Cartel de La Jauría humana (1966)

Reparto, director y compositor de esta película con biografía en FilmNookSet

Analizamos con gran dedicación, a cada una de las estrellas sobre las que escribimos. Entra y descubre su historia, filmografía y curiosidades.


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En La jauría humana (The Chase), Arthur Penn abre la caja de Pandora de la América profunda. Lo que empieza con la fuga de un muchacho rebelde de pueblo de la cárcel (Robert Redford), se transforma en una radiografía despiadada de un pueblo del sur de Texas donde todos parecen tener cuentas pendientes: maridos cornudos, esposas “viperinas”, veteranos chismosos, racistas de bar…y hasta adolescentes que no entienden nada pero aportan gasolina al fuego.

En medio de ese polvorín, un sheriff solitario, Marlon Brando, en una sublime actuación, intenta mantener el orden. Su figura es la última barrera contra la histeria colectiva, y cuando se rompe, lo hace todo el sistema. 

La jauría humana no acaba de ser redonda, pero sí uno de los mejores ejemplos del nuevo Hollywood que se estaba empezando a construir. Un espejo deformante y brutal de la sociedad americana de los 60: violencia, represión sexual e hipocresía social en toneladas industriales. Entramos en una obra tan incómoda como fascinante, que aún hoy, es capaz de provocar rabia e impotencia al espectador.


Ficha técnica de La jauría humana

Poster The Chase en inglés (1966)
DatoInformación
Título originalThe Chase
Título en EspañaLa jauría humana
GéneroDrama, Thriller
DirectorArthur Penn
ProductorSam Spiegel
GuionLillian Hellman (basado en obra propia) y Horton Foote
Actores principalesMarlon Brando, Jane Fonda, Robert Redford, Angie Dickinson, E.G. Marshall, Robert Duvall
MúsicaJohn Barry
FotografíaJoseph LaShelle
MontajeGene Milford
ProductoraHorizon Pictures / Columbia Pictures
DistribuidoraColumbia Pictures
Año de estreno1966 (EE.UU.), 1967 (España)
Duración134 minutos
Presupuesto4 millones USD
Recaudación (EE.UU./Canadá)5-6  millones USD brutos

Datos de producción

Sam Spiegel, productor de La ley del silencio (1954) y Lawrence de Arabia (1962) compró los derechos de la obra de teatro de Lillian Hellman con la idea de convertirla en una película de prestigio, coral y con mensaje: algo que pudiera ganar premios, y vio en Arthur Penn un director “intelectual” con buena mano para los actores, capaz de darle profundidad al proyecto. Pero la relación director–productor acabó como el rosario de la aurora: porque Spiegel intervino en el montaje más de la cuenta, cortó escenas, reordenó secuencias y dejó a Penn fuera de la sala de edición. 

Arthur Penn con Marlon Brando dándole instrucciones durante el rodaje

Spiegel representaba la vieja guardia de Hollywood: el productor-amo que controla cada detalle. Penn, en cambio, era parte de la nueva ola americana que empezaba a asomar —más autoral, más libre, más crítica. Aunque al principio la sintonía fue total.

El guion empezó a escribirlo Hellman, pero de nuevo el productor pidió la reescritura a Horton Foote (Matar a un ruiseñor). Con la aportación de ambos, eso sí, fabricaron un mosaico de personajes esperpénticos: ricos hipócritas, jóvenes frustrados, esposas infieles, borrachos y racistas peligrosos. 

Reparto de La Jauría humana

El reparto elegido fue de lujo, Marlon Brando, estrella absoluta pero con fama de difícil en los rodajes era el Sheriff, Robert Redford, en uno de sus primeros papeles destacados era Bubber Reeves, Jane Fonda, ya conocida pero sin ser todavía una estrella era la esposa de Reeves y Angie Dickinson, actriz ya consolidada era Ruby, la mujer del Sheriff Calder. 

Pero el reparto todavía nos deparaba más sorpresas, un casi desconocido Robert Duvall, E.G. Marshall como el millonario Val Rogers, y James Fox como su hijo y amante del personaje de Fonda. Una sinfonía de personajes todos ellos entrelazados y friccionando entre sí. 

Donde se rodó The chase

El rodaje se realizó en varias localizaciones de varias ciudades de California, EE.UU., entre ellas Calabasas y Chico, que representaban el condado Texano y sus exteriores. 

También en el Paramount Ranch, una localización que se había usado en producciones desde los años 50 y que no hace mucho se quemó, aunque se ha terminado de restaurar entre 2023 y 2024. Allí se rodaron algunas escenas de exteriores del pueblo.  Y para el resto de las escenas de la ciudad, Tarl County, se usaron los Estudios Warner Brothers, en concreto la Midwest Street.

Banda sonora

Portada del disco de la banda sonora de The Chase compuesto por John Barry

La música de La Jauría Humana corrió a cargo del compositor John Barry, para la cuál bajó su tono melódico al que nos acostumbraría en el futuro y creó un ambiente de thriller y tensión, donde mezcló jazz con sonidos y trompetas que encajaban con el ambiente de western de la película. Su música subrayaba la cacería sobre el joven Bubber y el ambiente opresivo y malsano del pueblo.  


Sinopsis: argumento sin spoilers

En un pequeña localidad texana, hay una noticia que corre como la pólvora: Bubber Reeves (Robert Redford) un vecino rebelde, se ha escapado de prisión y está de vuelta. Su regreso desata una avalancha en forma de bola de nieve que va creciendo según pasan las horas. 

Allí, todos tienen razones ocultas para urdir, tramar y encender la llama del odio hacia Reeves, tan solo Anna (Jane Fonda), su esposa, y su amigo Jake (James Fox) con el que ella tiene ahora una relación, parecen estar de su parte. 

El sheriff Calder (Marlon Brando), mientras tanto, es el único que intenta mantener la calma de un pueblo que parece un polvorín a punto de estallar. Y la llegada de Bubber no es tanto la causa como la excusa.


Crítica: La Jauría humana

La jauría humana explora los rincones más reprobables de la sociedad media americana reflejada en un pueblo texano, con una fauna de personajes tan variada como asfixiante. 

Robert Redford en La jauría humana (1966)

Bubber es un joven con mala suerte que acaba en la cárcel más por malas decisiones que por ser peligroso, pero cuya fuga despierta en Tarl County, fantasmas del pasado que acechan a unos, y que en otros, deja aflorar las más negras intenciones de sus retorcidas mentes escondidas bajo fachadas.

Arthur Penn construye la tensión con paciencia, sumando capas en las primeras escenas, para conocer a unos personajes malsanos hasta la exageración, y después llevarnos a un éxtasis colectivo incontrolable.  

(Spoilers)

La jauría humana da ganas de entrar en pantalla y repartir justicia como ayudante del Sheriff Calder. No por participar de un espectáculo de acción, sino porque el guion y la dirección colocan a cada personaje como un resorte insoportable: los tres macarras racistas que apalean al Brando, el viejo chismoso que difunde veneno, la mujer de Duvall, lista y cruel en su manipulación.

El guion es coral y ambicioso, pero a ratos se le va de las manos: demasiados frentes abiertos, demasiada histeria colectiva, casi hasta lo incomprensible, incluso los adolescentes reaccionan de forma exagerada como si nadie en ese pueblo estuviera cuerdo más que el sheriff

Un Marlon Brando que está soberbio como el sheriff Calder. Un hombre con principios, íntegro, con un único ancla a la cordura dentro de su oficina, donde tiene a sus ayudantes y su mujer. Es la última línea de la dignidad en el pueblo, y cuando lo linchan hasta la canallería, sentimos que se derrumba el orden moral entero.

Jane Fonda y James Fox son amantes y amigos

Jane Fonda, atrapada entre pasado y presente, es el único faro de de Reeves, especialmente enigmática, su belleza en The Chase contrasta con la vulgaridad y podredumbre del resto. Redford ya vislumbra la estrella que está por venir, su presencia insufla carisma a sus escenas, Robert Duvall, tiene un papel muy pequeño pero borda la mediocridad moral del ciudadano medio, anticipando la carrera brillante que tendría después.

Completan E.G. Marshall, Angie Dickinson, Miriam Hopkins, una terna de secundarios que rayan todos a gran nivel. 

Todo la trama pasa en un sólo día, donde la fotografía de Joseph LaShelle y música de John Barry  acompañan perfectamente las sombras y tensión que se abren tras caer la noche, convirtiéndose por momentos en un western que podría haberse llamado perfectamente Solo ante el peligro. Como ejemplo de ello, recomendamos escuchar el magnífico score «The Chase Is On«.

Todos los ingredientes daban para construir una obra maestra, pero a veces, toda su efervescencia descarría, quizá por los cortes y cambios de escenas del productor Spiegel. El resultado deja un film que al propio director le supuso una decepción, y quizá por eso nos quedamos sin ver todo su potencial, pero aún así La jauría humana es una película que no deja indiferente. 

Calder protege a Reeves de la amenaza del pueblo

Es una historia cruda, pesimista, pero fascinante, y refleja perfectamente el cine de sus días, en el que los productores y los Estudios encorsetaban hasta asfixiar y tuvieron que dejar a los autores tomar el control artístico del cine que vendría luego. 


Contexto histórico: verla con los ojos de su época

El mundo y el cine en 1966:
Estados Unidos vivía tensiones raciales, luchas por los derechos civiles y el trauma de Vietnam. El cine clásico estaba cediendo ante un nuevo cine más crítico. La jauría humana anticipa ese cambio: más violencia, más sexo implícito, más crítica social.

Lo que se entiende mejor sabiendo esto:
El pueblo del filme no es solo un pueblo: es un microcosmos de la América profunda, con todos sus demonios. La histeria colectiva era también metáfora del miedo social al cambio.

Verla hoy por primera vez:
Aunque por momentos pueda parecer exagerada, incluso vista con ojos actuales, funciona como un grito adelantado a su tiempo, un preludio del cine más radical que un año después, el propio Penn traería con Bonnie and Clyde.

Opiniones de la crítica en su época

La crítica americana fue muy dura en 1966: Variety la tildó de “sobrecargada emocionalmente”. Richard Schicke, historiador del cine americano, habló de un “desastre de proporciones asombrosas”, otros señalaron que parecía una “telenovela de lujo” con demasiados personajes.

El propio Penn reconoció que fue una decepción, en parte por el control que Spiegel ejerció en la sala de montaje. En Europa sin embargo fue muy bien acogida, sobre todo en España, donde se destacó su estilo arriesgado e innovador y su mirada sin complacencia a la situación que se vivía en Texas en aquella época. 

Con el tiempo, la crítica americana también, ha suavizado su juicio y hoy la vemos con un film que tiene sus imperfecciones pero valiente, con momentos de gran brillantez y un retrato brutal de la sociedad.

Recepción del público

El público tampoco respondió con entusiasmo: recaudó apenas unos 6 millones de dólares brutos, insuficiente para una producción de prestigio que había sido concebida para triunfar en las salas y en los premios . No fue un fracaso estrepitoso, pero quedó muy lejos de lo esperado.

En España y Latinoamérica pasó más desapercibida, eclipsada por títulos más accesibles del momento. Pero con los años se ha revalorizado notablemente entre crítica y estudiosos del cine americano de la época como una de las obras claves para entenderlo. 


Curiosidades

La paliza de Brando

Arthur Penn había concebido la paliza como el punto de no retorno moral del pueblo: cuando 3 vecinos atacan al sheriff, se acaba cualquier apariencia de civilización. Sam Spiegel, sin embargo, temía que fuera “demasiado fuerte” y dañara la comercialmente la película. Pero Penn insistió que esa violencia debía sentirse y era necesaria: tenía que verse violenta, humillante y real.

Para conseguirlo, rodaron la secuencia a cámara lenta, es decir, con una velocidad de grabación ligeramente inferior a la normal. Al grabar un poco más despacio, los golpes parecían impactar realmente, porque había contacto físico leve, pero sin fuerza.

Después, se aceleró la acción al proyectarse a velocidad normal, dando la ilusión de una lucha más violenta y donde pegaban a Calder de verdad. Donde los agresores (Steve Ihnat, Richard Bradford y Clifton James), movían y lanzaban a Brando dando como resultado una escena tremendamente dura y realista. 

Enlaces de interés

  • Crítica del New York Times de la época (Inglés): Leer en nytimes.com
  • Análisis de TCM en su serie 50 películas que deberías ver antes de morir: Ver en YouTube
  • Programa «Qué grande es el cine» en RTVE sobre La Jauría humana: Ver en YouTube

Legado y por qué la recordamos

La jauría humana no fue la película de su año: no ganó premios, no arrasó en taquilla y no cambió el cine, pero hoy se entiende como un puente entre el viejo Hollywood y el Nuevo. Su retrato coral de la descomposición social, sus excesos y su violencia anticiparon obras posteriores como Bonnie and Clyde o Grupo Salvaje que acabaron de matar el clasicismo.

Aunque por momentos parece exagerada, lo cierto es que el ambiente sureño de los años 60 no estaba lejos de ese frenesí, alcohol, broncas, altercados…, en eso Penn no exageraba, la turba era un polvorín que podía estallar y de hecho lo hacía en más de una ocasión. 

Y por último, nos descubre prácticamente a una de las mayores estrellas del último Hollywood dorado, Robert Redford, y nos deja un descomunal ejercicio de personalidad de Marlon Brando como Calder. Una película imperdible, que recomendamos a pesar de todo y por todo. Penn quiso que el espectador se sintiera atrapado en un pueblo donde la moral es una quimera. Y vaya si lo logró.


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