Pocas películas han conquistado tantos corazones como Sonrisas y lágrimas. Un musical espectacular con melodías y canciones que hoy todavía se tararean, haciéndonos soñar con colinas que parecían tocar el cielo y descubrir a una familia que podía desafiar la oscuridad con la fuerza del DO-RE-MI. Basada en la historia real de los von Trapp, se convirtió en un fenómeno mundial que arrasó en los Oscars y en la taquilla quedándose a vivir en la memoria colectiva.
Con Julie Andrews abrazando la candidez de esa novicia rebelde y unos paisajes y recorrido por Salzburgo convertidos en postal eterna, la superproducción dirigida por Robert Wise no es solo un musical; es un soplo de eternidad convertido en recuerdo imborrable de millones de infancias.
Analizamos como siempre, con rigor, pero también con devoción, una de las películas que ha marcado el cine y su género durante décadas.
Ficha técnica de Sonrisas y lágrimas

Datos | Información |
---|---|
Título original | The Sound of Music |
Título en España | Sonrisas y lágrimas |
Título en Hispanoamérica | La novicia rebelde |
Género | Musical, Drama, Histórico |
Director | Robert Wise |
Guión | Ernest Lehman |
Actores principales | Julie Andrews, Christopher Plummer, Eleanor Parker, Richard Haydn, Peggy Wood, Charmian Carr |
Música | Richard Rodgers (letras de Oscar Hammerstein II) |
Fotografía | Ted McCord (70 mm Todd-AO) |
Montaje | William H. Reynolds |
Estudio / Distribuidora | Robert Wise Productions – Argyle Enterprises / 20th Century Fox |
Año de estreno | 1965 (EE.UU.) |
Otros estrenos | 1966 (España) |
Duración | 174 minutos |
Presupuesto | 8,2 millones USD |
Recaudación mundial | 286 millones USD |
Datos de producción

La chispa que encendió Sonrisas y lágrimas prendió en 1949, cuando Maria von Trapp publicó sus memorias The Story of the Trapp Family Singers. El libro tuvo cierto recorrido en EE.UU., pero donde realmente explotó fue en Europa: en 1956 se estrenó en Alemania La familia Trapp, dirigida por Wolfgang Liebeneiner y protagonizada por Ruth Leuwerik, convirtiéndose en un éxito tan grande que dos años después tuvo una secuela.
El impacto de aquellas películas fue inmediato: demostraron que la historia tenía potencial cinematográfico y abrieron la puerta a su versión musical. Inspirados por ese éxito europeo, el productor Vincent J. Donehue convenció a Richard Rodgers y Oscar Hammerstein para transformarla en un espectáculo de Broadway.

Su musical de 1959 bebía tanto de las memorias de Maria como del tono ligero y familiar de los filmes alemanes, mucho más accesible al gran público que el libro biográfico, bastante más religioso y serio. Esa mezcla se convertiría en un taquillazo y fue la que arrasó con seis premios Tony, incluido el de Mejor Musical.
Era cuestión de tiempo que Hollywood oliera el negocio. En 1960, Twentieth Century-Fox se hizo con los derechos por 1,25 millones de dólares (más un 10 % de la recaudación) y puso en marcha la maquinaria para trasladar aquel fenómeno al cine.

La búsqueda de director fue todo un culebrón: Stanley Donen, George Roy Hill y otros rechazaron el proyecto; William Wyler se sumó temporalmente a regañadientes, y llegó a explorar localizaciones, pero su compromiso se desvaneció.
Finalmente, en octubre de 1963, el director Robert Wise, que ya había trabajado con Lehman antes, aceptó dirigir la película ya que el proyecto en la que estaba inmerso El Yangtsé en llamas, se había retrasado, y no sólo eso, si no que a través de Robert Wise Productions, también acabó siendo productor.
Elección del reparto

Para Maria, Lehman y Wise tenían claro su primer nombre, el director descubrió a la actriz de Mary Poppins en el metraje de aún sin estrenar, y declaró: “Firmemos ya a esta chica antes de que alguien más la vea”. Julie Andrews, que temía que el material resultara demasiado empalagoso, aceptó precisamente porque compartía esa crítica con el director y confió en que Wise sabría darle otra textura.
Para el Capitán von Trapp, se barajaron nombres como Bing Crosby, Yul Brynner o Richard Burton. Pero Wise insistió en Christopher Plummer y tuvo que convencerlo personalmente. El actor también tenía sus recelos, pero aceptó con la condición de poder colaborar en la construcción del personaje.
Durante años renegaría de la película, a la que llamaba con sorna The Sound of Mucus (“El sonido de la mucosidad”), pero en entrevistas posteriores, especialmente a partir de los 2000, reconoció que la película era entrañable, técnicamente impecable y con un impacto cultural innegable, y admitió sentirse orgulloso de haber formado parte de un clásico tan querido.
Los personajes secundarios también fueron objeto de una búsqueda minuciosa: Eleanor Parker como Elsa, Richard Haydn como Max, y más de 200 pruebas para los niños, donde la gran sorpresa fue Charmian Carr como Liesl, la hija mayor, descubierta casi de casualidad y convertida en icono adolescente con un solo vals bajo la lluvia.

Dónde se rodó Sonrisas y lágrimas
El rodaje comenzó el 26 de marzo de 1964 en los estudios de Fox en Los Ángeles, donde se rodaron los interiores como el dormitorio de Maria o el claustro de la abadía, y continuó en Salzburgo desde abril hasta junio, con la lluvia como enemigo constante.
A continuación mostramos algunas escenas y localizaciones míticas:
Escena | Localización |
---|---|
Interiores (dormitorio, claustro, cripta) | Estudios Fox, Los Ángeles |
Boda | Mondsee Abbey, Salzburgo |
Escena en Mirabell Gardens y casco antiguo (Altstadt) | Mirabell Gardens / Altstadt, Salzburgo |
Trapp villa – jardines frente al lago | Schloss Leopoldskron y Pegasus Fountain |
Fachada villa Trapp | Palacio Frohnburg |
Picnic «Do‑Re‑Mi» en la montaña | Werfen, valle del Salzach |
Apertura con Maria girando en la montaña | Monte Mehlweg, cerca de Marktschellenberg, Baviera |
Escena de fuga final (montañas) | Obersalzberg, Alpes bávaros |






Argumento y sinopsis
Austria, finales de los años 30. Maria es una joven novicia con más ganas de cantar que de guardar silencio en la abadía en la que está recluida. Sus superiores, preocupadas por su espíritu inquieto, la envían como institutriz a la casa del capitán von Trapp, un viudo estricto que dirige a sus siete hijos como si fueran una compañía naval.
Entre canciones, travesuras y disciplina marcial, Maria conquista poco a poco los corazones de los niños… y también empieza a suavizar el del capitán. Pero el país vive días turbulentos: la sombra de la Alemania nazi se cierne sobre Austria, y la familia deberá encontrar en la música y la unión el valor para enfrentarse al destino.
Crítica de Sonrisas y lágrimas

Robert Wise, que venía de ganar un Oscar con West Side Story, se enfrentó aquí al reto de adaptar otro musical de Broadway a gran pantalla… y volvió a dar en el clavo. Sonrisas y lágrimas es un manual de cómo rodar un musical clásico sin que parezca teatro filmado. Desde el primer plano aéreo con Julie Andrews girando entre montañas hasta el clímax final, todo está medido para emocionar y envolver al espectador.
Es verdad que la película no puede atribuirse la originalidad narrativa de la familia von Trapp —porque bebe directamente del musical y, en parte, de las películas alemanas—, pero visualmente es un espectáculo mucho más ambicioso, y la elección de las canciones y su puesta en escena son una lección magistral de acierto.
La dirección de Wise equilibra comedia ligera, romance y drama histórico con un gusto por lo monumental exquisito, lo que ayudado por la fotografía Ted McCord en 70 mm convierten a Salzburgo y sus alrededores en un personaje más.
Con casi tres horas de metraje con un ritmo preciso, un montaje premiado con el Oscar que no pesan ni un minuto y una música y escenas que son el alma de la cinta y se han convertido en icónicas, el gran acierto de Sonrisas y lágrimas es convertir en memorable una historia que ya se había contado.
“Do-Re-Mi”, “My Favorite Things” o “Edelweiss” se han incrustado en el ADN de varias generaciones, con una partitura que sabe cuándo ser juguetona, cuándo romántica y cuándo solemne, y por ello fue también merecedora de todos los premios y reconocimientos que tuvo en su momento.

En cuanto al reparto, Julie Andrews da un recital de carisma y perfección vocal. Venía de arrasar con Mary Poppins y aquí se consagró como reina absoluta del género. Aunque los premios se lo llevó ese año merecidamente la otra Julie, Christie, por Darling, su Maria es fresca, espontánea y capaz de iluminar la pantalla ella sola.
Christopher Plummer, a pesar de su rechazo inicial a la película compuso un capitán von Trapp lleno de carisma que con una química evidente con Andrews logran sostener la historia.
¿Defectos? Para algunos, la película puede resultar demasiado edulcorada, sobre todo en comparación con los aires más rompedores del nuevo cine de los sesenta. Pero ese exceso de dulzura es también su gran virtud: Sonrisas y lágrimas se convirtió en un refugio emocional en tiempos de cambio, y su clasicismo musical aún emociona frente a muchas películas transgresoras hoy más olvidadas.
En definitiva, no es solo un musical, es una cápsula del tiempo filmada en 70 mm y una lección de cómo la música puede elevar las historias. Y aunque los más críticos la acusen de empalagosa, basta con ver la escena inicial para rendirse.
Recepción crítica en su época
Cuando Sonrisas y lágrimas (La novicia rebelde) se estrenó en 1965, la crítica se partió en dos bandos. Para unos era un milagro de cine familiar que recordaba que Hollywood aún podía emocionar, para otros era un caramelo demasiado dulzón, un “cuento de hadas alpino” que escondía la complejidad del nazismo bajo un buen puñado de canciones.
The New York Times la tildó de melodía irresistible, mientras revistas como Time se quejaban de su exceso de dulzura. Sin embargo, los números cantaban más alto que cualquier reseña: el público abarrotaba las salas. Y, aunque la competencia era feroz (Doctor Zhivago y Darling también luchaban por la gloria), Sonrisas y lágrimas se llevó la estatuilla a Mejor Película.
Recepción del público y taquilla

Si hoy hablamos de fenómenos virales, en 1965 y 66 el fenómeno se llamaba The sound of music. Prácticamente el público de todo el mundo salió de las salas tarareando “Do-Re-Mi” y buscando colinas donde cantar. La película recaudó 286 millones de dólares, convirtiéndose en la más taquillera de la historia hasta entonces, por encima de Lo que el viento se llevó (ajustado a la inflación, ambas siguen peleando por la corona).
En España llenó cines y se reestrenó varias veces, siempre con éxito y en Latinoamérica, como La novicia rebelde, se convirtió en un referente del musical familiar con generaciones enteras entregadas a sus canciones. El público la adoptó como refugio emocional en tiempos turbulentos: era un canto a la inocencia y a la esperanza que sobrevivió a la moda del “nuevo cine” y al auge de propuestas más experimentales.
Siempre ha habido público encantado de salir del cine soñando…y silbando, y para ellos, era la película ideal.
Premios y nominaciones
Organismo y año | Categoría | Resultado |
---|---|---|
Oscar (1966) | Mejor Película | Ganadora |
Oscar (1966) | Mejor Director (Robert Wise) | Ganadora |
Oscar (1966) | Mejor Montaje | Ganadora |
Oscar (1966) | Mejor Sonido | Ganadora |
Oscar (1966) | Mejor Banda Sonora Adaptada | Ganadora |
Oscar (1966) | Mejor Actriz (Julie Andrews) | Nominada |
Oscar (1966) | Mejor Actriz Secundaria (Peggy Wood) | Nominada |
Oscar (1966) | Dirección Artística | Nominada |
Oscar (1966) | Mejor fotografía (color) | Nominada |
Oscar (1966) | Mejor vestuario (color) | Nominada |
Globo de Oro (1966) | Mejor Película – Comedia o Musical | Ganadora |
Globo de Oro (1966) | Mejor Actriz – Comedia o Musical (Julie Andrews) | Ganadora |
Globo de Oro (1966) | Mejor Director | Nominada |
Globo de Oro (1966) | Mejor Actriz Secundaria (Peggy Wood) | Nominada |
DGA (1966) | Mejor Dirección | Ganadora |
WGA (1966) | Mejor Guión Musical | Ganadora |
National Board of Review (1965) | Top 10 del año | Seleccionada |
American Cinema Editors (1966) | Mejor Montaje | Ganadora |
Curiosidades
¿Cómo eran los von Trapp en realidad?

Cuando Maria conoce al capitán Georg von Trapp, él ya tenía 7 hijos de su primer matrimonio con Agathe Whitehead. Los nombres reales de esos siete eran: Rupert, Agathe, Maria, Werner, Hedwig, Johanna y Martina, los cuáles se cambiaron para la película, y sus edades se reordenaron para que fuera más fácil para el público y por necesidades de la historia. Por ejemplo, Rupert era el mayor, y no la adolescente de 16 años que inmortalizó Charmian Carr. Eso sí, cuando huyen de la ocupación Nazi, ya eran 10, pues María y Georg tuvieron otros 3 hijos juntos.
El carácter del capitán no era frío y distante: era cálido, habilidoso con instrumentos, y cariñoso según sus hijos. Pero para la historia ese contrapunto con el ímpetu y rebeldía de María venía perfecto para confrontarlos inicialmente.
Otra licencia es que no escaparon caminando por los Alpes con violines y maletas: salieron en tren rumbo a Italia, gracias a su ciudadanía italiana por el nacimiento de Georg en Zadar, y luego fueron a EE. UU. donde triunfarían dando conciertos.
Turismo en Salzburgo
Salzburgo se ha convertido desde el estreno de la película en un continuo peregrinaje de turistas buscando las localizaciones donde se rodaron las escenas.
El impacto de la película fue tan grande que el primer tour guiado por los escenarios del film nació apenas un año después del estreno. A partir de 1972, la empresa Panorama Tours canalizaba ya unos 50 000 turistas al año a los lugares clave de la película: Mirabell Gardens, la Abadía de Nonnberg, Schloss Leopoldskron, el gazebo de Hellbrunn y la iglesia Mondsee.
Entre ellos, el prado de Mehlweg, al que hoy en día se le conoce como el prado de Julie Andrews, y que forma parte de la escena inicial con la vista panorámica desde el cielo con la actriz cantando “The sound of music”.
En la actualidad se estima que más de 300 000 visitantes al año llegan a la ciudad motivados por la película, lo que representa aproximadamente el 10 % del turismo total de Salzburgo.
Otras curiosidades

- Charmian Carr (Liesl): tenía 21 años, seis más que su personaje de 16. Años después confesó que se enamoró de Christopher Plummer durante el rodaje, aunque no pasó de un flechazo platónico.
- Carrera posterior de los niños: solo Nicholas Hammond (Friedrich) continuó en el cine/TV con una trayectoria destacada (fue Peter Parker en The Amazing Spider-Man de los 70).
Las canciones y cambios para la película
Robert Wise y el guionista Ernest Lehman reordenaron y redistribuyeron varias canciones para aprovechar mejor la narrativa de la historia. Por ejemplo:
- My Favorite Things, que en el teatro era cantada por Maria y la Madre Abadesa, en el film se convierte en la canción de la tormenta con los niños.
- The Lonely Goatherd (la del titiritero) pasa a ser un número de marionetas con los pequeños.
- Do-Re-Mi , que en el teatro no se movían de escena, se transforma en un montaje visual espectacular rodado en distintas localizaciones de Salzburgo.
Además, la película incluyó una canción nueva no presente en Broadway, I Have Confidence (Tengo confianza), pensada para Julie Andrews. Esa canción fue un añadido exclusivo del film y no estaba en la obra original.
7 rings de Ariadna Grande
Las canciones de Sonrisas y lágrimas han viajado mucho más allá del cine, pero un giro inesperado tuvo lugar en 2019, cuando Ariana Grande lanzó su single 7 rings. La base melódica del tema es una versión moderna de My Favorite Things, transformada en un himno pop-trap sobre lujo y empoderamiento.
El resultado fue un fenómeno global: la canción encabezó listas en todo el mundo y sumó cientos de millones de reproducciones, más de medio siglo después, las melodías de la película siguen vivas… incluso en las playlists de Spotify de generaciones que no saben de su existencia.
Ariadna llegó a un acuerdo con los herederos de Rodgers & Hammerstein, cuyos catálogos son gestionados por Concord Music, que desembocaron en la cesión del 90 % de los derechos de autor de la canción, por lo que a pesar de su éxito, apenas vio dinero de ella.
Sing-Along Sound of Music: el karaoke alpino
Y la música aún da más. Desde 1999, Sonrisas y lágrimas no solo se ve: también se canta. Ese año, el Prince Charles Cinema de Londres estrenó un formato insólito: el Sing-Along Sound of Music, una proyección karaoke de la película con subtítulos de las canciones para que el público cantara a pleno pulmón. El fenómeno fue tan desbordante que pronto se exportó a Nueva York, Los Ángeles, Sídney y otras grandes ciudades del mundo.

Hoy en día, a través de la web oficial de Rodgers & Hammerstein mantiene la promoción del formato como un evento oficial con licencia. Por lo que Sonrisas y lágrimas, lejos de haberse quedado en el olvido, se ha transformado en una tradición global que mantiene viva la película como fenómeno comunitario en formato karaoke.
Enlaces de interés
- Archivos del gobierno estadounidense de la entrada de la familia von Trapp en América: archives.gov+1.
- La familia von Trapp real. Leer en ELLE
- The Sound of Music Sing-A-Long (Official Trailer): Ver en YouTube
Banda sonora The sound of music
Legado y por qué la recordamos

Después de tanto tiempo desde su estreno, Sonrisas y lágrimas sigue siendo más que una película, es un fenómeno cultural incrustado en la memoria colectiva. Convertida en tradición televisiva y liturgia comunitaria con los karaokes masivos, todavía hoy tiene un gran impacto en el turismo de Salzburgo.
Lo asombroso es que, partiendo de unas memorias religiosas y pasando por el filtro del cine alemán y del Broadway dorado, Robert Wise logró la alquimia perfecta: convertirlo en un espectáculo irrepetible. La recordamos por eso, por sus premios, y por otra Julie Andrews en estado de gracia.
A pesar de contar con una gran producción detrás, y ser una obra con poco riesgo, pocas películas han demostrado su poder de emocionar y trascender como Sonrisas y lágrimas y es por eso por lo que cuenta con la bendición de The Film Nook Set. Porque como canta Andrews en la primera escena, “las colinas están vivas con el sonido de la música”… y está claro que esta película, lo estará por siempre.
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