Poster en español de la La naranja mecánica

Reparto, director y compositor de esta película con biografía en FilmNookSet

Analizamos con gran dedicación, a cada una de las estrellas sobre las que escribimos. Entra y descubre su historia, filmografía y curiosidades.


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Stanley Kubrick es un director al que no le interesaba hacer películas para para contar grandes historias que agrandaran la maquinaria del cine, si hay algo que le distingue dentro de su autoría es que el mensaje y su forma estaban para él por encima de agradar al público. 

Eso no quiere decir que con La naranja mecánica no quería llegar a nadie, él era muy consciente de su posición de privilegio para educar y transmitir ideas, y por eso eligió una novela como la de Anthony Burgess sobre la ultraviolencia y el libre albedrío para convertirla en crítica que salpica con odio y elegancia, depravación y gusto. 

En ella Alex DeLarge, es un delincuente juvenil con bombín, bastón, una mirada que hiela tanto como la de Norman Bates, pero una pasión sorprendente por la belleza clásica de la novena sinfonía de Beethoven. En nuestro viaje con él nos genera repulsión, empatía, humor y algo de confusión con su acento caló en la versión española, y cockney en la versión inglesa que derivaba en su jerga Nadsat.

Con él nos adentramos en una secuencia de colores primarios y secundarios, rojo, azul, rojo, verde, rosa, para dar forma con una visión actual a uno de los clásicos más controvertidos, transgresores y reveladores del cine del siglo XX. Repartimos suspensorios de cricket para quien nos acompañe, porque la película nos golpea como una patada en las “pelotas”, empezamos.  


Ficha técnica de La naranja mecánica

Poster con Malcolm McDowell de la La naranja mecánica
DatoInformación
Título originalA Clockwork Orange
Título en españolLa naranja mecánica
DirectorStanley Kubrick
GuionStanley Kubrick (basado en la novela de Anthony Burgess)
Actores principalesMalcolm McDowell, Patrick Magee, Michael Bates, Warren Clarke, John Clive, Adrienne Corri, Katya Wyeth, Gillian Hills y Virginia Wetherell
MúsicaWendy Carlos
FotografíaJohn Alcott
MontajeBill Butler
Estudio / DistribuidoraHawk Films / Warner Bros.
Año de estreno1971 (EE. UU. y Reino Unido) / 1975 (España)
PaísReino Unido
Duración136 minutos
Presupuesto2,2 millones USD
Recaudación mundialAprox. 27 millones USD 

Datos de producción

Escena de los "drugos" apareciendo en un túnel antes de apalear a un mendigo

Stanley Kubrick venía del desgaste monumental que supuso el rodaje de 2001: Una odisea del espacio (1968) y se quiso adentrar en otro proyecto mastodóntico sobre Napoleón,  pero los estudios no se atrevieron a financiar un monstruo tan grande después de fracasos como el de Waterloo (1970) que había costado más de 25 millones de dólares.

Entonces el director decidió rebajar sus pretensiones y rodar una película más barata y volver a la novela de Burgess que su guionista Terry Southern (con quien trabajó en ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú) le había entregado a finales de los años 60. 

Uno de sus primeros problemas fue resolver la jerga juvenil “Nadsat”. En la novela se incluyó, en contra de la opinión del autor, un glosario para que el lector pudiera traducir ese argot juvenil repleto de raíces rusas, pero Kubrick lo resolvió poniendo ayudas visuales con las acciones que realizaba el protagonista o con su voz en off. Si decía «le dí un tolchoco» (tolchock), podía ponérsele a Alex dando un empujón o un golpe.

Donde se rodó A Clockwork Orange 

(SPOILERS)

Con esto resuelto, y un presupuesto ajustado de  2,2 millones de dólares, buscó localizaciones reales alrededor de Londres y cerca de su propia casa para abaratar la producción.  

Uno de los pocos decorados que se construyó fue el “Korova Milk Bar”, que le permitió al director disponer a su gusto todos los elementos, los maniquíes,  y los colores y ambientación. 

  • Thamesmead (Londres Sur): Se utilizó para las escenas del bloque de pisos donde vive Alex, por su arquitectura brutalista que encajaba con el futuro distópico.
  • Paso subterráneo de Wandsworth: El lugar donde los «drugos» atacan al vagabundo al principio y donde es atacado tras su conversión por el resto de viejos sin hogar.
  • Universidad de Brunel: Una de las entradas sirvió como el centro de detención para el Tratamiento Ludovico, y también como vestíbulo del edificio de Alex.
  • Flat Block Marina: En Thamesmead South en Londres está el paseo por el que avanzan los «drugos» cuando el protagonista ataca a dos de ellos para dejar claro quién es el líder. 
  • Granja Woodmere health: Qué ahora es la Manor Lodge School, en Rectory Lane, Shenley. Allí estaba la casa de la señora de los gatos que Alex asesina y donde es traicionado por sus compinches. 
  • Embarque de Chelsea: Lugar por donde pasea Alex tras irse de casa porque su habitación está ocupada y donde se encuentra con el mendigo al que apaleó antes de ir a la cárcel.

Puedes ver más localizaciones exactas con imágenes en reelstret.com 

Reparto de La naranja mecánica

La mayoría de personajes en la película no eran actores conocidos, algo que ya estaba siendo un sello en las películas de Kubrick, como 2001, pues prefería que sus personajes no interfirieran con estereotipos marcados por actores conocidos.

Malcolm McDowell en La naranja mecánica

Aunque Malcolm McDowell ya se había hecho algo conocido en If…. (1968), película en la que le descubrió, todavía estaba lejos del estatus de estrella. Al verle entonces, sabía que si llevaba adelante el proyecto de La naranja mecánica, él tenía que ser Alex.

Entre los secundarios, destaca un joven David Prowse, culturista con un imponente físico que años después se hizo mundialmente famoso por dar vida a uno de los villanos más conocidos de la historia bajo la máscara de Darth Vader en la trilogía original de Star Wars.

Otro de los aspectos importantes fue la representación de la sensualidad femenina, para la que Kubrick eligió actrices y modelos reconicdas que fueron varias de las causantes del escándalo cultural de la película.

  • La chica con la que Alex se contonea sobre la nieve en la escena final era Katya Wyeth, una conocida modelo y actriz alemana.
  • Gillian Hills, joven descubierta por el cineasta francés Roger Vadim, era la joven rubia de la tienda de discos que come un helado de colores con forma de falo.
  • Y Virginia Wetherell, una actriz británica conocida por papeles de terror, aparece en la escena de la demostración de la conversión de Alex, después del tratamiento Ludovico, como representación de la cura de la obsesión por la lujuria.
Gillian Hills con Malcom McDowell en la escena de la tienda de discos
Gillian Hills con Malcom McDowell en la escena de la tienda de discos

La banda sonora de Wendy Carlos

Escena del asalto a la casa del escritor Frank Alexander cantando Singin' in the Rain

Kubrick volvió a recurrir a la música clásica para adornar algunas de las escenas más memorables. Además de la Novena Sinfonía de Beethoven, que tiene un impacto claro en la historia, la partitura de la ópera de «Guillermo Tell» de Gioachino Rossini también se asocia ahora clarísimamente con el film, además el uso narrativo que se hace de la canción Singin’ In the Rain de la famosa escena de la película de 1952. 

Pero sí existe un score que fue compuesto por la compositora de músic electrónica Wendy Carlos, quien usó sus sintetizadores y percusiones para dar un ambiente ceremonial y a la vez perturbador a las escenas. Su trabajo ayudó a ambientar el caos futurista del film y en él ya se pueden ver sintonías y leiv motivs que después repetiría en El resplandor (1980).

Wendy se apoyó en reinterpretaciones de clásicos como “Music for the Funeral of Queen Mary” de Henry Purcell para darles después su personal toque electrónico, convirtiéndolas en piezas disonantes y extravagantes.


Sinopsis y argumento

En una Londres distópica, Alex DeLarge lidera a sus «drugos», unos jóvenes delincuentes que pasan las noches entre palizas, robos y violaciones, todo regado con vasos de leche adulterada.

Tras un asalto que acaba en el asesinato de una mujer, Alex es traicionado por su banda y encarcelado con una pena de 14 años que intenta saltarse sometiéndose voluntariamente al Tratado Ludovico, una agresiva terapia de aversión a la violencia promovida por el gobierno.


Crítica de La naranja mecánica 

Puede ser una película que entra en la categoría de obra maestra o provocación deliberada de un Stanley Kubrick, que ya dejó tantos adeptos como críticos en su anterior trabajo 2001.

Es cruda, teatral, y descarnadamente cruel. Una ópera visual de violencia y sexo sin filtros que rompió los moldes en una sociedad todavía muy inocua que se chocó irremediablemente con la franqueza visual con la que el director presentó la novela de Anthony Burgess.

Nos adentra en una sociedad decadente donde los pandilleros juveniles campan a sus anchas promoviendo el terror por donde pasan, golpeando a mendigos, violando y creando el caos. Y lo hacen sin ningún remordimiento mientras se refugian en el Korova Bar, un local victoriano con efigies pornográficas mientras beben leche mezclada con drogas sintéticas salidas de sus pechos. 

Decoración del Korova Milk Bar donde toman leche con drogas los «drugos»
Decoración del Korova Milk Bar donde toman leche con drogas los «drugos»

Un mundo donde la moral está destruída, pero donde la historia y forma en la que nos lo cuenta su protagonista Alex DeLarge, está entre lo cómico y la confesión con el espectador. Tan atroces son sus actos que se nos muestra como el héroe de esta historia, en la que el lenguaje cockney original y las traducciones han rebajado con humor el tono destructivo de la historia por una sátira burlona

Kubrick usa el ritmo y la música deliberadamente durante las escenas para mostrarnos la evolución de Alex frente al gobierno que lo va a manipular como un bufón de la corte que entretiene, como cuando es transformado por el tratamiento Ludovico, y se convierte en un mono de feria que han de validar y mostrar. 

Los colores son fundamentales en la historia desde el principio, ya hablábamos de las series de repeticiones que hay tanto al inicio como al final en los créditos, rojo, azul, rojo, verde, rosa, se repiten hasta nueve veces, y van a ser fundamentales en el simbolismo y la historia. 

  • Rojo es el color que encarna la naturaleza de Alex: la agresión, la carne, el instinto animal y la ultraviolencia
  • El azul representa al sistema: la frialdad del Estado, la represión policial, la cárcel y la moral prefabricada. Por eso Alex entra vestido en ese color y sale así de la cárcel.
  • Verde es el color del abogado que intenta reconducirle, del piso de la señora que asesina y de su ropa, es la violación de la esperanza.
  • El rosa y púrpura: En el bar Korova. Las pelucas de los maniquíes femeninos dispensadores de leche son púrpuras y rosas fluorescentes. En la tienda de discos, donde Alex se lleva a las dos chicas a su apartamento, la iluminación y el vestuario de él estallan en esos colores. Representan la decadencia, la artificialidad del deseo y la transacción de lo sexual. 
  • El Naranja y amarillos: otros de los colores imporantes, representa la traición, la cobardía y la enfermedad moral, y lo usa para señalar a los hipócritas, como el padre de Alex o el ministro, ambos llevan corbata anaranjada, la mezcla de rojo y amarillo.   

Y el otro elemento importantísimo es la música, la devoción por Beethoven no es casualidad, es una anomalía de contrastes de la personalidad en el protagonista. Tradicionalmente, la música clásica se asocia a la nobleza de espíritu, a la educación burguesa y a la moralidad. Los autores demuestran que la sensibilidad estética no tiene nada que ver con la ética. Al igual que también canta Singin’ in the Rain cuando comente la violacuión de la mujer del escritor izquierdista, completamente vestidas de rojo, objeto de la carne. 

La interpretación de Malcom McDowell y ese rostro ambiguo son perfectas para dar vida a Alex y dejarnos contrariados entre su capacidad para enmascarar sus bajos instintos y desatarlos con gran facilidad.

La mirada de Filmnookset

(SOPILERS) 

Abordar el análisis de La naranja mecánica es de gran importancia para nuestra web. Por un lado, entramos ante una de las obras más discutidas y alabadas del siglo pasado; por otro, supone un salto de década, siendo, después de casi treinta películas de los 60, la primera película que analizamos en la web de los años setenta.

Justo cuando comenzaba esa década, el Reino Unido vivía un aumento real de la delincuencia juvenil. De hecho, el estreno alimentó esa paranoia colectiva porque varios delitos reales copiaron la estética de los «drugos«.

Por eso, y por una muestra inusitada y sin filtros de la violencia y la degradación humana, la película se convirtió en un choque cultural que en su momento recibió la calificación X, lo que no impidió que fuera nominada al Oscar a la Mejor Película.

No caigamos en verla con ojos del siglo XXI, porque no seríamos justos. Que en 1971 un filme mostrase de forma tan descarnada y descarada violaciones, sexo, homicidios y desnudez, envolviendo toda esa fiereza en un lazo estético de kitsch pop, fue una osadía que le valió enemigos por varias vertientes: la crítica propia del cine, los gobiernos conservadores e incluso la iglesia.

Fue tal su impacto que el propio Kubrick, asediado por amenazas a su familia, tomó la decisión inédita de exigir a la distribuidora Warner Bros que retirase la película de las salas británicas en 1973. Y en la España franquista, por ejemplo, no se pudo ver la película hasta 1975, en un pase en la Seminci de Valladolid en versión original.

La naranja mecánica fue una revolución y una obra con un mensaje equivocadamente alterado. No era una película que blanqueara la violencia, ni tampoco un alegato contra ella y sus consecuencias. Durante el tratamiento Ludovico, una terapia de choque psicológica en la que erradicarán las conductas sociópatas de Alex, y tras llevarlo a cabo, la película se torna en una dura crítica antisistema. Donde el gobierno es capaz de querer lavar el cerebro para intervenir el libre albedrío y la toma de decisiones humanas para mantener el orden. 

El estado y la iglesia durante el encarcelamiento de Alex son representados como nazis.
El estado y la iglesia durante el encarcelamiento de Alex son representados como nazis.

Pero cuando se equivocan, porque llevan a Alex a tirarse de una ventana, tratan de reconducir su error y le devuelven a su estado natural, evitando que vuelva a tener náuseas e impulsos suicidas con la novena sinfonía. El gobierno hace un pacto de no agresión con DeLarge: «Nosotros te eliminamos los problemas de en medio, como el escritor de izquierdas que quiere condenarte, tú nos perdonas públicamente, y nosotros te devolvemos a la sociedad de nuevo, sin juzgarte».

La corbata naranja del Ministro y los tonos madera mientras da de comer a Alex, acusan al sistema de alimentar a la bestia
La corbata naranja del Ministro y los tonos madera mientras da de comer a Alex, acusan al sistema de alimentar a la bestia

Compran su silencio y le convierten en un aliado para ganar las elecciones, y Alex definitivamente queda curado de su cura, volviendo a disfrutar del sexo, con la aprobación de la burguesía. El sistema nos utiliza, sea cual sea tu valor, para su propio provecho.


Curiosidades sobre la película

Coincidencia con Audrey Hepburn durante el rodaje

McDowell ha hecho público en varias ocasiones que durante el rodaje de la película en los Estudios Elstree (Borehamwood) de Londres, se encontró en un descanso con la mismísima Audrey Hepburn, con la que compartió una pequeña charla y consejos de sala de espera en los que le hablaba de la industria y cómo relativizar la presión en los rodajes. 

El actor iba con el vestuario de rodaje, y a pesar de encontrarse de frente con un joven actor con un aspecto tan amenazador y bizarro, ha reconocido que ella fue absolutamente encantadora: “Me cautivó. Fue simplemente asombroso. Y fue solo un breve momento.» 

La inclusión de  Singin’ in the Rain

La escena del ataque a la pareja acomodada del escritor no estaba funcionando, resultaba demasiado seria y necesitaba incluir ese humor negro que destilaba la película. En ese momento, Kubrick le preguntó a McDowell si no sabía bailar o cantar algo, y a este solo se le vino a la mente la única canción que sabía la letra: la mítica «Singin’ in the Rain».

Cuando probaron a introducir la canción, a Kubrick le encantó el contraste surrealista entre la letra alegre y la brutalidad de la escena, por lo que enseguida compró los derechos de la canción para incluirla.


Por qué la recordamos

Los "drugos" conducen a toda velocidad en busca de nuevas víctimas

Lo cierto es que han pasado ya más cincuenta años y el impacto de ver por primera vez La naranja mecánica no desaparece, sigue siendo un trance duro pero liberador, una comida indigesta que te revuelve el estómago pero cuya fuerza visual y epopeya musical te reconforta. 

Su impacto posterior es inevitable, Michael Haneke en Funny Games (1997 y 2007) viste de blanco inmaculado y muestra a los asaltantes extremadamente educados mientras torturan a una familia en su propio salón. En Reservoir Dogs (1992), la famosa secuencia de Michael Madsen cortándole la oreja a un policía mientras baila alegremente es una hija directa que Tarantino tomó de la paliza a ritmo de Singin’ in the Rain. Pero si hay un director actual que está deformando lo burgués con la misma incomodidad explícita que hizo Kubrick es Yorgos Lanthimos en Pobres criaturas (2023) y Bugonia (2025). 

La naranja mecánica convirtió su estética y su iconografía en símbolos contraculturales de una década, su estética estaba en la música, en la forma de vestir de los jóvenes, se ha convertido incluso en disfraz, y está por derecho propio en el estante cultural, no porque sea mejor película, sino porque usó el lenguaje del cine para que la violencia doliera de verdad a la sociedad. 


Premios y nominaciones de La naranja mecánica

Premios Oscar de 1972

CategoríaResultado
Mejor películaNominada
Mejor director (Stanley Kubrick)Nominada
Mejor guion adaptadoNominada
Mejor montajeNominada
Desplegar para ver otros premios y nominaciones

Otros premios y nominaciones

Organismo y añoCategoríaResultado
Globos de Oro (1972)Mejor película – DramaNominada
Globos de Oro (1972)Mejor directorNominada
Globos de Oro (1972)Mejor actor principal – Drama (Malcolm McDowell)Nominada
BAFTA (1973)Mejor películaNominada
BAFTA (1973)Mejor direcciónNominada
BAFTA (1973)Mejor guionNominada
BAFTA (1973)Mejor fotografíaNominada
BAFTA (1973)Mejor dirección artísticaNominada
BAFTA (1973)Mejor soundtrackNominada
BAFTA (1973)Mejor montajeNominada
Círculo de críticos de Nueva York (1971)Mejor películaGanador
Círculo de críticos de Nueva York (1971)Mejor dirección (Stanley Kubrick)Ganador
Círculo de críticos de Nueva York (1971)Mejor actor Malcom McDowellNominado

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