
Si Escocia fabricara whisky para conmemorar a un icono suyo y acompañarlo de sus mejores propiedades, se llamaría Sean Connery: intenso, con cuerpo, y capaz de transformarse tras un sorbo.
El hombre que redefinió la elegancia viril ‑y el uso del esmoquin bajo el agua‑ nació en la parte más humilde de Edimburgo, se curtió en un barrio donde el glamour lo ponían los charcos, y terminó convertido durante una década dorada en la mayor estrella de Hollywood.
Empezamos un viaje de 007 estrellas… y varias licencias para facturar peliculones como Los Inmortales, El nombre de la rosa o La roca. Y ya hablaremos de sus personajes, porque vamos a repasar una leyenda del cine que conocimos y no querremos olvidar. Él era Bond, James Bond.
¿Quién era Sean Connery?
| Dato | Información |
|---|---|
| Nombre completo | Thomas Sean Connery |
| Fecha de nacimiento | 25 de agosto de 1930 |
| Lugar de nacimiento | Fountainbridge, Edimburgo (Escocia, Reino Unido) |
| Fecha de fallecimiento | 31 de octubre de 2020 (90 años) |
| Ocupación | Actor, productor, director y guionista |
| Años en activo | 1954-2012 |
| Altura | 1,88 m |
| País de origen | Reino Unido (Escocia) |
| Formación | Royal Navy británica; autodidacta en los camerinos del musical South Pacific |
Biografía de Sean Connery


Infancia e inicios
Thomas Sean Connery nació el 25 de agosto de 1930 en Fountainbridge, un barrio obrero de Edimburgo donde para poner contexto, digamos que la calefacción central era un lujo y el futuro, un rumor.
Su madre se llamaba Euphemia McBain “Effie” McLean, y era empleada de limpieza pero con pedigrí escocés, ya que era parte del Clan Maclean uno de los más antiguos del país; y su padre, Joseph Connery, un camionero humilde, vamos, en otras palabras: nada de linaje cinematográfico, ni clases de dicción en la infancia.
Sean tuvo un hermano menor, Neil, que también acabaría haciendo sus pinitos como actor pero con una carrera mucho más modesta. En su adolescencia, Connery ya alcanzó rápido su estatura de 1.88m, y por eso se le conocía como “Big Tam”, aunque el nombre que adoptó después sería el segundo.
Dejó el colegio a los 13 años como muchos jóvenes de la época que necesitaban ayudar en casa y se metió de lleno en la vida adulta, encadenando trabajos tan variados como repartidor de leche, pulidor de ataúdes o socorrista.

A los 16 años, en 1946, se alistó en la Marina Real Británica y fue destinado como marinero de primera clase en el portaaviones HMS Formidable, tras formarse en la Escuela de Artillería Naval de Portsmouth. Allí se tatuó dos frases que lo definían mejor que cualquier biografía posterior: “Mum and Dad” y “Scotland Forever”. La tinta ya lo decía antes que las entrevistas.
Tres años más tarde, con 19, fue dado de baja por una úlcera duodenal. Volvió a la vida civil con más músculo —el que había labrado en todos sus trabajos y la marina—, menos estómago… y el mismo orgullo escocés. De ahí en adelante, siguió realizando diferentes trabajos: incluso posó como modelo desnudo para estudiantes de arte por quince chelines la sesión, pero sobre todo devoraba libros prestados en sus ratos libres, con un gran afán autodidacta.
Carrera como actor

Todo empezó gracias a su pasión por el culturismo, que le llevó a participar en el concurso Mr Universe de 1953. Allí, algunos de sus compañeros comentaron que se estaban haciendo audiciones para la obra teatral South Pacific. Cuando la obra llegó a Edimburgo, Connery ya había llamado la atención de un scout del musical, que lo fichó para hacer de marinero.
(En la imagen le vemos en la esquina derecha en un momento de la representación)
Con aquella obra estuvo dos años de gira, ya que numerosas bajas y el paso del tiempo le permitieron obtener papeles cada vez más importantes hasta conseguir uno de los principales. Después de eso se empezó a interesar por el teatro y a leer muchas obras clásicas de Tolstói y a dar clases de elocución, lo que le llevó a sus primeros papeles pequeños sobre las tablas.
Los inicios siempre son duros, y en aquella época su vocación de ser actor no le permitía llegar a final de mes, lo que le obligaba a compaginar con otros trabajos. Sus primeros papeles fueron minúsculos: de conductor suicida en Ruta infernal (1957) a extra con líneas que ayuda a un niño a salir de la caja fuerte de Tumba de acero (Time Lock – 1957).

Su primera película americana fue Brumas de inquietud (1958), en la que interpreta a Mark Trevor, un periodista británico destinado en Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Este papel fue importante porque, a pesar de ser su primer protagonista, su personaje no llegaba vivo a la mitad de la película. Eso sí, compartía cartel con toda una Lana Turner en el ocaso de su carrera, lo que aclaraba bastante el horizonte y le demostraba que ganarse la vida como actor empezaba a tomar forma.
En 1959 estrenó con Disney una película clave para él, Darby O’Gill y el Rey de los duendes, donde hacía de joven irlandés, un papel por el que no recibió buenas críticas pero sí sirvió para llamar la atención de Albert R. “Cubby” Broccoli y Harry Saltzman, fundadores de EON Productions.
Años 60 y la la llegada de Bond, James Bond
La primera opción de los productores que tenían los derechos para adaptar las novelas de Ian Fleming no fue él, sino Cary Grant, pero en la hoja de ruta estaba hacer una cinta por año con las aventuras del espía, y el veterano actor no se veía comprometiéndose para más de una única película.

Así pues, quien terminó de empujar la decisión fue Dana Broccoli, esposa de Cubby, que vio a Connery entrar en una fiesta… y dijo que caminaba como una pantera. Literalmente. Esa famosa frase se convirtió en el argumento definitivo:
“Tiene algo animal. Camina como una pantera. Es peligroso, pero seductor”.
Pero antes de empezar el rodaje del papel que marcó la primera parte de su carrera para siempre, Connery empezó a rodar en 1961 El día más largo, una epopeya sobre la reconstrucción del Desembarco de Normandía con más estrellas que el cielo de Omaha Beach. Su rol como el soldado Flanagan era breve, pero se le pudo ver en un reparto coral con John Wayne, Robert Mitchum y Henry Fonda.

Este drama bélico se estrenó el mismo año que Agente 007 contra el Dr. No (1962), y esta sí que fue, el inicio de algo que para el cine entonces era algo novedoso, pero que después se explotó con ahínco en los 80 y hoy en día ya se hace sin ninguna vergüenza.
Antes de Bond el concepto de saga planificada no existía, pero Broccoli y Harry Saltzman tenían en la cabeza que si la primera funcionaba, detrás iría el resto, y Connery iba a estar en todas… o al menos eso querían.
Tras Dr.No llegaron Desde Rusia con amor (1963), James Bond contra Goldfinger (1964), Operación Trueno (1965), Sólo se vive dos veces (1967) y Diamantes para la eternidad (1971). 6 Películas que en menos de una década construyeron un arquetipo, mientras Bond se convertía en mito, Connery se convirtió en rehén de su propia leyenda.

De todos los 007 clásicos, probablemente la más aplaudida de todas fue la película Desde Rusia con amor en un thriller de espionaje puro que llamó la atención de la crítica además de llenar salas, pero fue Goldfinger la que codificó el ADN de la saga, canción inicial de una estrella en los créditos, chica fatal, villano icónico…aunque había similitudes con la anterior, Bond ya no sería solo un espía a partir de la tercera entrega, se convertiría casi en superhéroe.
Tras varias películas de la saga Connery necesitaba matar su personaje y poder dar el salto a otros universos, no quería encasillarse después de haber conseguido ya el estrellato absoluto, y aunque consiguió emanciparse para 007 al servicio secreto de su Majestad (1969), un cheque con muchos ceros le convenció para hacer la última de 1971, o eso pensaba él.

Entre bombazo y bombazo consiguió escaparse para otros trabajos como La colina de los hombres perdidos (La colina de la deshonra en Argentina – 1965) demostrando que podía sudar drama en esta cinta bélica sobre la Segunda Guerra Mundial de Sidney Lumet, y se dejó psicoanalizar por el maestro del suspense en Marnie, la ladrona (1964).
Hitchcock había visto en Connery el hombre perfecto para atraer a una nueva generación de público, y quería aprovechar el tirón de taquilla del actor, pero también moldearlo a su manera como hacía con la mayoría de intérpretes con los que trabajaba.
Su personaje de Mark Rutland no es precisamente un héroe, sino un hombre rico y controlador que se obsesiona con una mujer dañada, Tippi Hedren. Es frío, dominante, e incluso temperamental, y lo encarnó sorprendentemente bien. Probablemente su primer papel protagonista serio fuera del universo Bond.

El rodaje fue de todas formas tenso, el director estaba obsesionado con Tippi Hedren (como ya había ocurrido en Los pájaros, te lo contamos en la biografía de Hitchcock), y eso creó un ambiente muy incómodo que afectó a toda la producción, incluso a Connery, aunque sus problemas tuvieron más relación con la meticulosidad del director, a pesar de ello siempre valoró que el Maestro le diera la oportunidad de interpretar a un personaje tan complejo y oscuro como Mark Rutland.
Aunque en su momento Marnie no fue una de las películas más exitosas del director que ya entraba en declive comercial, con el tiempo se ha revalorizado considerándose una obra de culto en su etapa tardía. La banda sonora, como en casi toda su obra corrió a cargo de Bernard Herrmann.
Connery ha protagonizado durante su carrera varias películas pintorescas, en 1969 se sumó a una de ellas. No solo por su tono y su producción, sino porque es una coproducción entre la Unión Soviética e Italia, con participación parcial de los estudios británicos. La tienda roja (The Red Tent).

Dirigida por: Mikhail Kalatozov, director soviético aclamado por Cuando pasan las cigüeñas (Palma de Oro en 1958) y con un reparto internacional: Sean Connery, Claudia Cardinale, Peter Finch.
La película cuenta la expedición real del dirigible “Italia” en 1928 que sobrevoló el Polo Norte y acabó en tragedia. El personaje de Connery es Roald Amundsen, un legendario explorador noruego.
Tras su retiro inicial de 007 después de estrenar “Sólo se vive dos veces”, el actor buscaba proyectos que le permitieran demostrar más capacidad dramática y el papel de Amundsen además de histórico era complejo e ideal para sus pretensiones.
Años 70, la década salvaje con Robin y Marion
Durante los años 70, Sean Connery no solo se quitó el esmoquin, también se deshizo del personaje que lo había encasillado. Fue una década de búsqueda, de riesgo, de películas a veces brillantes y otras directamente olvidables, pero aquí se empezó a forjar su segunda carrera, primero descendiendo a los infiernos y después encontrando su sitio para emerger como la estrella total que nacería en la próxima década.
En 1973 se asoció de nuevo con Sidney Lumet, sin ser la última, y estrenó el thriller La ofensa (The Offence). Interpretaba al inspector Johnson, un policía veterano emocionalmente destrozado tras años de investigar crímenes sexuales. La película gira en torno a su interrogatorio (y agresión) a un sospechoso de pedofilia.
Tras dejar el papel de 007 en Solo se vive dos veces, los productores de United Artist lo convencieron para volver en Diamantes para la eternidad. Aceptó con una condición innegociable de que el estudio financiara dos proyectos personales de su elección, al final solo se fraguó este, pero esa apuesta que hizo le exigió mucho durante el rodaje. Fue un papel durísimo con una historia tan oscura que el resultado comercial se vio resentido.

Un año más tarde, con su cartera de ofertas en decadencia, acepta otro papel de esos pintorescos, Fez, un exterminador dentro de una distopía donde la humanidad está dividida entre inmortales aburridos y salvajes violentos. John Boorman dirige la extravagante y psicodélica Zardoz (1974), Una rareza estrepitosa que también fue un fracaso, pero a la vez una experiencia para preparar lo que vino después.

En su siguiente trabajo, se juntó de nuevo con Sydney Lumet, pero en una película completamente distinta: Asesinato en el Orient Express (1974). Allí, Connery interpretó al coronel Arbuthnot, uno de los pasajeros (y sospechosos) en este desfile de estrellas. El reparto era mastodóntico: Albert Finney como Poirot, Lauren Bacall, Ingrid Bergman, Vanessa Redgrave, Anthony Perkins… Los setenta aún eran un terreno fértil para esos repartos enormes, donde algunas películas parecían una pasarela de la alfombra roja.
Con Lumet apostó a un proyecto seguro y acertó, seis nominaciones a los Óscar de los cuáles Ingrid Bergman salió vencedora y en los BAFTA británicos, diez nominaciones con 3 galardones. Todo un clásico que tuvo remake en 2017 dirigida por Kenneth Branagh.
Y entonces llegó una de sus películas más recordadas de esta década. Una joya crepuscular sobre Robin Hood en la que Marian estaba interpretada por Audrey Hepburn, en uno de sus papeles más hermosos y frágiles. Robin y Marian (1976) del siempre interesante Richard Lester.


La película es triste, delicada, madura. Y Connery se entrega a esa vulnerabilidad, algo poco habitual en su carrera, la química con Audrey fue espectacular, era difícil no tenerla con ella, y el sheriff de Nottingham era un viejo conocido, Robert Shaw, un villano a la altura con quien ya había lidiado en Desde Rusia con amor.
Es el Robin Hood más humano y menos heroico del cine. Connery lo sabía… y lo bordó.
En 1979 volvió a trabajar con el mismo director en el thriller – bélico Cuba pero ya el resultado no fue el mismo y antes de acabar la década lo más destacable fue El primer gran asalto al tren (The First Great Train Robbery -1979), donde Connery interpreta a Edward Pierce, un caballero ladronzuelo de altos vuelos que se plantea robar un envío de oro destinado al ejército británico en la Guerra de Crimea.

Dirigida por Michael Crichton, el mismo que escribió Parque Jurásico, que aquí adapta su propia novela (publicada en 1975). Junto a él estaban Donald Sutherland (como su cómplice técnico) y Lesley-Anne Down (como su amante y cómplice camaleónica).
Los años 70 no fueron los mejores en la filmografía del actor pero si alguien pensaba que podría entrar en decadencia como les pasó a otros de su generación, se equivocaba.
Reinvención e icono absoluto
En 1981 ya acierta con Atmósfera cero un western espacial dirigido por Peter Hyams, que era un homenaje directo a Solo ante el peligro (1952), con un tono visual y enfoque muy inspirado en el éxito de Alien (1979), no en vano la banda sonora fue compuesta también por el genial Jerry Goldsmith, y como en ella los tripulantes no eran héroes espaciales sino personas reales con dramas humanos morales y sociales.

Curiosamente, al año siguiente, trabajó con Fred Zinnemann (el director de Solo ante el peligro) en Cinco días, un verano (Five Days One Summer, 1982). Sin embargo, lo que Connery no se imaginaba era que al año siguiente regresaría como 007.
Nunca digas nunca jamás (Never Say Never Again, 1983) es uno de los episodios más surrealistas, jurídicos y personales de la historia de James Bond. No es una entrega oficial de EON Productions, pero es una película de 007 con Sean Connery como protagonista… más de una década después de haber colgado el esmoquin.


En realidad era un remake encubierto de Operación Trueno (1965), que ya había protagonizado décadas atrás y que fue producida de forma independiente por Kevin McClory, que ganó en los tribunales el derecho a adaptar esta historia concreta de Bond porque la coescribió con Ian Fleming en los 50.
Algo parecido a lo que pasó con Casino Royale (1967) con David Niven pero en este caso con el Bond original. Y, ¿Por qué aceptó Connery volver a ser Bond? porque McClory le ofreció el control creativo total, una fortuna (unos 5 millones de dólares), y la oportunidad de moldear el personaje a su antojo.
Nunca digas nunca jamás es, en muchos sentidos, una versión más realista y a la vez crepuscular de Bond. Con Max von Sydow como Blofeld y Kim Basinger como la chica Bond. Fue un gran éxito de taquilla, casi a la par con Octopussy, que se estrenó el mismo año (con Roger Moore).

Pero sí ha habido una película que ha marcado la carrera moderna de Sean Connery fue sin duda Los inmortales (1986), en ella pudimos ver por primera vez su transformación a mentor maduro de carácter incorruptible, que fue el arquetipo que iría adoptando posteriormente en muchos de sus personajes en los siguientes años.
Desde que interpretó a Juan Sánchez Villa-Lobos Ramírez, el Inmortal de origen egipcio, y casi hasta su retiro su presencia en pantalla prácticamente convertía cualquier estreno en un éxito absoluto.
Los inmortales cuyo protagonista era Christopher Lambert, y con la épica banda sonora de Michael Kamen, se convirtió en una película de culto de notable éxito que produjo una secuela, un reboot en 2007 y una serie animada que extendían su universo a otras generaciones. Pero cuidado, porque como ocurre muchas veces con los éxitos de los 80, revisitarlos puede herir los recuerdos, ya que muchos consideran que no ha sobrevivido también a como nació.
Y ese mismo año tuvo éxito doble, porque se estrenó una de las mejores películas del género whodunit, creando un icónico Fray Guillermo de Baskerville que investiga los asesinatos que transcurren en una abadía en El nombre de la rosa (1986) de Jean-Jacques Annaud. Su trabajo fue espectacular, había mutado de héroe a erudito, y dejó una de sus interpretaciones más recordadas ganando el BAFTA como mejor actor principal.


La historia basada en la novela de Umberto Eco y que transcurre en una abadía benedictina del siglo XIV fue un ejercicio de realismo y crudeza rodada de forma magistral por su director, la ambientación en una Edad Media a veces grotesca, nos muestra a unos personajes retorcidos y una Iglesia medieval maquiavélica. Mención especial para la iniciación como novicio de Christian Slater y la gran interpretación como inquisidor F. Murray Abraham.
El nombre de la rosa fue la antesala de su reconocimiento de la academia, su Óscar llegó con Los intocables de Eliot Ness (The Untouchables – 1987), donde se inventó el acento “irlandés de Glasgow” y se llevó la estatuilla con una lección de carisma en pantalla, junto a él veríamos a la nueva estrella Kevin Costner y a un joven Andy García.

Brian de Palma dirigió la película con un estilo sublime y Ennio Morricone fue nominado por un de sus bandas sonoras más recordadas. La película narraba la lucha real, aunque con licencias creativas, del agente federal Elliot Ness (Kostner) por derribar al todopoderoso Al Capone al que daba vida Robert De Niro.
Connery interpreta a Jim Malone un policía de los de antes, cínicos, sabio, duro como el hormigón y con código moral de acero, es el corazón del grupo que reúne Eliot Ness, no sólo ganó su Óscar a mejor actor de reparto, también el Globo de oro y la nominación en los BAFTA de 1988.
Los intocables es sin duda una de las mejores películas de la década, y con esta sí podemos asegurar que revisitarla seguirá siendo hoy en día un acierto.
Y para rematar la fuerte huella que dejó en la cultura popular se convirtió en Henry Jones Senior en Indiana Jones y la última cruzada (1989). Con 59 años y Harrison Ford 47, no sólo resultó creíble como padre de Ford sino que creó una identidad y un carácter para su personaje que dieron como resultado una química y comicidad en pantalla desbordantes. Es en parte por culpa de esa gran dinámica entre ambos que muchos la consideran la mejor película de la saga.


La elección de Sean Connery para interpretar al padre de Indiana Jones en la tercera parte fue un proceso muy natural. Steven Spielberg, un gran fan de James Bond (de hecho, deseaba haber dirigido una película de Bond en lugar de En busca del arca perdida en 1981), vio en Connery la opción perfecta. No obstante, la propuesta original provino de George Lucas, que pensó que sería capaz de rivalizar con el carisma de Harrison Ford.
Para el director fue un lujo tenerlo en el set porque le idolatraba, pero además le aportaba ideas sobre su personaje para dotarlo de esa peculiar personalidad y humor irónico, y al propio Connery le encantó dar vida a Henry Sr. Él mismo lo recuerda como uno de los rodajes más divertidos de su carrera.
El conflicto de los dos protagonistas influyó en cómo se desarrollaba el argumento equilibrando perfectamente a la aventura con el humor, las tensiones de sus personajes con el respeto que se tenían ambos actores, y todo ello dio como resultado una de las relaciones padre-hijo más míticas de la historia del cine.
Años 90 y últimos papeles
Para la década de los años 90 Connery ya era una institución, había dominado por completo ese arquetipo de mentor imprescindible en películas de alto contenido dramático y acción y era uno de los actores mejores pagados.
Su caché se había elevado tanto que por ejemplo en Robin Hood, príncipe de los ladrones (1991) hizo un cameo en el que apareció solo un minuto en pantalla y cobró según la productora 250.000 dólares.

Connery pidió expresamente no estar en los créditos, tenía su aparición final en la boda de Robin (Kevin Costner) y Lady Marian (Mary Elisabeth Mastrantonio) volviendo de las cruzadas como Ricardo Corazón de León. Su entrada fue una sorpresa en uno de los momentos de climax y en muchos de los cines durante la proyección su aparición a caballo para bendecir la boda provocó aplausos y vítores. A ese nivel de fama había llegado el actor.

Como protagonista también seguía cosechando éxitos, como La caza del Octubre Rojo (1990) una cinta de acción e intriga sobre submarinos en la Guerra Fría dirigida por un John McTiernan en estado puro. Precisamente con él volvió a rodar Los últimos días del Edén en 1992.
Y fue la astronómica cifra que cobró de 9 millones de dólares la que le convenció para que en 1995 decidiera ser el mismísimo rey Arturo enfrentándose a Sir Lancelot (Richard Gere) por el amor de Ginebra (Julia Ormond), una irregular cinta de Jerry Zucker que hoy ha sido bastante olvidada salvo por los fans de Gere.
Y ya de entre sus últimas películas además de la inquietante Causa justa (1995), la cima de la década fue La roca (1996), haciendo de macho alfa sexagenario capaz de fugarse de la cárcel de Alcatraz y ayudar a entrar a Nicolas Cage a capturar a unos militares terroristas comandados por un impresionante Ed Harris.

La roca era puro blockbuster dirigido por Michael Bay en pleno estado de forma y se convirtió en la cuarta película más taquillera del año con un presupuesto de 75 millones que consiguió una recaudación de 335 millones de dólares, un éxito que visto hoy en día parece extraño que a nadie se le haya ocurrido estirar, aunque tampoco es que hiciera falta.

Además de la entretenida La trampa (1999) junto a Catherine Zeta-Jones. Ya millonario, productor y caballero real, se despidió delante de la cámara con La liga de los hombres extraordinarios (2003), un film de dudosa calidad que pretendía llevar a la pantalla los cómics de DC en pleno éxito de Spiderman de Sam Raimi y se estrelló.
Su cheque fue el más caro de su carrera, ganó 17 millones de dólares pero la película fue masacrada por la crítica.
Connery tuvo tiempo para dejar también algunos roles curiosos en el doblaje como Draco de Dragonheart (1996) o la que fue su última aportación audiovisual dando voz a Sir Billi (2012) en una película británica de animación.
Tras su retirada, había conquistado Hollywood, Europa y hasta Moscú, con una filmografía de ensueño en la que había sido espía, monje franciscano, Rey Arturo, padre de Indy y hasta dragón. Ganó un Óscar, un BAFTA y un Globo de Oro y el respeto de varias generaciones que no necesitaban nuevos estrenos para seguir admirándolo.
Vida personal de Sean Connery
Connery jamás olvidó Fountainbridge, su pueblo natal, aunque su vida adulta transcurriera entre Marbella, la Costa Azul y las mansiones de las Bahamas. Fue militante del independentismo escocés y defensor del referéndum y lucía falda de tartán con un gran orgullo.
Se casó dos veces: con la actriz australiana Diane Cilento (1956‑1973), madre de su hijo Jason, y con la pintora franco‑marroquí Micheline Roquebrune, su compañera desde 1975 hasta el final.

Conoció a su primera esposa, la actriz australiana Diane Cilento en 1957, mientras ambos actuaban en una serie televisiva, Anna Christie, para la BBC basada en una obra ganadora del Pulitzer. Su hijo nació el 11 de enero de 1963 un año después de su matrimonio.
Tuvieron una relación fue bastante turbulenta y su exmujer denunció en un autobiografía que hubo abusos físicos y emocionales por parte de la leyenda lo que durante un tiempo fue una losa que cayó con todo su peso sobre Connery.
Cuando todavía estaba casado con Diane conoció en un torneo de golf en Marruecos a Micheline Roquebrune, que según ella sufrió un flechazo, y pasaron cuatro días jugando al golf como desconocidos por el día mientras por la noche tenían encuentros apasionados.

Tras un breve romance estuvieron dos años sin verse y se reencontraron en 1974 cuando el actor la invitó a Marbella (España) donde retomarían su relación, se casaron en el 6 de mayo de 1975 y estuvieron juntos hasta la muerte de Connery en 2020. Aunque no tuvieron hijos juntos ella ya tenía tres de matrimonios anteriores.
Después de retirarse del cine en 2003, Connery se instaló con Micheline en su casa de Lyford Cay, en las Bahamas. Durante un tiempo, disfrutaron de una vida tranquila, rodeados de arte, golf y mar. Pero con el paso de los años, Micheline comenzó a notar pequeños olvidos, confusiones, y una creciente dificultad para que Sean expresara sus pensamientos con claridad.
Enfermedad y fallecimiento
El actor empezó a mostrar signos evidentes de la enfermedad que le acabaría ganando, la demencia fue avanzando lentamente robándole su agudeza y su firme voz, convirtiendo entonces a su compañera en su cuidadora principal.
Durante ese tiempo la familia mantuvo la privacidad con discreción y no fue visto en público desde 2017, finalmente falleció el 31 de octubre de 2020 mientras dormía. La causa oficial fue insuficiencia cardíaca provocada por una neumonía, además de fibrilación auricular y la propia vejez, pero la demencia fue el telón de fondo que marcó sus últimos años. Tenía 90 años y un legado demasiado grande para caber en una lápida.
Filmografía completa
| Título en español | Título original | Año |
|---|---|---|
| Lilas en primavera | Lilacs in the Spring | 1954 |
| Let’s Make Up | Let’s Make Up | 1954 |
| Sin retorno | No Road Back | 1956 |
| Infierno sobre ruedas | Hell Drivers | 1957 |
| Action of the Tiger | Action of the Tiger | 1957 |
| Contra el reloj | Time Lock | 1957 |
| Vivir un gran amor | Another Time, Another Place | 1958 |
| Darby O’Gill y los duendes | Darby O’Gill and the Little People | 1959 |
| La mayor aventura de Tarzán | Tarzan’s Greatest Adventure | 1959 |
| El día más largo | The Longest Day | 1962 |
| Agente 007 contra el Dr. No (El satánico Dr. No) | Dr. No | 1962 |
| Desde Rusia con amor (El regreso del agente 007) | From Russia with Love | 1963 |
| La mujer de paja | Woman of Straw | 1964 |
| Marnie, la ladrona | Marnie | 1964 |
| James Bond contra Goldfinger | Goldfinger | 1964 |
| La colina | The Hill | 1965 |
| Operación Trueno | Thunderball | 1965 |
| Un loco maravilloso | A Fine Madness | 1966 |
| Sólo se vive dos veces | You Only Live Twice | 1967 |
| Shalako | Shalako | 1968 |
| La tienda roja | The Red Tent | 1969 |
| La gran aventura de los Maguire | The Molly Maguires | 1970 |
| La trampa de los Anderson | The Anderson Tapes | 1971 |
| Diamantes para la eternidad | Diamonds Are Forever | 1971 |
| La ofensa | The Offence | 1973 |
| Zardoz | Zardoz | 1974 |
| Asesinato en el Orient Express | Murder on the Orient Express | 1974 |
| El viento y el león | The Wind and the Lion | 1975 |
| El hombre que pudo reinar | The Man Who Would Be King | 1975 |
| Robin y Marian | Robin and Marian | 1976 |
| Un puente lejano | A Bridge Too Far | 1977 |
| El primer gran asalto al tren (El gran asalto al tren) | The First Great Train Robbery | 1979 |
| Meteoro | Meteor | 1979 |
| Cuba | Cuba | 1979 |
| Atmósfera cero | Outland | 1981 |
| Los héroes del tiempo | Time Bandits | 1981 |
| Objetivo mortal (El hombre de la lente mortal) | Wrong Is Right | 1982 |
| Cinco días, un verano | Five Days One Summer | 1982 |
| Nunca digas nunca jamás | Never Say Never Again | 1983 |
| El caballero verde (La espada del valiente) | Sword of the Valiant | 1984 |
| Los inmortales | Highlander | 1986 |
| El nombre de la rosa | The Name of the Rose | 1986 |
| Los intocables de Eliot Ness | The Untouchables | 1987 |
| Más fuerte que el odio (La hora de los héroes) | The Presidio | 1988 |
| Indiana Jones y la última cruzada | Indiana Jones and the Last Crusade | 1989 |
| Negocios de familia | Family Business | 1989 |
| La caza del Octubre Rojo | The Hunt for Red October | 1990 |
| Los inmortales II: Desafío final | Highlander II: The Quickening | 1991 |
| Robin Hood: príncipe de los ladrones | Robin Hood: Prince of Thieves | 1991 |
| Los últimos días del Edén (El curandero de la selva) | Medicine Man | 1992 |
| Sol naciente | Rising Sun | 1993 |
| Un buen hombre en África | A Good Man in Africa | 1994 |
| Causa justa | Just Cause | 1995 |
| El primer caballero | First Knight | 1995 |
| La roca | The Rock | 1996 |
| Dragonheart (Corazón de dragón) (voz) | Dragonheart | 1996 |
| Los vengadores | The Avengers | 1998 |
| La trampa (La emboscada) | Entrapment | 1999 |
| Descubriendo a Forrester | Finding Forrester | 2000 |
| La liga de los hombres extraordinarios | The League of Extraordinary Gentlemen | 2003 |
| Sir Billi (voz) | Sir Billi | 2012 |
Premios y nominaciones
| Organismo y Año | Película | Resultado |
|---|---|---|
| Oscar (1988) | Los intocables de Eliot Ness | Ganador |
| BAFTA (1988) | El nombre de la rosa | Ganador |
| BAFTA (1988) | Los intocables de Eliot Ness | Nominado |
| BAFTA (1990) | Indiana Jones y la última cruzada | Nominado |
| BAFTA (1991) | La caza del Octubre Rojo | Nominado |
| Globo de Oro (1988) | Los intocables de Eliot Ness | Ganador |
| Globo de Oro (1990) | Indiana Jones y la última cruzada | Nominado |
Sean Connery recibe el Óscar a mejor actor de reparto de manos de Nicolas Cage y Cher en la 60 ceremonia de los premios.
Premios honoríficos y de trayectoria
| Organismo y Año | Nombre del Premio | Resultado |
|---|---|---|
| BAFTA (1998) | BAFTA Fellowship | Galardonado |
| Globo de Oro (1966) | Henrietta Award – World Film Favorite | Nominado |
| Globo de Oro (1969) | Henrietta Award – World Film Favorite | Galardonado |
| Globo de Oro (1972) | Henrietta Award – World Film Favorite | Nominado |
| Globo de Oro (1996) | Premio Cecil B. DeMille | Galardonado |
| Ministerio de Cultura de Francia (1987) | Orden de las Artes y las Letras | Galardonado |
| Kennedy Center Honors (1999) | Medalla honorífica a la trayectoria | Galardonado |
| Reino Unido (2000) | Caballero del Imperio Británico (Knight Bachelor) | Galardonado |
| Premios del Cine Europeo (2005) | Premio a la trayectoria | Galardonado |
| American Film Institute (2006) | AFI Life Achievement Award | Ganador |
Curiosidades y detalles adicionales
Nunca digas nunca jamás
En 1971, después de Diamantes para la eternidad, Connery dijo: “Nunca más interpretaré a James Bond”, pero su mujer Micheline Roquebrune le dijo “Nunca digas nunca jamás” y el director Kevin McClory y él decidieron usarlo como título con toda la ironía del mundo en la película de 1983 en la que revivió al personaje.
La entrevista con Barbara Walters
Uno de los momentos más agitados de su carrera fue la entrevista con Bárbara Walters en 1987 donde el actor reafirmó sin pestañear que a veces está bien abofetear a una mujer. Todo tenía su origen en una entrevista con Playboy en 1965 donde soltó esta frase:

“No creo que haya nada particularmente malo en golpear a una mujer. Aunque no lo recomiendo, a veces un bofetón con la mano abierta está justificado si todas las demás alternativas han fallado.”
En su visita al programa de Walters le recordó la frase y él con su voz grave y acento escocés inconfundible dijo:
“No he cambiado de opinión. Cuando has intentado todo y las mujeres simplemente no dejan las cosas en paz, y esto saben hacerlo bien. Entonces, creo que es absolutamente correcto.”
Aquella reafirmación que hoy hubiera provocado un incendio capaz de destruir una carrera, en aquella época generó controversia, sí, pero no la cancelación de ella. Connery siguió trabajando, de hecho hizo las mejores películas de su filmografía, e incluso fue nombrado caballero por la Reina Isabel II en el año 2000. Sin embargo, ese clip ha resurgido una y otra vez, especialmente en Redes Sociales, que son expertas en recordar las sobras de cualquier ídolo.
Caballero por la Reina Isabel II

Fue nombrado caballero por la Reina Isabel II el 5 de julio del año 2000, y lo hizo vestido con un kilt escocés tradicional, desafiando el protocolo habitual que sugería traje formal o esmoquin.
La ceremonia tuvo lugar en el Palacio de Holyroodhouse, la residencia oficial de la Reina en Escocia. Él mismo había solicitado expresamente que su investidura se realizara allí, en su tierra natal, y no en Londres como era habitual.
Y apareció vestido con Highland dress completo: chaqueta, sporran, calcetas altas y, por supuesto, un kilt de tartán verde oscuro, específicamente el MacLeod Hunting Tartan, en honor a su madre Euphemia.
Lo curioso es que Connery debió haber sido nombrado caballero años antes, pero su apoyo abierto al independentismo escocés retrasó el honor. Fue vetado en 1997 y 1998 por el entonces secretario escocés Donald Dewar.
Amistades dentro de Hollywood

Sean Connery no solo fue una leyenda del cine, sino también un hombre con amistades profundas y duraderas dentro de la industria, especialmente con otros actores británicos de su generación. Cultivó amistades sinceras y duraderas con varios gigantes del cine, entre ellos, destacan Michael Caine, Roger Moore y Sidney Poitier.
Michael Caine y Sean Connery se conocieron a comienzo de los años 60 pero su relación se consolidó el rodaje de El hombre que pudo reinar (1975), dirigida por John Huston, y en varias entrevistas Caine dijo que Connery era como un hermano para él. Una vez intentó enseñarle a jugar a golf a Caine, pero su falta de habilidad desesperó tanto al escocés que le rompió el palo de golf en dos.
Enlaces de interés
- Web oficial legado del actor: www.seanconnery.com
- Sean Connery: Ficha de los Globos de Oro
- Noticia del falle cimiento del actor en RTVE: Ver en YouTube
- Repaso de las apariciones de Sean Connery en sus películas como James Bond: Ver en YouTube
Porque recordaremos a Sean Connery
Él no fue solo el primer Bond: fue el estándar. El que elevó al personaje a ícono y el que dejó la vara tan alta que ningún sucesor —por muy rubio o atlético que sea— ha podido ignorarlo. Todos son Bond gracias a Connery… o a pesar de él.
Pero su legado va mucho más allá de ese esmoquin del que tanto hemos hablado. Fue uno de los primeros actores que logró escapar de un personaje devorador y construirse una carrera rica, diversa y respetada. De héroe clásico pasó a ser mentor sabio, monje medieval, Ricardo Corazón de León, el Rey Arturo, y por encima de todo para nosotros, fue HenryJones Senior.
Por esa gran carrera, en The Film Nook Set le respetamos y es que al fin y al cabo, como dijo en La última cruzada a su hijo tras meterse en el Berlín Nazi: “muchacho, somos peregrinos en una tierra impía”. Él luchó contra las reglas en esa tierra de focos y decidió que, allí donde la industria solo veía a un sex symbol, él iba a demostrar que había un actor, para nosotros lo consiguió.

