas y exprime el ritmo para profundizar en el trauma mesiánico.

Plano en el umbral de la puerta de La última tentación de Cristo

Filma con respeto las escenas bíblicas y se centra en planos medios contrapicados para ensalzar el mensaje de un Jesús magníficamente interpretado por Williem Dafoe. Martin Scorsese rinde un homenaje directo a John Ford mediante la puesta en escena, la composición visual y la iconografía del western, por eso su protagonista es un héroe fordiano, que comparte los mismos dilemas y la soledad que Ethan Edwards (John Wayne) en Centauros del desierto (1958, Más corazón que odio). 

Planos como el mítico contraluz desde el interior hacia el paisaje, enmarcando la sombra del personaje en el umbral, son calcados en esta cinta para mostrar la dolorosa separación del Maestro tras el ayuno y las tentaciones vividas en el desierto.

Una de las películas más fascinantes sobre la vida de Jesús y por supuesto muy personal del director, que volverá a acercarse a su figura en la adaptación de A Life of Jesus que está prevista para 2027.

Goodfellas (1990) y Casino (1995)

Montaje con los protagonistas de Goodfellas y Casino

En alguna ocasión ya he mencionado que yo vi primero Casino, que me fascinó, y después supe que Uno de los nuestros (Buenos muchachos) fue el origen de ese universo perfeccionado de cómo se relacionaban los gangsters, por eso, el impacto de la obra que redondeó esa visión fue, en mi caso, mucho mayor que para aquellos que las descubrieron en estricto orden cronológico. 

Por esa razón las he juntado aquí, pero haciendo un ejercicio de limpieza de prejuicios, es lícito reconocer a Goodfellas como la película que consigue aunar todos los aciertos narrativos para darnos la película definitiva del estilo criminal de Scorsese, del que muchos somos fans incondicionales. 

El germen de los arquetipos que vemos en ellas está en los personajes y ambientes de Malas calles (1973) y cómo se relacionan en los momentos más intimistas entre Jake y Joy Lamotta en Toro Salvaje. Pero aquí sacó todo su conocimiento acumulado de años tras las cámaras, el recuerdo de su infancia en Little Italy rodeado de jóvenes matones y sus magnéticas personalidades y narró las novelas de Nicholas Pileggi: Wyseguy y Casino. 

Un ritmo infernal con una voz en off que nos sumerge en la fascinación por el mundo criminal y sus beneficios donde vemos el ascenso, clímax y destrucción de un estilo de vida que no exculpa a nadie.  De nuevo con el montaje de Thelma Schoonmaker nos meten ahora en un truco de cartas en el que juegan con nuestra percepción como un prestidigitador que va diez segundos por delante nuestro. 

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Escena "te parezco gracioso" Joe Pesci y Ray Liotta

Pero el juego de roles y personajes es aquí en realidad el gran truco final, con unas interpretaciones realmente sublimes en las dos películas, somos testigos de momentos increíbles de Robert De Niro (enigmático con sus miradas),  Joe Pesci (al que amas y temes a partes iguales) y si hablamos de Godfellas: Ray Liotta nunca ha estado mejor, e increíble Lorraine Bracco.

Giramos la cámara y miramos ahora a Casino: La nota diferencial es Sharon Stone, que eleva aún más el nivel. En la interpretación más enigmática y desquiciada a la vez que he visto a la actriz, su personaje funciona como los ojos del espectador: se deja maravillar por el mundo de poder de Las Vegas, cae en las garras de la codicia y el exceso, y repudia después todo lo que representa. 

En ambas la música es un elemento fundamental, algo que no era algo nuevo, pero el ambiente sonoro depende de la música popular y rock que elige para acelerar o remarcar las escenas: Rags to Riches (Tony Bennett), Then He Kissed Me (The Crystals), Sunshine of Your Love (Cream)  para Goodfellas y Love Is Strange (Mickey & Sylvia), The House of the Rising Sun (The Animals), Gimme Shelter (The Rolling Stones) en Casino. 

Un díptico fascinante que todo amante de Scorsese seguramente habrá visto y un estilo que se ha vuelto inconfundible, tengo que reconocer que por inventar el molde, la historia del cine le debe mucho más a Uno de los nuestros. El American Film Institute, la eligió entre las cien películas más importantes de la historia americana y la segunda en el género de gángsters por detrás de El padrino.  

El lobo de Wall Street (2013)

Portada de El Lobo de Wall Street (2013)

Con Leonardo DiCaprio convertido en esa nueva fuerza interpretativa que le ha ayudado a rejuvenecer y actualizar sus arquetipos, Martin Scorsese vuelve a sorprender con la película más desenfrenada, obscena y catártica del siglo XXI, y lo más sorprendente es que ya tenía más de setenta años. 

El Lobo de Wall Street es una reinvención del esquema de Goodfellas, actualizada para las nuevas generaciones pero para nada repetitiva para el espectador más maduro. Su estreno fue para mi una reconexión con lo mejor del director, incluso por encima de Infiltrados, y un sin fin de momentos desternillantes y legendarios. 

El escudero aquí es Jonah Hill (Donnie Azoff), el socio desquiciado que recoge el testigo del arquetipo de Joe Pesci, elevando el nivel de depravación a límites insospechados.

DiCaprio es un joven con un ansia de poder y una codicia desmesuradas que utiliza todos sus trucos sucios de vendedor de humos para estafar a pobres incautos con acciones bancarias ruinosas, se hace de oro con su troupe de hienas que le siguen el juego. Basada en la historia real de Jordan Belfort, nos cuenta la creación de su empresa  Stratton Oakmont, gestionada de forma totalmente ilegal y depravada y su desmantelamiento por el FBI. 

El ritmo se vuelve frenético mientras asistimos a una colección de escenas que ya se han vuelto memorables: 

  • Matthew McConaughey golpeándose el pecho al compás tribal de su improvisación. Nosotros nos quedamos tan extasiados como el propio DiCaprio. 
  • Margot Robbie y la increíble fuerza erótica y magnética de sus apariciones. La aparición en la fiesta cuando conoce a Jordan, la cena que tiene con él y todo el desarrollo de la cita, y la escena doméstica cuando su matrimonio ya está en caída libre y confunde y juega con su marido luciendo su vestido rosa.  
Margot Robbie en El lobo de Wall Street
  • La fiesta en las oficinas: un momento que vemos al principio con un hombre enano a punto de estrellarse en una diana y la recuperamos después ubicada en la historia y convertida en una bacanal de amoralidad exaltada. 
  • La vuelta a casa en el Lamborghini blanco: Jordan ciego de quaaludes, ya raya la tragedia tratando de aterrizar su helicóptero en el jardín de su casa, pero su colapso es total cuando conduce su Lamborghini  con una parálisis cerebral y cree haber llegado bien hasta que nos muestran que en realidad se estrella con todos lo que se mueve y lo que no en su regreso,  arrastrándose como puede para intentar llegar a la cama y mostrar una normalidad con un colocón que es imposible de esconder. 

Leonardo DiCaprio hace un trabajo increíble de comedia y patetismo desmesurado que algún día analizaremos con más detalle, rompiendo incluso la cuarta pared constantemente haciéndonos cómplices de cada una de sus locuras y llegando incluso a empatizar con él. 

Pero sin entrar en más desarrollo visual para no hacer de esta biografía una lectura imposible, concluiré diciendo que El lobo de Wall Street es para mí la última gran locura de Scorsese. ¿Tiene más joyas? por supuesto, y hablaremos más brevemente de algunas de ellas. 

Alianzas e influencias importantes

Robert De Niro, Leonardo DiCaprio y Martin Scorsese en una foto del festival de Cannes

El cine de Scorsese no es posible desligarlo de las relaciones artísticas que ha ido sumando a lo largo de su carrera, algunas de ellas de por vida. 

En el plano interpretativo, primero al actor Harvey Keitel, después se sumó su amigo Robert De Niro y por último la nueva hornada con Leonardo DiCaprio, actor con el que volverá a rodar What Happens at Night (2027). 

Además, en el apartado técnico, Thelma Schoonmaker en el montaje o Paul Schrader en sus guiones han sido fundamentales, así como Michael Chapman, Robert Richardson y Michael Ballhaus en la fotografía. Todos ellos en su respectiva faceta han ayudado a que el cine del director tenga esa textura, visceralidad y velocidad de lenguaje tan característica. 

Pero sus influencias, algunas como su profesor Haig Manoogian y John Ford ya las hemos mencionado, son las que han construido su imaginario, las más representativas por época son: 

  • De La Nouvelle Vague francesa y el cine independiente
    • Jean-Luc Godard, Robert Bresson y François Truffaut
  • Neorrealismo e Italia:
  • Vanguardias del cine mudo y cineastas clásicos:
    • Sergei Eisenstein, Vsevolod Pudovkin y Dziga Vertov y Emeric Pressburger (La secuencia de ballet de Las zapatillas rojas inspiró la perspectiva subjetiva de los combates en Toro Salvaje).

Y por supuesto, su mentor en sus comienzos, John Cassavetes, el autor independiente que le empujó a contar historias que realmente le interesaran y al que admiraba desde Sombras (1959).

Estilo de dirección: el mapa temático

Martin Scorsese rueda desde la urgencia. No hay planos de adorno. Si la cámara se mueve, es porque el personaje está en la cima del mundo; si la cámara se congela, es porque el castigo está a punto de llegar.

Su universo se sostiene sobre pilares innegociables: hombres cuya arrogancia y soberbia es su perdición, que recurren a la violencia y la culpa religiosa y una banda sonora que funciona como acelerador de las emociones.

Tema PrincipalPelículas ClaveMomento o Enfoque Narrativo
La culpa, la fe y el castigo católicoMalas calles, La última tentación de CristoCharlie (Harvey Keitel) castigándose al acercar la mano a la llama de las velas en la iglesia para probar el fuego del infierno. Jesús humanizado en la cruz, enfrentando la tentación de vivir una vida terrenal, dominado por la duda y el miedo.
La violencia, la soberbia y la caída autodestructivaToro salvaje, El lobo de Wall Street, La edad de la inocenciaEl cuadrilátero convertido en una jaula asfixiante donde Jake LaMotta sella su propia destrucción y aislamiento. El colapso total de Jordan Belfort arrastrándose drogado hacia su Lamborghini blanco. La violencia silenciosa en los salones de la alta burguesía, donde un simple rumor es tan letal como un disparo.
El antihéroe aislado y la deformación urbanaTaxi Driver, Shutter IslandTravis Bickle contemplando la escoria y la prostitución de la ciudad a través de la luna de su taxi, asqueado y buscando una misión purificadora. El clima perpetuamente tormentoso y el entorno asfixiante que reflejan la mente fracturada y aislada del protagonista Leonardo DiCaprio.
Pertenencia, lealtad y el juego de espejos moralUno de los nuestros, Casino, InfiltradosEl ascenso y destrucción de un estilo de vida criminal con reglas propias. El reflejo exacto entre los agentes de policía y el crimen organizado, mostrando un ecosistema donde nadie se salva de la corrupción y el castigo.
El lenguaje cinético y musical como vehículo psicológicoUno de los nuestros, Casino, Toro salvajeEl mítico plano secuencia cruzando las cocinas del club Copacabana para explicar el poder de la mafia sin un solo diálogo. El uso de The House of the Rising Sun a contratiempo para acompañar el montaje donde caen eliminados los jefes. El Dolly Zoom (efecto Vértigo) que advierte del peligro antes de la carnicería en el ring.

Otras joyas y películas a seguir

Más allá de los revólveres y los bajos fondos, su filmografía esconde obras donde la violencia se ejerce de otras maneras, a veces con un taco de billar o con una taza de té.

El color del dinero (1986)

Paul Newman, Mary Elizabeth Mastrantonio y Tom Cruise

Con esta secuela tardía de El buscavidas (1961), Scorsese demostró que también sabía jugar con las reglas de los estudios sin perder su estilo. Toma a un icono clásico (Paul Newman, regalándole por fin su ansiado Oscar) y enfrentándolo a uno de los ídolos del momento, Tom Cruise. Es una obra donde la cámara baila sobre las mesas de billar con un ritmo visual envidiable, transformando un encargo del veterano actor en un brillante estudio sobre el orgullo, el ego y el relevo generacional.

La edad de la inocencia (1993)

En esta deslumbrante adaptación de la novela de Edith Wharton, la violencia se ejerce con crueldad a través de los modales exquisitos de la alta sociedad neoyorquina del siglo XIX. Con un Daniel Day-Lewis y una Michelle Pfeiffer soberbios, la película nos enseña que un rumor o un destierro en un salón de té puede ser tan letal como un tiro en la nuca.

Scorsese dirige una escena con Winona Ryder y Daniel Day-Lewis

Infiltrados (2006)

Tanto a Scorsese como a la Academia se les ha acusado en ocasiones de que el Oscar llegó con una de sus películas más comerciales, además de ser un remake de la hongkonesa Juego sucio de 2002 (que, por cierto, el propio director decidió no ver durante el rodaje para no contaminar su visión). Sin embargo, yo creo que el único problema que tiene Infiltrados es que trabaja sobre una temática que ya tenía perfectamente dominada bajo las reglas de un estilo que él mismo inventó. 

Para quién la haya visto, mi recomendación es hacerlo sin dudar, porque es una fantástica película que te sube la adrenalina en un constante juego de espejos. Lo que le ocurre a uno de los infiltrados, Collin Sullivan en la policía y Billy Costigan en el crimen organizado, tiene su reflejo exacto en el otro. Es aquí donde la cinta se diferencia de sus obras anteriores: la policía cobra un protagonismo absoluto. Ya no son los antagonistas sin rostro, sino en ese espejo que contrasta a los buenos y los malos, donde nadie se salva de ser juzgado.

El film es cierto que se encierra en ese ecosistema donde está todo el canon inconfundible del neoyorquino: la fe católica, la culpa, el lenguaje de la calle, la violencia descarnada y la soberbia que lleva a la destrucción, encarnada aquí por Jack Nicholson y Matt Damon.

Martin Sheen, Mark Wahlberg y Jack Nicholson en una escena de Infiltrados
Martin Sheen, Mark Wahlberg y Jack Nicholson en una escena de Infiltrados

​El despliegue de talento contemporáneo que maneja aquí es increíble. Además del trío protagonista, desfilan personajes histriónicos de la mano de Alec Baldwin, Mark Wahlberg, un siempre sobrio Martin Sheen o una casi debutante, Vera Farmiga. Una debilidad personal que aquí está sencillamente impresionante. Recoge el testigo de la clásica rubia magnética de Scorsese y se erige como el vértice humano donde esos dos espejos acaban chocando.

​Scorsese no deja títere con cabeza, algo que no gustó al público ni contentó a la crítica, pero reconozcámoslo, Infiltrados es un magnífico thriller que sin inventar perfecciona, y merece la pena reivindicar.

Shutter Island (2010)

Un ejercicio de suspense gótico y terror psicológico. La llegada en ferry de Leonardo DiCaprio a la isla psiquiátrica establece el tono. Scorsese juega con la percepción del espectador, utilizando raccord de miradas engañosas y un clima perpetuamente tormentoso para reflejar la mente fracturada del protagonista. Un thriller que busca sorprender a través de giros y personalidades complejas y que es un algo más que entretenimiento y tensión.

Los asesinos de la luna (2023) 

Los asesinos de la luna (2023)

Por fin logra reunir a sus dos grandes tótems de la interpretación, Robert De Niro igual de escalofriante con 77 años y un  Leonardo DiCaprio volviendo a sorprender con su capacidad para mostrar el patetismo. 

Scorsese firma un western sombrío y doloroso sobre el exterminio de la nación Osage lejos de su ritmo frenético, construyendo un thriller de tensión insoportable que se alarga para hacernos agonizar mientras volvemos a descubrir que filma como nadie la podredumbre moral de personajes reprobables. 

Su estilo se vuelve más pausado y su cámara por fin respira con más tranquilidad, con una dirección más clásica y en la que hay menos efectismos que en el pasado, vemos un ejemplo de su evolución y madurez.

Biografía corta

Martin Scorsese pertenece a ese grupo privilegiado de directores que ha operado como los abanderados del New Hollywood en los años setenta, y del que ha heredado grandes amigos, Steven Spielberg, Francis Ford Coppola y George Lucas, los mismos que le entregaron el Oscar en 2007 por su dirección en Infiltrados. 

Tras varios matrimonios (incluyendo uno con la actriz Isabella Rossellini), encontró la estabilidad con Helen Morris a finales de los noventa. Hoy, más allá de la dirección, su gran cruzada es la preservación histórica: fundó The Film Foundation, gastando millones en restaurar rollos de nitrato de películas clásicas que se estaban pudriendo en los archivos de los estudios.

Además, no se ha prodigado mucho en esta faceta, pero Scorsese también ha dirigido vídeos musicales, el más conocido el Bad de Michael Jackson, para el que se basó en las coreografías de West Side de Story, la de Robert Wise de 1961.

Legado y por qué le recordamos

Me he adentrado en la filmografía de Martin Scorsese como quizá no lo había hecho con nadie todavía, porque es una confesión sincera, que es uno de los directores a los que más admiro y con el que más he disfrutado del cine. Alguien que ha marcado la madurez de mi cinefilia, sin él igual no hubiera mirado atrás para descubrir otras fronteras. 

Su lenguaje y su cámara siempre han sido una vanguardia dentro del cine estadounidense, y ha sido su apuesta por un entretenimiento vertiginoso, lo que quizá nos ha cautivado a tantos durante años. Pero sus películas ahondan en más lugares que en una música épica de Dropkick Murphys y la velocidad de una escena final sorprendente.

En The Film Nook Set por fin tiene el sitio que merece un cineasta al que recomiendo encarecidamente, y que espero nos vuelva a sorprender, pero si no lo hace ya después de 80 años, siempre estaremos igualmente en deuda con él. Martin: “Que yo recuerde, desde que tuve uso de razón, quise ser un gángster”, un buen muchacho, uno de los tuyos. 

Filmografía de Martin Scorsese

Título en españolTítulo originalAño de estreno
¿Quién llama a mi puerta?Who’s That Knocking at My Door1967
El tren de BerthaBoxcar Bertha1972
Malas calles
(Calles peligrosas)
Mean Streets1973
Alicia ya no vive aquíAlice Doesn’t Live Here Anymore1974
Taxi DriverTaxi Driver1976
New York, New YorkNew York, New York1977
Toro salvajeRaging Bull1980
El rey de la comediaThe King of Comedy1982
Jo, ¡qué noche!After Hours1985
El color del dineroThe Color of Money1986
La última tentación de CristoThe Last Temptation of Christ1988
Uno de los nuestros
(Buenos muchachos)
Goodfellas1990
El cabo del miedoCape Fear1991
La edad de la inocenciaThe Age of Innocence1993
CasinoCasino1995
KundunKundun1997
Al límiteBringing Out the Dead1999
Gangs of New YorkGangs of New York2002
El aviadorThe Aviator2004
InfiltradosThe Departed2006
Shutter IslandShutter Island2010
La invención de HugoHugo2011
El lobo de Wall StreetThe Wolf of Wall Street2013
SilencioSilence2016
El irlandésThe Irishman2019
Los asesinos de la lunaKillers of the Flower Moon2023
A Life of JesusA Life of Jesus2027
What Happens At NightWhat Happens At Night2027

Premios y nominaciones destacados

Organismo y AñoPelícula / CategoríaResultado
Oscar (1981)Toro salvaje – Mejor DirectorNominado
Oscar (1989)La última tentación de Cristo – Mejor DirectorNominado
Oscar (1991)Uno de los nuestros – Mejor GuionNominado
Oscar (1991)Uno de los nuestros – Mejor DirectorNominado
Oscar (1994)La edad de la inocencia – Mejor Guion AdaptadoNominado
Oscar (2003)Gangs of New York – Mejor DirectorNominado
Oscar (2005)El aviador – Mejor DirectorNominado
Oscar (2007)Infiltrados – Mejor DirectorGanador
Oscar (2012)La invención de Hugo – Mejor DirectorNominado
Oscar (2020)El irlandés – Mejor DirectorNominado
Oscar (2024)Los asesinos de la luna – Mejor DirectorNominado
Festival de Cannes (1976)Taxi Driver – Palma de Oro Mejor películaGanador
Festival de Cannes (1986)Jo, ¡qué noche! – Mejor DirectorGanador
Globos de Oro (2003)Gangs of New York – Mejor DirectorGanador
Globos de Oro (2007)Infiltrados – Mejor DirectorGanador
Globos de Oro (2012)La invención de Hugo – Mejor DirectorGanador
Globos de Oro (2011)Premio Honorífico Cecil B. DeMilleGanador
BAFTA (1991)Uno de los nuestros – Mejor DirectorGanador
BAFTA (1991)Uno de los nuestros – Mejor GuionGanador



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