Octubre 2, 2026 | Escrito por: Jon García
Crítica de Jeremiah Johnson (1972)

Reparto, director y compositor de esta película con biografía en FilmNookSet

Analizamos con gran dedicación, a cada una de las estrellas sobre las que escribimos. Entra y descubre su historia, filmografía y curiosidades.


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Las aventuras de Jeremiah Johnson (La ley del talión) fue la tercera película que rodaron juntos Sydney Pollack y Robert Redford, dos hombres que siguieron asociados de por vida, además de por su amistad, porque casi siempre acertaban en sus colaboraciones, sobre todo desde que estrenaron esta historia. 

Ambientada en el siglo XIX, la película sigue a un veterano de guerra que decide desaparecer en la frontera para vivir como trampero. Entre las montañas aprende a convivir con su entorno, y allí Pollack detiene el tiempo para filmar algunos de los paisajes más bellos de un western. 

Hoy no es una de las obras más recordadas de la filmografía de Redford, y quizá por eso la revisitamos, porque está aventura a cámara lenta tiene un magnetismo y una belleza natural difícil de igualar con cualquier plano actual, y debería aplaudirse más para poder brillar junto a sus otras grandes películas. 

Por eso te invito a montar a caballo y explorar las montañas de Utah, coge el fusil, osos y lobos campan a sus anchas. 


Ficha técnica de Las aventuras de Jeremiah Johnson

Cartel de Las Aventuras de Jeremiah Johnson (La ley del Talión)
DatosInformación
Título originalJeremiah Johnson
Títulos en españolLas aventuras de Jeremiah Johnson (Esp.), La ley del talión (Lat.)
Año1972
GéneroWestern, Drama
DirecciónSydney Pollack
Reparto principalRobert Redford, Will Geer, Stefan Gierasch, Delle Bolton
GuionJohn Milius y Edward Anhalt
FotografíaDuke Callaghan
MontajeThomas Stanford
MúsicaTim McIntire y John Rubinstein
Estudio / DistribuciónSanford Productions / Warner Bros.
Duración108 min
Presupuesto / 3,1 Millones de dólares aprox.
Recaudación44,7 Millones de dólares aprox.

Sinopsis sin spoilers

Un veterano de guerra decide abandonar la vida “civilizada” y probar suerte como trampero en las Montañas Rocosas. Al principio todo es torpeza, hambre y decisiones malas tomadas con mucha convicción. Poco a poco aprende cómo sobrevivir en su nuevo entorno, hace alianzas y descubre las fronteras invisibles que han creado las tribus indígenas. 

Su nuevo entorno pondrá a prueba todo lo que han construido durante su aprendizaje. 


Crítica de Las aventuras de Jeremiah Johnson

En 1972, el cine estadounidense atravesaba una revolución. Mientras la industria se dejaba seducir por el ritmo frenético y realismo de cintas como The French Connection, y el western se dedicaba a desmitificar la frontera explorando la rudeza de personajes mediante modismos contemporáneos —como haría Robert Altman en Los vividores (McCabe & Mrs. Miller)—, Sydney Pollack y Robert Redford decidieron mirar en la dirección opuesta.

Juntos concibieron un western revisionista de ritmo eminentemente clásico que se erigió como un proyecto radicalmente independiente para su época.

Jeremiah Johnson es un western revisionista que huye de la acción del género.
Jeremiah Johnson es un western revisionista de la historia americana y que huye de la acción del género.

Impulsada por el interés personal de Redford, la película funciona como un poderoso alegato ecologista y una carta de amor a la naturaleza. Al aislar a su protagonista de la civilización, Pollack logra que la única compañía real del hombre sea el paisaje. Esta decisión enfatiza el carácter profundamente minimalista de la cinta, y se apoya para ello en una gramática visual de los grandes maestros clásicos de la monumentalidad.

Jeremiah atraviesa las montañas con su recién fundada familia

De John Ford toma la escala para retratar al individuo frente a la inmensidad inabarcable de las llanuras y sus propios horizontes. Pero también parece reflejar como hizo David Lean en Lawrence de Arabia la forma de filmar un entorno extremo —cambiando el desierto por la nieve— que absorbe, aísla y transforma la psique del protagonista. Uno de los mayores atractivos de la cinta es precisamente ese contraste visual y narrativo: la magnitud implacable de la naturaleza frente a la fragilidad del ser humano.

En esa inmensidad, Jeremiah Johnson no conquista el entorno; aprende a respetarlo y, eventualmente, a defenderlo. Para sobrevivir, el hombre debe mimetizarse con la montaña y volverse tan salvaje como ella. En este aislamiento, la película también apela a los valores tradicionales de la familia que forma en la montaña, donde llega a ser feliz, pero reconfigurados en un entorno primitivo, alejados del peso opresivo de la sociedad avanzada y la urbanización.

La película también nos habla del peso de las tradiciones y del choque cultural. Muestra el empeño de los pueblos indígenas por hacer respetar sus tierras sagradas; unas costumbres que Jeremiah acaba quebrantando al verse obligado por el hombre civilizado. Cuando una patrulla de la caballería le fuerza a guiarles por en medio del cementerio de los indios Crow, comete una profanación que desata la violencia y la respuesta visceral del entorno natural que lo rodea. Leyes no escritas que, de ser ignoradas, desatan la tragedia.

Vista hoy, Las aventuras de Jeremiah Johnson se puede celebrar como una pieza atemporal. Pactando con las limitaciones técnicas de principios de los 70, resulta asombroso lo espectacularmente bien que se mantiene visualmente. Poder dedicarle casi dos horas a su visionado funciona como un bálsamo que todavía nos empuja más a escapar —tal como anhelaba el personaje de Redford— del mundanal ruido.

Al final, Las aventuras de Jeremiah Johnson nos deja una lección más necesaria hoy que nunca: el ser humano solo puede encontrar la paz si es capaz de conectar con sus raíces, aprender a respetar de manera absoluta el entorno que le acoge, y aferrarse a la vivencia física lejos del «Matrix» actual, donde las relaciones, aunque pocas, son auténticas.

La novedad y el progreso siempre son emocionantes, y así los sumamos al viaje para hacerlo más interesante, pero al final todos preferimos volver al origen. Jeremiah tomó esa decisión mucho antes.


Datos de producción

La historia de Jeremiah Johnson

La película está inspirada en el mito del “hombre de la montaña”, cazadores, tramperos y exploradores que vivían en las Montañas Rocosas durante el siglo XIX y también en la novela Mountain Man de Vardis Fisher publicada en 1965. 

En ella contaba una versión libre de la vida de Johnson, el come-hígado, al que se llamaba así por la rivalidad que mantuvo durante 25 años con la tribu de los Crowd, a los que asesinaba por venganza y según la mitología, se comía sus hígados. 

Pero la película también se inspiró en el libro sobre su historia real: El asesino de los Crowd: La saga de Johnson el come-hígado, escrito por Raymond W. Thorp y Robert Bunker. 

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Si bien es cierto que la película, al igual que la novela, iba a representar con fidelidad la vida de estos hombres y el vía crucis personal del protagonista tras encontrarse asesinada a su mujer por los Crowd, muchas otras partes de la trama serían adaptaciones en favor de la narrativa de la película, como la inclusión del niño mudo Caleb por parte del guionista John Millius. 

Cuando entraron Pollack y Redford

Jeremiah Johnson hace las paces con los Crowd

Inicialmente, el guion escrito por John Milius no tenía nada que ver con la película que hemos visto. La cinta iba a ser una película de acción violenta convencional tratando la guerra del protagonista y los indígenas, pero Warner Bros. quería que el director fuera Sam Peckinpah (perfecto por su Grupo salvaje) y el protagonista Lee Marvin, pero ambos chocaron. Después se pensó en Clint Eastwood, pero este prefirió bajarse del proyecto para rodar Harry el Sucio. 

Finalmente el proyecto se guardó bajo llave y fue Redford el que rescató el guion, pero él quería transformar la historia en una odisea mística, silenciosa y centrada en la comunión (y choque) del hombre con la naturaleza. Entonces llamó a su amigo Sydney Pollack para contarle su idea y acabó contagiando tanto su entusiasmo que el director hipotecó su casa para poder rodar en escenarios reales. 

La película se rodó finalmente en parques nacionales de Utah, donde Redford construiría después su casa y daría después origen a su relación con el Festival de Sundance del que fue el principal promotor. . 


Curiosidades

Festival de Cannes 

Robert Redford y Sydney Pollack durante el rodaje de Jeremiah Johnson

Las Aventuras de Jeremiah Johnson se convirtió en el primer western de la historia en competir por la Palma de Oro en la Sección Oficial del Festival de Cannes.

En cada edición de este prestigioso certamen compiten habitualmente entre 18 y 25 largometrajes en todo el mundo, y se presentan miles de títulos de decenas de países, lograr que el comité de aceptación situara la película de Pollack entre esa veintena larga de elegidas suponía entrar en una selección de élite artística.

Para un gran estudio de Hollywood como Warner Bros., siempre mirados con recelo desde la crítica europea, lograr que un género tradicionalmente considerado «comercial» o típicamente «americano» fuera aceptado en el templo del cine de autor fue una excepción absolutamente rara que además marcó una nueva forma de mirar al género.

Aquel año también acudió fuera de concurso Cabaret de Bob Fosse, lo que reforzaba el cambio que estaba sufriendo la industria americana y el auge de los autores en el New Hollywood, lo que ya reconocían festivales de prestigio europeos como Cannes. 

La ley del Talón

En gran parte de Latinoamérica la película se conoció como La ley del Talión, que en el Antiguo Testamento se sintetizaba en el “ojo por ojo, diente por diente”. La película, aunque era eminentemente humanista, seguía centrada en el giro de la venganza mutua. 

Jeremiah cruza sin permiso el cementerio Crow y en represalia, estos asesinan a su mujer y al niño, lo que desencadena la espiral de persecuciones y venganza del protagonista, dando sentido a la Ley del Talión. 

Al no conocerse el nombre e historia del montañero norteamericano se decidió usar este título alegórico para vender mejor la historia de una venganza justa.

El Renacido 2015

Influencias de Jeremiah Johnson en El Renacido de 2015

Alejandro González Iñárritu ha mencionado más de una vez que se fijó en Las aventuras de Jeremiah Johnson y la dirección de Sydney Pollack como uno de los grandes referentes éticos y estéticos de su largometraje.

Destacaba como la cinta conseguía aislar la inmensidad de la naturaleza salvaje a través de atmósferas, imágenes pausadas y mucho silencio, sacando adelante una película sin apenas diálogos. 

Su Renacido operaba exactamente en el mismo territorio mitológico del ermitaño o trampero que huye de la civilización.  El retrato físico y psicológico de Redford enfrentándose al invierno real de Utah le sirvió de inspiración para construir el calvario de supervivencia que sufre el personaje de Leonardo DiCaprio. 

Así mismo, también ha destacado como el compromiso real que tuvo Pollack le inspiró para perseguir ese mismo ideal grabando únicamente con luz natural y en localizaciones climáticas extremas de Canadá y la Patagonia. 

Dos películas separadas por casi 40 años pero que comparten un mismo espíritu y una escala monumental muy similar.


Por qué la recordamos

Las aventuras de Jeremiah Johnson fue el séptimo largometraje de Sydney Pollack enmarcado en una época de gran acierto del director, una rara avis entre la nihilista Danzad, danzad, malditos (1969) y el romanticismo de Tal como éramos (1973). 

Por ser ese islote en su filmografía, la diferenciación de estilo que tuvo el film con su cine contemporáneo en 1972 y por su propio valor artístico, estuvo nominada a la Palma de Oro en Cannes, y eso ya hemos visto, que no era algo nada fácil de conseguir.

Muchas veces se recuerda de la carrera de su protagonista las dos cimas que protagonizó juntó a Paul Newman o la melancolía de Memorias de África, pero antes de perderse en la sabana, Robert Redford dejó una obra a la que guardaba un profundo respeto y que además representaba como ninguna los valores ecologistas que siempre defendió.

Y yo que cada vez amo más disfrutar del western, me sumo a defenderla porque creo que merece ser reivindicada. 


Premios y nominaciones

Organismo (año)CategoríaResultado
Festival de Cannes (1972)Palma de OroNominada
Premios Western Heritage (1972)Largometraje para cinesGanadora

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