Espartaco nace en la época dorada del peplum, el género de romanos, justo después de que Ben-Hur (1959) arrasara en los Oscar después de haber rechazado a Kirk Douglas, que se hizo productor ejecutivo aquí y no sin problemas con sus directores, primero Anthony Mann y después Stanley Kubrick, pero aun así consiguió crear una de las epopeyas más oscuras y esperanzadoras de su género.
Narraba la rebelión real de un gladiador en el siglo I A.C. vistiéndola de romanticismo, idealismo y épica. Pero Espartaco cuenta con dureza y crueldad el riesgo de enfrentarse a un régimen, y el poder de una idea, la búsqueda de la libertad.
Regresa con nosotros a un circo de gladiadores más austero que los que hemos visto después, pero a una formación para la batalla que no tiene que envidiar a la propia Braveheart (1995), y analizamos qué es historia y qué es cine en esta magnífica película en torno al liderazgo y la huella de su lucha. ¡Suenan trompetas!
Ficha de Espartaco
| Datos de la película | Información |
|---|---|
| Género | Drama, Histórico, Épico |
| Director | Stanley Kubrick |
| Reparto | Kirk Douglas, Laurence Olivier, Jean Simmons, Peter Ustinov, Charles Laughton y Tony Curtis |
| Compositor | Alex North |
| Guion | Dalton Trumbo |
| Año de estreno | 1960 (EEUU), 1961 (España) |
| Estudios o productora | Bryna Productions, Universal Pictures |
| Duración | 197 minutos |
| Recaudación mundial | 60 millones de dólares |
Datos de producción
Tal y como decíamos al principio Ben-Hur rechazó a Kirk Douglas, que estaba como loco por conseguir el papel de Judá que finalmente se llevó Charlton Heston, y aunque el director William Wyler le ofreció ser Messala – amigo del protagonista y villano – Douglas no quedó contento.


Así que compró los derechos de la novela Espartaco que había escrito Howard Fast, inicialmente fue él quien se encargó de escribir el guion, pero el actor y productor veía que no estaba consiguiendo una adaptación cinematográfica coherente y contrató a Dalton Trumbo.
Su entrada en el proyecto es otra de las historias curiosas y que han ayudado a engrandecer la leyenda del film. Porque Trumbo estaba marcado por las listas negras de Hollywood, aquellas que el Comité de Actividades Antiamericanas había iniciado como caza de brujas de los comunistas en el cine y las artes. Si estabas en ellas, no podían contratarte, o hacerlo era buscarse un problema.
Ese desafío que Douglas había iniciado lo mantuvo hasta el final, porque le incluyó como guionista en los títulos de crédito y con su acto consiguió como Espartaco, dar una estocada a una época oscura en Hollywood. Muchos han visto además paralelismo entre el guion de Trumbo y la lucha del gladiador convertido en líder; con la que guionistas, directores y trabajadores de la industria que mantuvieron con el poder y las listas negras como si fueran el mismo Imperio Romano a derrotar.
La dirección inicialmente recayó en Anthony Mann, pero las diferencias creativas con Douglas llevaron a su despido tras solo dos semanas de rodaje. Fue entonces cuando el joven Stanley Kubrick, con apenas 31 años, asumió las riendas. Pero la relación cordial que habían tenido en Senderos de Gloria (1957) fue aquí una lucha de poder, Kubrick quería recrudecer la historia y más control creativo, pero Douglas quería su epopeya romántica.

La relación se fue tensando durante el rodaje, y a pesar de que existen planos y escenas donde se ve la composición meticulosa del director, como en las formaciones de la batalla final, nunca acabó de estar contento con el resultado, siendo una película de la que renegó siempre.
Reparto de Spartacus
Algo que era siempre habitual en el género es que los repartos fueran largos y llenos de estrellas, y para quedar por encima de Ben-Hur se hizo un trabajo enorme.

Kirk Douglas se reservó el papel protagonista, el rebelde que monta un ejército. Su implicación en el proyecto se deja ver en su interpretación, que es una de las que marcó su carrera, y en la que vemos una parte muy humana y sensible, pero a la vez física sin dejar de ser creíble.
El papel de Varinia iba a ser interpretado por Sabine Bethmann, una actriz alemana que fue despedida por Kubrick al hacerse cargo de la dirección, la urgencia obligó a apostar sobre seguro y llamaron a Jean Simmons, que ya era una estrella acostumbrada a grabar epopeyas como La túnica sagrada (1953) o Sinuhé el egipcio (El manto sagrado, 1954).


Tony Curtis es Antonino, un esclavo que lucha junto a Espartaco para conseguir su libertad. Para el actor era la oportunidad de no encasillarse en papeles cómicos, de donde venía de triunfar un año antes en Con faldas y a lo loco (Una Eva y dos Adanes, 1959).
El senado romano tiene dos figuras que destacan, y para las que se tiró de clasicismo, Marco Licinio Craso era interpretado por Laurence Olivier, y Graco por Charles Laughton. Por último está el Léntulo Batiato, dueño de la escuela de gladiadores para el que se eligió a un magnífico Peter Ustinov, porque este cobarde pero al final perdonado personaje, le hizo ganar el Oscar a mejor actor de reparto.

Sinopsis de Espartaco 1960
Espartaco sigue la vida de un esclavo tracio, Kirk Douglas, que tras ser vendido a una escuela de gladiadores, se convierte en el líder de una revuelta contra el Imperio Romano. Junto a un grupo de gladiadores y esclavos liberados, Espartaco desafía la tiranía con la que Roma les trata, y crea un movimiento de esperanza y ansias de libertad entre todos sus seguidores.
Pero el senado no se dejará doblegar, y liderado por un implacable Craso, están dispuestos a frenar la huida de los rebeldes y hacer de su osadía un castigo ejemplar.
Crítica cinematográfica de Espartaco 1960
(SPOILERS)
Espartaco combina el espectáculo grandioso del cine épico con una trama humana y política que se vertebra a través del guion de Dalton Trumbo, dando a los personajes y al trasfondo una relevancia más contemporánea que la de una epopeya romana. Es cierto que se puede ver en ella una denuncia, y es cierto que a Roma se la representa como un imperio despiadado y rencoroso. La propia lucha final que obliga a Espartaco a matar a su amigo Antonino deshumaniza la idea de una civilización más decadente que progresista, que señala para acusar más que para crear justicia.

En esa grotesca barbarie se apoya Trumbo para su denuncia, y en la idea de un líder romántico y heroico que les plante cara. Entre el drama humano y la grandiosidad de la historia, aparece el ojo de Stanley Kubrick, que deja su sello en las escenas abiertas, en los planos tácticos de la preparación de la batalla final, en el caos del combate, y en una violencia que no era común ver en el peplum, como ese brazo cortado ante nosotros por Espartaco.
La planificación de Kubrick aparece en los planos centrales y su principio de simetría, en las diagonales que trazan las tropas en sus avances durante toda la película, todo forma parte de encuadres definidos previamente en su cabeza.
En cuanto a las actuaciones, Kirk Douglas ofrece una interpretación enérgica y humana como pocas veces le hemos visto, implicado como nadie en la película, nos muestra a un líder de verdad herido por la derrota y traumatizado por el resultado de su conflicto. Laurence Olivier es tan condescendiente en su vida hogareña como implacable al mando del ejército como Craso y Peter Ustinov, raya como siempre a gran altura, su evolución a través de la tragedia es la única que se redime.
Ustinov es ambicioso, egoísta, cobarde, pero en la victoria es quien acompaña hacia la libertad a Varinia (Jean Simmons) con su hijo, permitiendo que la esperanza viva en un futuro sin cadenas gracias al sacrificio de Espartaco.
Curiosidades del rodaje
Kubrick y su lucha por el control
A pesar de ser el director, Kubrick tuvo múltiples choques con Kirk Douglas que ya hemos comentado, pero también con el compositor Alex North, al que contrató después para 2001: Una odisea en el espacio, pero al que ninguneó claramente al decidir que la música clásica acompañaba mejor sus imágenes, y dejó fuera del montaje final.
Extras del ejército español
La escena final se rodó en España, utilizando hasta 8.000 soldados según varias fuentes del ejército español como extras para representar la grandiosidad de la batalla final. En su composición es donde se puede ver más claramente la mano de Kubrick, que supervisó personalmente las marchas y formaciones romanas, buscando el impacto a través de la épica visual.
La famosa escena «¡Yo soy Espartaco!»
Tras la última batalla y con la victoria romana tratan de identificar a Espartaco entre los esclavos capturados, y al preguntar por él todos se identifican como el jefe de los rebeldes para encubrirlo gritando ¡Yo soy Espartaco!.
La escena fue una de los grandes puntos de fricción entre Kubrick y Douglas, ya que el director la consideraba demasiado forzada y restaba realismo a la épica histórica, pero el productor la quería mantener como símbolo de resistencia de los esclavos y liderazgo de Espartaco. Su permanencia en el metraje fue además un dardo a la situación del guionista Dalton Trumbo con respecto a su ostracismo por las listas negras, y posteriormente se erigió como símbolo de denuncia contra la inquisición de Hollywood.
El Espartaco histórico
El Espartaco real que vivió en el siglo I antes de Cristo fue un esclavo prófugo que trataba de huir buscando su libertad, es cierto que consiguió con el tiempo pasar de un pequeño grupo de fugados a casi juntar 10.000 hombres que pusieron en jaque al Imperio Romano. Porque al principio le subestimaron, y no fue hasta que ya fue tarde cuando tuvieron que enfrentarse con todo ante un líder militar más excepcional en la táctica de guerra que en lo motivador.
Pero hay algunas ideas en la película que fueron creadas para darle mayor dramatismo a la historia, entre ellas estaba la lucha idealista por la libertad de los esclavos y por supuesto la historia romántica de la cual no hay evidencias históricas reales.
¿Dónde se rodó Espartaco?
Aunque la historia transcurre en la Antigua Roma, Espartaco se rodó en su mayoría en suelo americano. Los interiores se filmaron en los estudios Universal y la parte más épica, la batalla de los esclavos contra el ejército romano, se grabó en el desierto de Tabernas, en Almería, con la colaboración del ejército español.

También se rodaron escenas en Alcalá de Henares, donde las llanuras sirvieron de fondo imperial para las tropas romanas en marcha. A esto se suman localizaciones en California y el Parque Estatal Hearst Castle. Un rodaje que fue de lo más nómada y logísticamente complejo.
| Localización | Escenas |
|---|---|
| Estudios Universal | Rodajes interiores y escenas de palacio |
| Desierto de Tabernas, Almería | Batalla de los esclavos contra el ejército romano |
| Alcalá de Henares | Llanuras como fondo imperial para las tropas romanas en marcha |
| California (Parque Estatal Hearst Castle) | Escenas exteriores monumentales |
Por qué recordamos Espartaco
Espartaco fue una película valiente, con más ideario que una lucha entre espadas, tenía un conflicto, un enemigo cínico y opresor, y lo puso en el eje para atacarlo. Usa la historia para soterrar la revuelta pero a la vez no puede evitar que el relato contado tenga un epílogo más esperanzador, el que quería preservar Kirk Douglas.

No ha sido además una película muerta, Gladiator (2000) la recuperó cuarenta años después para despertar la causa en manos de un general convertido en gladiador acompañado también por un cómplice de raza negra que esta vez no se sacrifica, y donde Ridley Scott rinde homenaje a la visión estética de Kubrick, y condena de nuevo a una Roma decadente y sin honor.
La aclamación de ¡Yo soy Espartaco!, fue un acierto dentro del lenguaje épico, el respeto y el encubrimiento a un líder suenan a poema de Walt Whitman, ¡Oh capitán! ¡Mi capitán!, como un eco cultural donde jóvenes se levantan pero esta vez sobre un pupitre para demostrar su lealtad al profesor Keating, leales soldados de un Espartaco moderno.
Ese gesto tocó la fibra de los espectadores en los años 60, del mismo modo que la película de Peter Weir lo haría en 1989, y por eso sigue siendo uno de los momentos más recordados. Kirk Douglas creyó en su fuerza, y esa fe ayudó a que su película perdurara.
Premios y nominaciones de Espartaco
Premios Oscar 1961
| Categoría | Resultado |
|---|---|
| Mejor actor de reparto (Peter Ustinov) | Ganador |
| Mejor fotografía (Color) (Russell Metty) | Ganador |
| Mejor dirección artística (Color) (Alexander Golitzen, Eric Orbom, Russell A. Gausman, Julia Heron) | Ganador |
| Mejor vestuario (Color) (Valles, Bill Thomas) | Ganador |
| Mejor montaje (Robert Lawrence) | Nominado |
| Mejor banda sonora (Drama o comedia) (Alex North) | Nominado |
Ver otros premios y nominaciones
Otros premios y nominaciones
| Organismo y año | Categoría | Resultado |
|---|---|---|
| Globos de Oro (1961) | Mejor película – Drama | Ganador |
| Globos de Oro (1961) | Mejor dirección (Stanley Kubrick) | Nominado |
| Globos de Oro (1961) | Mejor actor principal – Drama (Laurence Olivier) | Nominado |
| Globos de Oro (1961) | Mejor actor de reparto (Woody Strode) | Nominado |
| Globos de Oro (1961) | Mejor actor de reparto (Peter Ustinov) | Nominado |
| Globos de Oro (1961) | Mejor banda sonora original (Alex North) | Nominado |
| Premios BAFTA (1961) | Mejor película | Nominado |
Escucha la banda sonora de Alex North
North, que era toda una institución en Hollywood en ese momento, creó marchas romanas reconocibles para el género, pero no escogió ningún tema épico que identificara la película. Sin embargo, una de las melodías más recordadas es Love Theme, que representa el romance de Espartaco con Varinia.
Esta dulce melodía, que se repite al final cuando se despide del héroe ya en la cruz, junta en el mismo punto la emoción de encontrar el amor con la dureza de despedirlo. La banda sonora incluye además arpas, metales y cuerdas con armonías disonantes que crean ambientes misteriosos, pero también ritmos folclóricos que nos sitúan en palacios de emperadores.
Quizá no es la obra más melódica para un compositor que fue capaz de crear la universal Unchained Melody, pero aun así la música de Espartaco estuvo nominada al Oscar y al Globo de Oro en su año.







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