En 1967, mientras el cine en Hollywood estaba cambiando para volverse más crudo y realista, se estrenó una comedia romántica con la aspiración clara de entretener y que juntó a dos rostros que se convertirían en pareja cinematográfica de por vida: Jane Fonda y Robert Redford.
En Descalzos por el parque (Barefoot in the Park) no veríamos a unos protagonistas que vivían la convulsa situación política de Estados Unidos del momento, ni hippies, ni contracultura. Había nacido mucho antes para el teatro, y su telón de fondo contaba la historia de una pareja joven con un drama más particular, empezar una vida juntos.
Fue una comedia blanca que parecía no tener excesivo riesgo, pero su sencillez marcó el canon de un género que varios años después se fijó en ella como molde, otorgándole esa categoría de clásico. Por ello nos adentramos en ella, espiando por el hueco que hay en el techo de cristal de ese quinto piso en Greenwich Village. Silencio, que vienen.
Ficha técnica de Descalzos por el parque

| Datos | Información |
|---|---|
| Título original | Barefoot in the Park |
| Título en español | Descalzos por el parque (Descalzo por el parque) |
| Director | Gene Saks |
| Guion | Neil Simon |
| Actores principales | Jane Fonda, Robert Redford, Charles Boyer, Mildred Natwick, Herb Edelman |
| Música | Neal Hefti |
| Fotografía | Joseph LaShelle |
| Estudio | Paramount Pictures |
| Año de estreno | 1967 (EE.UU.) / 1968 (España) |
| Duración | 106 minutos |
| Presupuesto | 3 millones USD |
| Recaudación | 20 millones USD |
Datos de producción
Barefoot in the Park ya había sido un gran éxito en Broadway gracias a la historia que había escrito Neil Simon, y que bajo la dirección de un joven Mike Nichols se estrenó en 1963, y esto es importante porque para ese contexto y momento se escribió la historia.

La acogida fue tan buena que enseguida Paramount se interesó por la adaptación al cine, pero no podrían abordar el proyecto debido a una norma no escrita ( incluso a veces contractual) de que una película no podía estrenarse hasta que la obra de teatro perdiera éxito en taquilla para no canibalizar el público.
Compraron los derechos por unos 400.000 dólares, una barbaridad para la época, pero tuvieron que esperar más de 1500 funciones y casi 4 años. Mientras lo que sí fueron haciendo fue comenzar la producción entre bambalinas.
Nichols ya estaba embarcado en la producción de El graduado pero Neil Simon se mantuvo como guionista y como director eligieron a su amigo Gene Saks, muy reconocido en el teatro pero debutante en el cine. La idea era trasladar fielmente la obra y seguir contando la trama principal en el piso de la pareja, un espacio reducido pero en el que él se manejaría perfectamente.
Reparto de Descalzos por el parque
Robert Redford había estado protagonizando la obra de Broadway desde el principio y ya empezaba a tener pequeños papeles en el cine, así que no le interesaba encasillarse en un personaje que además consideraba completamente contrario a la imagen que quería trasladar de sí mismo.
Paul Bratter, era un aspirante a abogado serio y centrado en su trabajo, mientras Redford era un aventurero que venía de recorrer Europa de forma bohemia con un espíritu artístico y crítico. Repelía el encorsetamiento del personaje pero todo el mundo le insistía en que si funcionaba, era una oportunidad de abrirse paso en el cine.


Que Jane Fonda fuera finalmente la protagonista femenina – inicialmente se le ofreció a Natalie Wood – ayudó bastante, ya que se conocían y tenían buena relación desde La jauría humana (1966), en entrevistas posteriores siempre ha reconocido que trabajar con ella le sentaba como un guante.
Corie era el contrapunto de Paul, recién casada espontánea, romántica y ligeramente caótica. Fonda sabía que una obra de Neil Simon funcionaría porque era sinónimo de éxito y que Redford estuviera al otro lado también fue un empujón para ella, ya que ha reconocido públicamente que estaba locamente enamorada de sus ojos azules.
Mildred Natwick también repitió en el papel de Ethel Banks, madre de Corie y Charles Boyer era el maduro galán de espíritu libre que vivía encima de ellos en el piso.
Donde se rodó Descalzos por el parque
Aunque la historia se sitúa en Nueva York, gran parte del rodaje se realizó en los estudios de Paramount Pictures en Melrose Avenue. El apartamento —ese quinto piso imposible con claraboya y sin calefacción— se construyó íntegramente en plató para controlar la coreografía de los actores.

Para las escenas exteriores sí aprovecharon localizaciones reales en Greenwich Village y la ciudad:
- 111 de Waverly Place: La fachada del apartamento todavía se puede visitar, es muy similar y a fecha de hoy son apartamentos de lujo incluso con pisos a la venta.
- El hotel plaza: Localización de varias películas, es donde la pareja pasa la luna de miel.
- Washington Square Park: El parque donde Corie encuentra a Paul en la última escena cuando él está… algo borrachín.
El espacio era fundamental en la película, sobre todo en el SET donde recrearon el apartamento. La claustrofobia se tenía que dejar notar como opresión del joven matrimonio, el frío del tragaluz roto ayudaba como metáfora de las grietas de la relación, y permitía además obligar a los actores a esquivarlo para evitar la nieve y el frío exterior.
Sinopsis (sin spoilers)

Corie y Paul Bratter son unos recién casados que tras una luna de miel intensiva en el Hotel Plaza tienen que empezar a vivir juntos en un pequeño apartamento sin ascensor. Ella es entusiasta, vitalista y convencida de que la vida es una aventura. Él, un abogado serio, preocupado por su carrera y la estabilidad.
La convivencia empieza a crear los primeros roces y diferencias entre ellos, lo que les lleva a darse cuenta de que igual no están hechos el uno para el otro como creían.
Crítica de Descalzos por el parque
Su planteamiento parece el de una comedia romántica amable fabricada con elegancia: una pareja joven, apartamento diminuto, un conflicto doméstico con humor ligero. Pero a medida que avanza la película deja entrever algo más interesante: una reflexión sobre las expectativas del matrimonio y las relaciones de pareja.
La historia se nota que nace en el teatro, y eso se deja ver en su estructura y escenografía con tres actos muy marcados: la euforia inicial del matrimonio y una ambientación blanca, el choque de la convivencia real con su inevitable crisis y la aceptación y reconciliación.
Corie, interpretada por Jane Fonda es una mujer entusiasta, romántica y con la idea de que el matrimonio debe vivirse como una fantasía adolescente. Espera que la luna de miel dure para siempre siendo todo aventura, improvisación y emoción. Sin embargo Paul, interpretado por Robert Redford, es un polo opuesto.
Un joven abogado que piensa en su carrera, en la estabilidad económica y en construir un hogar sólido. Aunque se le quiera pintar como un personaje aburrido ni gris, simplemente es alguien que entiende que la vida adulta exige más compromisos.
El conflicto surge entre ellos por ese contraste cuando una noche salen a cenar con un vecino mayor del edificio y la madre de Corie en una cita doble, ella descubre que su perfecto marido no es capaz de seguir el ritmo de vida que ella quiere tener y piensa que estar juntos es un gran error.
La película es capaz de apoyarse en el humor, sobre todo de unos magníficos secundarios: el técnico del teléfono Herb Edelman (que sufre el fuego cruzado de las discusiones de la pareja) o Mildred Natwick, incapaz de seguir el ritmo de su hija Corie. A través de ellos se explican las diferencias entre sus dos protagonistas, pero incluso Redford saca punta a su timing cómico para hacernos reír con ironía gracias a un personaje que se sabía de memoria.

El piso funciona como una jaula del matrimonio a prueba de romanticismo, es pequeño, está un quinto piso al que se accede por unas escaleras que fatigan a cualquiera que intenta la hazaña, y para colmo es invierno en Nueva York y la calefacción no funciona, así que el frío se mete en la casa empezando por la rotura que hay en el tragaluz de cristal en el salón.
Neil Simon lo diseñó así a propósito y se nota que Gene Saks quiere sacarle partido haciéndolo más claustrofóbico con su cámara.
Cuando la tensión explota y Paul se marcha al parque, decide actuar como Corie esperaba de él, abandona su prudencia, bebe, se comporta de forma impulsiva y se deja arrastrar por el espíritu aventurero que ella defendía. Pero sin embargo ella descubre que Paul deja de ser el hombre estable que la conquistó, no quiere a ese tipo de hombre para construir un futuro.
Y es aquí donde Simon deja su tesis sobre el matrimonio: el entusiasmo romántico puede iniciar una relación a través del enamoramiento, pero la estabilidad es la que lo mantiene. Corie comienza en la postura de la inestable, pero acaba siendo el ancla emocional que hace que Paul no se precipite al vacío cuando está borracho sobre la azotea del edificio.
La mirada de Filmnookset

Neil Simon escribió la obra basada en su propio matrimonio y vivencias con su mujer Joan Baim, con una estructura de pareja más similar a la de finales de los años cincuenta, que a la que existía en el momento del estreno en 1967.
Eso se deja notar en la personalidad de Corie, cuyo mayor dilema es la decoración de su apartamento y complacer a su marido, muy lejos del nuevo rol de la mujer y la segunda ola del feminismo. Y Paul, un joven aspiracional que nada tenía que ver con los problemas post universitarios a los que se enfrentaban los jóvenes de la época y se vieron reflejados en El graduado. Ambos eran ajenos a la revolución sexual y la herida que Vietnam estaba abriendo en el País.
Eso explica porque los personajes parecen viajeros en el tiempo que viven aislados del momento, sin embargo, la historia que ya había sido un éxito en Broadway siguió conectando con el público por tres razones:
- Funcionó como un oasis de evasión de la situación convulsa del momento.
- Los problemas que presentaba eran universales y cotidianos, y tanto las parejas jóvenes como el público adulto se veían reflejados.
- Jane Fonda y Robert Redford eran Cool y glamourosos, dos actores que se convirtieron en la aspiración de muchos jóvenes.
La película plantea una cuestión que sigue vigente hoy y por eso quizá sea un clásico atemporal: la diferencia entre enamorarse de una idea y enamorarse de una persona real.
Corie se imagina cómo sería su pareja ideal y el matrimonio como una una aventura constante, pero descubre que lo que busca para ser feliz es a ese hombre tranquilo, centrado y fiable. La comedia, en el fondo, gira alrededor de ese descubrimiento.
Y ese conflicto sigue vigente, como dice el refranero popular los polos opuestos se atraen, y por eso creemos que Descalzos por el parque es una de esas comedias marcadas con el aura de clásico. Aunque no negamos que su pareja protagonista tiene mucho que ver.
Opiniones de la crítica en su estreno y recepción
La crítica fue mixta en su momento, algunos alabaron el guion y la química de la pareja, pero otros fueron más duros con Gene Saks y su falta de riesgo para el cine, resaltando que era una obra de teatro filmada.
Aun así el éxito comercial fue imponente, logrando 20 millones de dólares frente a un presupuesto no muy excesivo de 3 millones.
A pesar de que críticos como Pauline Kael dijeron que el personaje de Corie era pequeño para el talento de Jane Fonda, consiguió sacarle provecho y obtener una nominación al BAFTA como Mejor Actriz Extranjera.
Premios y nominaciones
| Organismo (año) | Categoría | Resultado |
|---|---|---|
| Oscar (1968) | Mejor actriz de reparto – Mildred Natwick | Nominada |
| BAFTA (1968) | Mejor actriz extranjera – Jane Fonda | Nominada |
| Sindicato de Guionistas de América – WGA (1968) | Mejor guion de comedia – Neil Simon | Nominado |
Curiosidades

Uno de los detalles curiosos del film, sobre todo para los espectadores españoles, fue la decoración del piso con un cartel de una corrida de toros en la Plaza de Salamanca. En aquella época España estaba visto como un destino exótico y Europeo que aportaba modernidad al personaje de Jane Fonda.
Aquel cartel, hablaba de una corrida que se celebró en la plaza de La Glorieta de Salamanca el jueves 12 de septiembre de 1946.
Por qué la recordamos
Descalzos por el parque estableció un molde para la comedia romántica moderna con su estructura de enamoramiento inicial, conflicto y reconciliación catártica. Y su influencia ha sido más que palpable en muchas películas que han abordado el género.
Entre sus herederas más claras está Cuando Harry encontró a Sally (Cuando Harry conoció a Sally, 1989), que recupera ese escenario neoyorquino y el choque entre dos visiones opuestas del amor: un hombre pragmático frente a una mujer mucho más romántica. Esa dinámica del “choque de opuestos” se ha convertido desde entonces en uno de los motores más reconocibles de la comedia romántica:
- Notting Hill (1999): Aunque en Londres, y con un tono más ácido de los noventa, unía dos mundos diferentes que se atraían.
- Algo para recordar (Sintonía de amor, 1993): Además de tener como referencia el clásico An Affair to Remember de 1957, su directora Nora Ephron, admitió que el estilo de diálogo de Simon fue fundamental para sus guiones.
- Cualquiera menos tú (Con todos menos contigo, 2023): Actualizó recientemente la dinámica de atracción y rechazo en una de las pocas comedias románticas de estilo clásico que han funcionado en los últimos años. Donde la elección del reparto con Sydney Sweeney y Glen Powell fue una decisión muy calculada como en su momento la de Jane Fonda y Redford, no fue casualidad y en ambas la química protagonista fue capaz de vender la película casi por sí sola.

No cambió la historia del cine y tampoco pretendía hacerlo. Quizá por eso la película sigue funcionando hoy. Porque capturó algo con gran ingenio, que nos encanta ver triunfar relaciones por muy opuestas e ilusas que sean, y que la sencillez es un refugio que nos acurruca bajo una manta y el calor del hogar. Y entonces no importa que el frío se cuele por la claraboya del techo si podemos andar descalzos por el parque.




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