¿Quién es Jane Fonda?
| Dato | Información |
|---|---|
| Nombre completo | Jane Seymour Fonda |
| Fecha de nacimiento | 21 de diciembre de 1937 |
| Lugar de nacimiento | Nueva York, EE. UU. |
| Nacionalidad | Estadounidense |
| Altura | 1,73 m |
| Profesión | Actriz, productora, escritora, activista |
| Años activa | 1960 – presente |
| Formación | Vassar College (Nueva York), Actors Studio (con Lee Strasberg) |
| Familia | Hija de Henry Fonda y Frances Ford Seymour; hermana de Peter Fonda, y tía de Bridget Fonda |
Redes sociales oficiales
Biografía de Jane Fonda


Infancia entre focos y silencios
Jane Seymour Fonda nació el 21 de diciembre de 1937 en Nueva York, en el corazón de una familia asociada ineludiblemente al cine por herencia de su padre, nada más y nada menos que el legendario Henry Fonda, un hombre que personificó la rectitud moral americana. Y su madre, Frances Ford Seymour, provenía de una familia acomodada canadiense, amante del arte y la música.
La familia la completaba su hermano Peter Fonda, quien acabaría siguiendo sus pasos en el cine como actor y director. Más adelante llegarían otras hermanas: Frances Brokaw, hija del primer matrimonio de su madre, y Amy Fishman, adoptada años después por su padre. Sin embargo, en casa solo convivieron Jane y Peter, los dos hijos biológicos del matrimonio.

Aunque a primera vista parecía que tendría una infancia privilegiada, bajo la alfombra roja se escondían profundas grietas. Henry, era un padre distante y perfeccionista, que apenas expresaba afecto. Y Francés, que era profundamente sensible y frágil, sufría episodios de depresión, lo que la llevaron a quitarse la vida cuando Jane tenía solo doce años.
Aquel fue un trauma que marcaría su carácter para siempre, y no sólo por la muerte de su madre, sino por cómo se enteró. Con Henry decidido a divorciarse, su madre Frances, fue ingresada en un hospital psiquiátrico inmersa en una gran depresión, y allí se quitó la vida cortándose el cuello con una navaja de afeitar.
Su padre decidió ocultarle la verdad a Jane y a su hermano diciéndoles que había muerto por una dolencia cardíaca, pero un compañero de clase del internado donde estudiaba le mostró una noticia del periódico que contaba la noticia. Ese descubrimiento del engaño —y la forma en que Henry lo silenció— dejó una huella profunda en ella.
Años más tarde, Fonda contaría en entrevistas y en su autobiografía My Life So Far (2005) que ese trauma dejó una huella que marcó su personalidad: su necesidad de control, su exigencia consigo misma y su dificultad para confiar.
Educación
Jane ingresó en Vassar College, una de las universidades femeninas más prestigiosas de Estados Unidos, en 1955, cuando tenía 17 años. Allí la recordaban como una alumna inteligente y con carisma, pero pronto se sintió fuera de lugar. La educación tradicional para las jóvenes de clase alta —orientada a “convertirse en buenas esposas”— era asfixiante y superficial.
Por esa razón dejó Vassar a los dos años, sin graduarse, y se mudó a Nueva York, donde vivía su padre. Allí trabajó un tiempo como secretaria y profesora de danza, hasta que decidió irse a París durante 6 meses, donde estudió arte y se empapó de la cultura. Pero el cine empezó a rondarle con fuerza la cabeza, y decidió volver.

De vuelta en Nueva York, se matriculó en el Actors Studio, donde estudió con Lee Strasberg, el gurú del “método” con quién aprendieron estrellas como Marlon Brando, Marilyn Monroe o Eli Wallach. Su formación allí, fue todo un descubrimiento interior, porque la permitieron canalizar sus emociones —las mismas que había reprimido desde niña— a través de un personaje.
Para pagarse los estudios trabajó como modelo, pero luego Jane tuvo éxito en este camino gracias por supuesto a su fotogenia y belleza. Incluso en 1959 apareció en la portada de Vogue USA.
Carrera como actriz
A finales de los cincuenta, Jane empezó a actuar en el teatro, en pequeños montajes fuera de Broadway, pero su apellido le abrió puertas que ella misma se encargó de mantener abiertas con su talento.

Debutó en el cine con Me casaré contigo (Tall Story, 1960), una comedia universitaria dirigida por Joshua Logan, el mismo que la descubrió en el teatro y la animó a dar el paso. En ella compartía cartel con un joven Anthony Perkins, que recientemente también estrenó Psicosis. Fonda interpretaba a una estudiante entusiasta enamorada de un jugador de baloncesto.
Solo dos años después, tuvo la suerte de trabajar en tres grandes producciones para directores de prestigio, 1962 sería su primer gran año. En La gata negra (Por los barrios bajos), de Edward Dmytryk, trabajó con Laurence Harvey, Barbara Stanwyck y Capucine, haciendo de Kitty Twist una fugitiva rebelde que sobrevive como prostituta en un burdel.
Ese mismo año rodó Confidencias de mujer, dirigida por George Cukor, Reajuste matrimonial (Del matrimonio al amor), de George Roy Hill, una comedia de Tennessee Williams donde protagonizó y enganchó con el público por primera vez.
Fonda sentía que Hollywood la empezaba a encasillar con personajes superficiales, centrados en su físico, ingenuos, sin profundidad ni desafío. En 1963 viajó a Francia para promocionar una película y se quedó fascinada por el ambiente cultural allí fue presentada a Roger Vadim, el famoso cineasta que había lanzado al estrellato a Brigitte Bardot con Y Dios creó a la mujer (1956).
Su relación fue primero profesional, rodando Juegos de amor a la francesa (La ronda) y Los felinos, las dos estrenadas en 1964. Pero poco después se casaron y construyeron además un mito de la década.

Pero primero Arthur Penn la fichó para rodar La jauría humana (The Chase, 1966), en un reparto impresionante con Marlon Brando, Robert Redford, Angie Dickinson y Robert Duvall. Interpretó a Anna Reeves, la esposa del fugitivo (Redford) perseguido por un pueblo desatado, en una historia que reflejó las tensiones raciales y morales del sur de Estados Unidos.
La película, que hemos analizado ampliamente, fue también un termómetro del cambio de época en Hollywood, que empezaba a mutar convirtiéndose en más adulto y crítico, y donde Jane se sentía más comprometida y encajaba a la perfección.
Pero curiosamente la primera película que la lanzó al estrellato absoluto fue una comedia. Descalzos por el parque (Barefoot in the Park, 1967), dirigida por Gene Saks y basada en una exitosa obra teatral que fue lo que la animó a aceptar el papel. Fonda interpretaba a una joven esposa idealista que aprende a convivir con su marido, un práctico abogado interpretado por Robert Redford.


La química entre ambos y su naturalidad cómica, conquistó al público, y se ha convertido con el paso de los años en una de las comedias de la década y una de sus películas más recordadas.
La revolución Barbarella

Y entonces llegó la delirante epopeya sexy Barbarella (1968), dirigida por su marido Roger Vadim. Que la convirtió directamente en mito. La película fue un fenómeno cultural. Se rodó entre París y Roma, con una estética psicodélica y futurista, que transformó a Jane Fonda en el símbolo sexual de toda una generación.
La heroína galáctica combatía el mal con trajes imposibles diseñados por Paco Rabanne en una película que ha sido recordada siempre, más por su impacto cultural y la presencia de Fonda, que por su valor artístico.
Pero lo que podía haber sido simple explotación visual se convirtió en iconografía pop: Fonda asumió el personaje consciente de que representaba un ideal masculino que podía tener fuerza. Y es que en Barbarella, el cuerpo de la actriz fue un arma, pero la intención con la que se cargó fue la que fascinó y la consagró como una figura global.
A pesar de su fama, no fue un éxito absoluto en taquilla, funcionó bien en Europa pero en Estados Unidos, México, Argentina, Chile,… fue vista con recelo y apenas recuperó el presupuesto de 10 millones de dólares. Fueron en los 70 y 80 cuando se revisitó y convirtió en película de culto. A la postre, la imagen de Barbarella reforzaba una mirada masculina sobre Fonda, que era lo contrario a la carrera seria que quería construir, por eso comienza una nueva etapa desde su siguiente estreno.
Sus mejores personajes y los 70
Su último personaje de la década fue Gloria Beatty, una mujer extenuada y sin rumbo, que participa en maratones de baile durante la Gran Depresión. Un papel que interpretó a la perfección para Danzad, danzad, malditos (Baile de ilusiones en latinoamérica, 1969), dirigida por Sydney Pollack. Este sí fue un trabajo físico, desesperado y brutal con el que demostró que su talento estaba muy por encima de su belleza.


La crítica se rindió a la película que obtuvo 9 nominaciones a los Oscar, uno incluido para ella, y aunque no lo ganó, ese salto confirmó que había dejado de ser “la hija de Henry Fonda” para convertirse en Jane Fonda, una estrella por mérito propio.
Los años sesenta habían sido una gran escuela de la industria y su profesión para ella, se había sabido desmarcar de los papeles vacíos que Hollywood tenía diseñados para las jóvenes, buscó evolucionar fuera de sus fronteras, y volvió dispuesta a demostrar y demostrarse que podía dar mucho más de sí. Pero además, se convirtió en una voz política que desarrollaremos más adelante.

Tras Danzad, danzad, malditos (Baile de ilusiones, 1969), Fonda arrancó los años 70 con la intención de comérselos. Y en 1971 protagonizó Klute (Mi pasado me condena), dirigida por Alan J. Pakula, un gran thriller psicológico que fue nominado a mejor guion, donde interpretaba a Bree Daniels, una prostituta neoyorquina con aspiraciones de actriz que se ve envuelta en la investigación de un asesinato junto al siempre inquietante Donald Sutherland.
Su personaje de Bree era un reto incómodo y humano de una mujer en busca de sí misma, atrapada entre la independencia y la soledad. Con su trabajo lleno de matices, —vulnerable, inteligente y ferozmente real— Jane Fonda ganó su primer Oscar a Mejor Actriz y el reconocimiento de la crítica como una intérprete de primera línea. Aquello fue su consagración definitiva.
En los años siguientes, volvió a rodar en Francia Todo va bien (Tout va bien), junto a Yves Montand, sobre todo con el reto de trabajar con los maestros Jean-Luc Godard y Jean-Pierre Gorin. La película, nacida del espíritu del Mayo del 68, fue una reflexión política sobre el capitalismo, el trabajo y el papel de los intelectuales. Su trama la permitía además usarla como altavoz social, ya que la actriz estaba en una etapa que marcaría gran parte de la década.
Su figura empezó a trascender a la pantalla, ya era conocida por su activismo político: se manifestó contra la guerra de Vietnam en 1972, se implicó en movimientos feministas y se convirtió en una voz incómoda para el establishment estadounidense. La prensa conservadora la atacó, pero su compromiso personal la consolidó como símbolo de una nueva generación de mujeres con voz propia y conciencia política, entre las que también aparecieron actrices como Julie Christie, que desde el Reino Unido compartía esa mirada crítica y transformadora.
Su activismo no la separó del todo del cine, donde seguía trabajando con directores de prestigio. En 1976, para George Cukor en El pájaro azul (The Blue Bird), una fantasía familiar con un elenco eminentemente femenino y que protagonizó Elizabeth Taylor. Un año después, para Fred Zinnemann en Julia (1977), donde interpretaba a la escritora Lillian Hellman, curiosamente la autora de la obra de teatro The Chase, que interpretó una década antes.

En la historia, Vanessa Redgrave encarnaba a Julia, su amiga de juventud implicada en la resistencia contra el nazismo. El filme exploraba la amistad femenina y la integridad moral en tiempos difíciles. Las dos actrices y Jason Robards ofrecieron interpretaciones memorables, y la película recibió tres premios Oscars de sus 11 nominaciones. Aunque en esta ocasión no se lo llevó, no tardó en recoger su segundo premio.
En 1978, volvió a tocar la cima con El regreso (Regreso sin gloria) junto a Jon Voight, interpretó a la esposa de un soldado que trabaja en un hospital de veteranos y se enamora de un parapléjico que regresa de Vietnam. La película fue una de las primeras revisiones del conflicto y de las secuelas de la guerra y la hipocresía del patriotismo. Veteranos olvidados que dejaron su juventud e inocencia humana en una batalla que nadie agradece.

Fonda, activista pública contra la guerra, encontró en este personaje una conexión íntima entre su mensaje y el altavoz de su trabajo para volver a desplegar una interpretación honesta y desgarradora. Su interpretación le valió su segundo Oscar a Mejor Actriz, algo que era poco habitual, conseguir dos premios era entrar en un olimpo de elegidas.

Pero para su siguiente trabajo decidió recuperar una de sus parejas cinematográficas más brillantes, Robert Redford, su compañero de Descalzos por el parque, donde Sydney Pollack convenció a ambos para volver a juntarse en El jinete eléctrico (The Electric Horseman, 1979).
Ella interpretaba a una periodista comprometida y él, a una vieja gloria del rodeo que intenta recuperar su dignidad robando el caballo con el que debe aparecer lleno de bombillas para un evento. La película recupera el tono romántico y la química que los llevó al estrellato pero también era una metáfora del desencanto sueño americano, un tema recurrente de Pollack.
Los años 80 y el fenómeno del fitness
Los años 80 fueron un cambio de paradigma en la distribución del cine con la entrada del videoclub, y el vídeo doméstico fue una puerta de entrada que se empezó a aprovechar para popularizar otros contenidos. Esto lo aprovecharía Fonda en breve, pero antes participó probablemente en la película que más impacto personal tuvo en ella.
En 1981, protagonizó El estanque dorado (Los años dorados), junto a Katharine Hepburn y su propio padre, Henry Fonda. La película narraba la relación entre un padre anciano y su hija, marcada por años de distancia emocional, y le sirvió como terapia emocional para mejorar su relación.

En la pantalla, las tensiones entre ambos parecían cargadas de verdad, porque lo estaban. Jane tiene un monólogo en el estanque, en el que tiene la oportunidad de decir a su padre todo lo que nunca se atrevió a través del personaje de Norman, un cascarrabias que tenía una relación similar con su hija. Fonda cuenta cómo le costó preparar ese momento, y de espaldas observaba a Hepburn cómo la daba ánimos antes de empezar a rodar la escena.
La cinta era un retrato sobre el otoño de la vida y la oportunidad de cerrar heridas muy sincera, con una relación genuina entre Henry y un joven de 13 años Doug McKeon que descubre la importancia de entender a nuestros mayores.
La película arrasó en los premios, Globo de oro a Mejor película, Oscar a Henry Fonda (Mejor Actor) y Katharine Hepburn (Mejor Actriz) y Jane, con nominación también como Mejor Actriz Secundaria. No ganó la estatuilla, pero sí algo más valioso: una reconciliación final con su padre, que fallecería un año después. Ella misma recogió el premio para Henry que estaba débil en el hospital.
Jane Fonda Gurú del fitness
Y aquí es donde llegó su revolución. En 1982 lanzó su primer vídeo de ejercicios, Jane Fonda’s Workout, sin sospechar que estaba a punto de abrir un nuevo capítulo en la cultura popular.

El vídeo —una combinación de aeróbic, motivación y disciplina— se convirtió en un éxito mundial, vendiendo millones de copias en formato VHS y desatando un boom global de gimnasios, leotardos de colores y cintas para el pelo. Su imagen en los vídeos es la del recuerdo más kitsch de la estética ochentera.
Aquello no era un simple negocio (aunque lo fue: recaudó más de 17 millones de dólares en su primer año); sino que utilizó los beneficios de su marca para financiar campañas por los derechos de la mujer, el medio ambiente y contra la proliferación nuclear. Aprovechó así el culto al cuerpo como financiación para crear conciencia social.
Entre 1982 y 1986 publicó más de veinte vídeos, libros y programas televisivos, convirtiéndose en una de las figuras femeninas más influyentes, y popularizando un estilo de programa que se replicó en todo el mundo.

En 1985, regresó a la gran pantalla para Agnes de Dios (Agnes of God), dirigida por Norman Jewison, junto a Anne Bancroft y Meg Tilly. Fonda interpretaba a una psiquiatra enfrentada a la espiritualidad de todo un convento que investiga el embarazo divino de una monja. Una interesante cinta que dividió a la crítica pero que era de las pocas películas que arriesgaban con temas controvertidos en la época.
Aun así fue una época de poco cine y mucho su compromiso político, seguía siendo prioritario organizar campañas contra la carrera armamentística, participar en protestas medioambientales y apoyar abiertamente el movimiento por los derechos civiles. Entre las razones estaban su vida familiar, se había casado en 1973 con el activista Tom Hayden, con quien tuvo un hijo, Troy Garity, pero también influyó el desgaste mediático que fue sufriendo durante estos años.
No sería hasta 1989 cuando regresaría a la pantalla con Gringo viejo (Old Gringo), coprotagonizada por Gregory Peck y Jimmy Smits. Aunque el filme no tuvo éxito comercial, marcó el cierre de una década en la que Fonda había estado más presente en los informativos y los salones de medio mundo con el aeróbic que en las carteleras. Y tras su estreno prácticamente desapareció de la gran pantalla.
Retiro durante 15 años
A comienzos de los años 90, atravesó un cambio personal profundo: se separó de Tom Hayden, y en 1991 se casó con Ted Turner, un magnate de los medios y fundador de CNN. Su matrimonio y su hastío la separaron del centro de la escena artística y política durante un largo periodo.
Jane vivió entre sus ranchos en Montana y Atlanta, participando en iniciativas altruistas, especialmente en causas medioambientales y en programas de alfabetización femenina. Lejos de las cámaras, se volcó en una introspección personal que más tarde contaría en sus memorias My Life So Far (2005).
Durante casi quince años —de 1990 a 2005— no protagonizó ningún largometraje, un silencio insólito para una actriz de su talla, y menos sabiendo que lo hizo de forma consciente.

Su regreso se produjo con La madre del novio (Si te casas… te mato, 2005), una comedia que no suponía un gran reto interpretativo pero que la permitía volver a su profesión en una cinta popular protagonizada por una de las estrellas del momento, Jennifer Lopez.
La película fue un éxito comercial y, sobre todo, fue su reencuentro con el público. Después de casi quince años de silencio, ver a Fonda de nuevo desplegar su carisma con más de 65 años era un acontecimiento que los medios no dejaron de destacar.
Y después de eso ya no paró. Durante los años siguientes participó en varias producciones aunque sin el peso de antes —Georgia Rule (2007) con Lindsay Lohan; Paz, amor y malentendidos— títulos que fueron menores, o El mayordomo (El mayordomo de la Casa Blanca). Pero la verdadera resurrección llegó, curiosamente, desde la plataformas.
En 2015, Fonda se unió a Lily Tomlin y Martin Sheen en Grace and Frankie, una serie de Netflix creada por Marta Kauffman (coguionista de Friends). Allí interpretaba a Grace Hanson, una empresaria de cosmética elegante, controladora y sarcástica que descubre que su marido la deja por otro hombre… el marido de su mejor amiga.

La pareja de actrices maduras formó un dúo perfecto, dos mujeres distintas pero unidas por la inteligencia y el humor que consiguió conectar. De hecho duró siete temporadas (2015–2022) y convirtió a Jane Fonda en un icono generacional que reconectó con parte de su audiencia y se abrió a otras más jóvenes.
Últimos trabajos
En 2017, Jane Fonda se reencontró con Robert Redford en Nosotros en la noche (Our Souls at Night), una delicada historia sobre dos viudos que deciden compartir la soledad de sus noches. La película, también distribuida por Netflix al abrigo de su éxito anterior, buscaba ser un cierre nostálgico y emotivo de una relación cinematográfica iniciada cincuenta años atrás en Descalzos por el parque.
La química entre ambos seguía siendo igual de natural y sincera, y fue recibida como un homenaje a dos leyendas que crecieron y envejecieron frente al público, sin perder ni un ápice de talento y presencia.
Y un año después, en 2018, volvió a formar parte de otro reencuentro de leyendas: Book Club (Cuando ellas quieren), junto a Diane Keaton, Candice Bergen y Mary Steenburgen (Regreso/volver al futuro III). Cuatro mujeres maduras que redescubren el deseo, la amistad y el placer de vivir gracias a un club de lectura. La película fue un éxito inesperado que tuvo continuación cinco años después y volvió a situar a Fonda y Keaton en primera línea después de muchos años.

En 2022, volvió a coincidir con Lily Tomlin en Moving On, una comedia negra donde ambas interpretan a dos amigas que planean vengarse de un viejo conocido, se creó con la idea de recuperar la química que tan bien había funcionado en Grace and Frankie y quedó claro que su complicidad seguía siendo la misma.
Un año más tarde, en 2023, el público volvió a verla rodeada de otro cuarteto legendario en Locas por Brady (80 for Brady), junto a Rita Moreno, Sally Field y su nueva inseparable Tomlin. Cuatro mujeres que viajan para ver jugar a la estrella de la NFL Tom Brady en la Super Bowl y, de paso, celebrar la vida, la amistad y la vejez sin complejos.
A sus más de ochenta años, Jane Fonda sigue irradiando una vitalidad envidiable que parece desafiar al tiempo siendo un símbolo de longevidad creativa y compromiso poco común.
Su carrera, repartida entre grandes papeles, pausas necesarias y regresos inesperados, reflejan la vida de una mujer que no ha dejado de evolucionar. Jane Fonda ha dejado durante más de 60 años un legado cargado de simbolismo, belleza, carácter y respeto, algo que no está a la altura de cualquiera. Y lo ha hecho con la complicidad de la crítica y el aplauso del público.
Películas de Jane Fonda
| Título en español | Título original | Año |
|---|---|---|
| Me casaré contigo | Tall Story | 1960 |
| La gata negra (Por los barrios bajos) | Walk on the Wild Side | 1962 |
| Confidencias de mujer | The Chapman Report | 1962 |
| Reajuste matrimonial | Period of Adjustment | 1962 |
| La jauría humana | The Chase | 1966 |
| Descalzos por el parque | Barefoot in the Park | 1967 |
| Barbarella | Barbarella | 1968 |
| Danzad, danzad, malditos (Baile de ilusiones) | They Shoot Horses, Don’t They? | 1969 |
| Klute (Mi pasado me condena) | Klute | 1971 |
| Todo va bien | Tout va bien | 1972 |
| El pájaro azul | The Blue Bird | 1976 |
| Julia | Julia | 1977 |
| El regreso (Regreso sin gloria) | Coming Home | 1978 |
| El jinete eléctrico | The Electric Horseman | 1979 |
| En el estanque dorado (Los años dorados) | On Golden Pond | 1981 |
| Agnes de Dios | Agnes of God | 1985 |
| Gringo viejo | Old Gringo | 1989 |
| La madre del novio (Si te casas… te mato) | Monster-in-Law | 2005 |
| Georgia Rule | Georgia Rule | 2007 |
| Paz, amor y malentendidos | Peace, Love & Misunderstanding | 2011 |
| El mayordomo (El mayordomo de la Casa Blanca) | Lee Daniels’ The Butler | 2013 |
| Nosotros en la noche | Our Souls at Night | 2017 |
| Book Club (Cuando ellas quieren) | Book Club | 2018 |
| Moving On | Moving On | 2022 |
| Locas por Brady | 80 for Brady | 2023 |
| Book Club: Ahora Italia (Cuando ellas quieren más) | Book Club 2: The Next Chapter | 2023 |
Premios y nominaciones
Premios Oscar
| Año | Película / Categoría | Resultado |
|---|---|---|
| 1970 | Danzad, danzad, malditos – Mejor actriz principal | Nominada |
| 1972 | Klute – Mejor actriz principal | Ganadora |
| 1978 | Julia – Mejor actriz principal | Nominada |
| 1979 | El regreso – Mejor actriz principal | Ganadora |
| 1980 | El síndrome de China – Mejor actriz principal | Nominada |
| 1982 | En el estanque dorado – Mejor actriz de reparto | Nominada |
| 1987 | A la mañana siguiente – Mejor actriz principal | Nominada |
Otros premios y nominaciones (Desplegar)
| Organismo y año | Película / Categoría | Resultado |
|---|---|---|
| Globos de Oro (1962) | Me casaré contigo – Nueva promesa femenina | Ganadora |
| Globos de Oro (1963) | Reajuste matrimonial – Mejor actriz principal (Comedia o musical) | Nominada |
| Globos de Oro (1966) | La ingenua explosiva – Mejor actriz principal (Comedia o musical) | Nominada |
| Globos de Oro (1967) | Cualquier miércoles – Mejor actriz principal (Comedia o musical) | Nominada |
| Globos de Oro (1970) | Danzad, danzad, malditos – Mejor actriz principal (Drama) | Nominada |
| Globos de Oro (1972) | Klute – Mejor actriz principal (Drama) | Ganadora |
| Globos de Oro (1978) | Julia – Mejor actriz principal (Drama) | Ganadora |
| Globos de Oro (1979) | El regreso – Mejor actriz principal (Drama) | Ganadora |
| Globos de Oro (1980) | El síndrome de China – Mejor actriz principal (Drama) | Nominada |
| Globos de Oro (1982) | En el estanque dorado – Mejor actriz de reparto | Nominada |
| Globos de Oro (1985) | La fabricante de muñecas (TV) – Mejor actriz en miniserie o película para TV | Nominada |
| Globos de Oro (2016) | La juventud – Mejor actriz de reparto | Nominada |
| Globos de Oro (2022) | Premio Cecil B. DeMille – Trayectoria profesional | Ganadora |
| Premios BAFTA (1966) | La ingenua explosiva – Mejor actriz extranjera | Nominada |
| Premios BAFTA (1968) | Descalzos por el parque – Mejor actriz extranjera | Nominada |
| Premios BAFTA (1971) | Danzad, danzad, malditos – Mejor actriz | Nominada |
| Premios BAFTA (1972) | Klute – Mejor actriz | Nominada |
| Premios BAFTA (1979) | Julia – Mejor actriz | Ganadora |
| Premios BAFTA (1980) | El síndrome de China – Mejor actriz | Ganadora |
| Premios BAFTA (1983) | En el estanque dorado – Mejor actriz secundaria | Nominada |
| Premios Emmy (1984) | La fabricante de muñecas (TV) – Mejor actriz principal en miniserie o telefilme | Ganadora |
| Premios Emmy (2013) | The Newsroom – Mejor actriz invitada (Drama) | Nominada |
| Premios Emmy (2014) | The Newsroom – Mejor actriz invitada (Drama) | Nominada |
| Premios Emmy (2017) | Grace and Frankie – Mejor actriz principal en serie de comedia | Nominada |
Vida personal
El primer gran capítulo sentimental de la actriz comenzó en Europa como ya hemos dicho, cuando conoció al director francés Roger Vadim, de esa unión nació Vanessa Vadim (1968), su única hija.
Tras largos años donde Jane vivió entre París y Roma sobre todo, y de gran éxito profesional para los dos gracias a Barbarella y su Oscar de 1971, el matrimonio terminó en 1973, en parte por las diferencias ideológicas y por el creciente compromiso político de Fonda, que empezaba a mirar más hacia los conflictos de su páis en la convulsa guerra de Vietnam.
Ese mismo año conoció a Tom Hayden, activista político y uno de los fundadores del movimiento Estudiantes por una Sociedad Democrática, símbolo del pacifismo y la contracultura de los 60. Se casaron en enero de 1973, pocos meses después de la separación con el director francés.
Con su nuevo marido formó un tándem letal de protesta política que incomodó y contrarío a parte de Hollywood. Juntos crearon la Indochina Peace Campaign, recorriendo Estados Unidos denunciando la guerra de Vietnam y defendiendo causas sociales. Y con ella produjeron la película El regreso (Regreso sin gloria) sobre los veteranos que volvían de la guerra.


En 1973 nació su hijo Troy Garity, quien años después también seguiría los pasos de su madre como actor. Pero lo que marcó su vida en aquella época, fuera del cine, fue su activismo. Su fotografía en Hanoi, durante un viaje humanitario en 1972, la perseguiría durante décadas: la prensa la bautizó como Hanoi Jane, un apodo que usó para desacreditar su compromiso. Ella misma reconocería años después que aquel gesto, quizá pudo haberlo hecho mejor, y reconoció que no fue justa con los soldados americanos que dieron su vida en la guerra.
El matrimonio con Hayden se prolongó hasta 1990, cuando ambos decidieron separarse tras años de distancia personal y desgaste de su activismo. Y en 1991, Jane volvió a casarse, esta vez con el magnate de los medios Ted Turner, uno de los hombres más influyentes de la comunicación global.

Se conocieron en un evento benéfico y la relación sorprendió a la prensa: la activista anticapitalista y el multimillonario empresario, parecían polos opuestos pero la relación funcionó. Esta fue la etapa más a la sombra de los focos de Jane, donde sólo se dejaba ver en entrevistas, documentales y actos benéficos. Pero su unión terminó en 2001.
Ella siempre ha hablado de él con cariño, reconociendo que esa etapa le sirvió para reencontrarse consigo misma y aprender a vivir lejos de la mirada pública que tanto le había agotado en el pasado.
En el plano personal, ha superado varias enfermedades importantes, pero las más preocupantes fueron un cáncer de mama que se trató y un linfoma no Hodgkin diagnosticado en 2022, del que anunció su remisión en 2023. Jane sorprendió por la transparencia con la que habla sobre su salud y el envejecimiento sin filtros y con naturalidad.
Vida actual
Hoy, Jane Fonda vive entre Los Ángeles y Nuevo México, todavía activa en el cine, la televisión y, sobre todo, en el activismo. Participa en documentales, escribe, da conferencias y mantiene una energía que desmiente cualquier idea de retiro por el momento.
Curiosidades
Los trajes de Barbarella
El vestuario de Barbarella (1968) si que fue una auténtica odisea espacial y no 2001. Los trajes eran auténticos experimentos de ciencia ficción en vinilo, metal y transparencias. Diseñados por Jacques Fonteray y confeccionados por Sartoria Farani, siguiendo las ideas futuristas de Paco Rabanne, que solo creó un vestido, el de la escena final.

Los diseños eran tan vanguardistas como incómodos: el calor de los focos hacía que el material se pegara al cuerpo, y Fonda llegó a quejarse abiertamente durante el rodaje. Aun así, convirtió aquel vestuario imposible en una armadura que traspasó galaxias mucho antes de los universos de UCM, y se convirtió en la fantasía masculina de varias generaciones posteriores definiendo los arquetipos de heroínas posteriores.
Activismo hasta el final
Jane Fonda nunca ha dejado su faceta militante, aunque sus causas han ido evolucionando con los años. En los 2000 retomó su implicación con el medio ambiente, la defensa de los pueblos indígenas y los derechos de las mujeres. En 2019 encabezó las protestas semanales conocidas como Fire Drill Fridays, promovidas por GreenPeace contra el cambio climático, frente al Capitolio de Washington, donde fue detenida varias veces, algo que demuestra su compromiso inquebrantable.
Sobre su activismo, y sus matrimonios, salió un documental en 2018 producido por HBO, Jane Fonda en cinco actos, que desgranaba su vida personal y sus luchas durante toda su vida, y en la que participaron actores como Robert Redford o su compañera Lily Tomlin.
Enlaces de interés
- Web oficial de Jane Fonda: janefonda.com
- Ficha oficial en Los Globos de Oro: Ver en goldenglobes
- Web en la que defiende su activismo político: Ver en janepac
Legado y por qué la recordamos
Hacer una mirada profunda al cine y sus estrellas y no detenerse en la carrera de Jane Fonda es imposible. Su figura no es solo la historia de una gran actriz con dos Oscar, sino la de una mujer que convirtió su talento en un altavoz.
Su activismo ha sido tan incómodo para los gobiernos como para el propio Hollywood, pero su lucha no ha frenado la admiración del público por su trabajo, su naturalidad, y su entrega. Su evolución de belleza icónica a mujer madura la permite mirarse al espejo sin ningún complejo, incluso sin los que en su infancia tuvo con su padre.
En FilmNookSet la recordamos por su contribución incuestionable al cine, por representar como pocas a la actriz de raza de los años 70, y dejarnos recuerdos tan románticos como cualquiera de los que protagonizó con Robert Redford. Su historia es la de una mirada con una fuerza arrebatadora: capaz de cuestionarlo todo, de poner a cualquiera en su sitio… y de iluminar, durante más de seis décadas, una vida entera de pantallas.


