Biografía de Lalo Schifrin


¿Quién fue Lalo Schifrin?

DatosInformación
Nombre completoBoris Claudio Schifrin
Fecha de nacimiento21 de junio de 1932
Lugar de nacimientoBuenos Aires, Argentina
Fallecimiento26 de junio de 2025
Lugar de fallecimientoLos Ángeles, California, EE.UU.
NacionalidadArgentina
FormaciónConservatorio de París y estudios de piano con Olivier Messiaen
ProfesionesCompositor, arreglista, director de orquesta, pianista
Años activo1950 – 2020

Biografía de Lalo Schifrin

Sí, nació en Buenos Aires, en una familia judía de músicos —su padre, el prestigioso Luis Schifrin, fue primer violinista y encargado de los solos de la Orquesta del Teatro Colón—, así que al joven Boris Claudio la música le venía de herencia. Y fue precisamente en el ambiente familiar, donde le llamaban Lalo, de donde cogió su sobrenombre artístico. 

Estudió piano clásico, pero pronto se enamoró del jazz que llegaba desde Norteamérica, y eso le iba a influir notablemente en sus primeros años. Admiraba a Dizzy Gillespie, trompetista, compositor y auténtico agitador cultural, que llevó el bebop —un jazz rápido, complejo y vanguardista en ese momento — a una dimensión internacional. Le fascinaba también Charlie Parker, y su saxofón casi improvisado, y Bud Powell, el pianista que trasladó el lenguaje del bebop al teclado.

A ese universo se sumó Thelonious Monk, un revolucionario de la melodía disonante y del ritmo imprevisible. Y, como pieza clave, Machito y su orquesta Afro-Cubans, responsables de incrustar los ritmos afrocubanos en el jazz americano. De ese cruce de jazz moderno, ritmo latino y formación clásica nacería el lenguaje musical de Lalo Schifrin.

El compositor Olivier Messiaen

En 1950 se mudó a París para continuar su formación en el Conservatorio Nacional, donde fue alumno de Olivier Messiaen, otra de sus grandes influencias y un autor que es considerado uno de los músicos más importantes de la primera mitad del siglo XX. Allí estudió la música de los compositores que habían triunfado a principios de siglo, la armonía avanzada y el análisis musical. 

Pero lo que más le cambió fue su interés por el espíritu libre del jazz europeo que estaba sonando, la percusión africana y la banda sonora aplicada al cine, porque era asiduo a la Cinemateca Francesa donde percibía como la música podía influenciar al espectador. Fue en esos años cuando empezó a firmar como Lalo Schifrin, y a componer piezas donde ya asomaba su mezcla de dominio de la armonía clásica y ritmo callejero.

De regreso a Argentina formó su propio conjunto de jazz con el que obtuvo una gran popularidad, y escribió arreglos para radio además de trabajar como pianista. Su reputación creció rápidamente en los círculos musicales porteños (de la capital Buenos Aires), pero esa fama se quedaba a nivel local, algo que cambió con la ilustre visita de uno de sus ídolos:  Dizzy Gillespie.

Del escenario al estudio

En 1956, durante una gira por Sudamérica, Gillespie le escuchó tocar y quedó impresionado, así que le ofreció trabajar para él en una obra. Tres años después, contento con su trabajo, lo invitó a Nueva York para unirse a su banda como arreglista y pianista, y por supuesto aceptó encantado. ¿Cómo? ¿Vivir en Nueva York y tocar con su ídolo?.

Para Schifrin fue un antes y un después, de repente estaba en el epicentro del jazz estadounidense que tanto le había gustado y eso lo convirtió en un músico internacional. Su álbum Gillespiana (1960), compuesto por Schifrin para la big band del Gillespie, fue aclamado por su mezcla de jazz y sinfonía que venía precisamente de los arreglos del compositor.

Pero aquí es donde viene otra carambola, El sello Verve Records, con el que había grabado el álbum, fue absorbido por Metro-Goldwyn-Mayer. De la noche a la mañana, Schifrin pasó a formar parte de la cartera de talentos musicales de una gran productora cinematográfica. El jazz, sin buscarlo, lo había empujado hacia el cine.

Compositor de cine y televisión

Pero primero tuvo que aceptar irse a Los Ángeles, donde Quincy Jones, que era el cuarto trompetista y amigo de la Big Band, fue uno de sus grandes valedores. Ya instalado en California, entró a trabajar dentro del sistema de estudios, en especial en el entorno de Universal Television (que colaboraba con MGM), cuyo departamento musical estaba dirigido por Stanley Wilson, responsable de incorporar nuevos talentos al medio. 

Fue allí donde empezó a firmar música para series como The Alfred Hitchcock Hour, Doctor Kildare (1965) y El agente de C.I.P.O.L. (The Man from U.N.C.L.E.), producciones que le permitieron introducirse en la escritura compositiva dramática para ir empezando a crear ese estilo innovador que pronto lo haría inconfundible.

Aunque su debut en el cine llegó en 1957 con Venga a bailar el rock, una producción argentina, su paraguas de la MGM le permitió dar un salto doble a la primera línea de Hollywood, y al otro lado del charco, porque todo explotaría para él en París.

Alain Delon y Jane Fonda en Los felinos

MGM preparaba una producción internacional titulada Los felinos (Joy House, 1964), protagonizada por Jane Fonda y Alain Delon, y dirigida por el director francés René Clément. El problema era que solo hablaba francés, y ninguno de los grandes compositores de la productora dominaba ese idioma. Salvo uno, Schifrin. 

Gracias a sus años de estudio en el Conservatorio de París podía entenderse con el director y disponer de una oportunidad única para despegar su carrera.   

Su salto al estrellato en los 60

Tras volver de París trabajó con el director Norman Jewison en El rey del juego (The Cincinnati Kid, 1965), una película protagonizada por Steve McQueen, donde al póker se le añadía tensión, honor y melodrama para el que se requerían melodías tranquilas, ese jazz de high society, e incluido la tensión de cuerda. 

Su trabajo aquí nos entregaba una banda sonora eminentemente elegante y que fue muy valorada en su momento, el Billboard le dió la mención en su año a “Soundtrack Special Merit” y para los coleccionistas su longevo prestigio está hoy muy cotizado. 

Pero fue en 1966 cuando sin él saberlo siquiera todavía, su nombre quedó para siempre ligado al timbre del cine de acción con Mission: Impossible. Las versiones modernas que hicieron posteriormente Danny Elfman, Michael Giacchino y sobre todo Lorne Balfe para la saga del incombustible Tom Cruise expandieron y hormonaron la melodía original, pero la génesis del chute de adrenalina estaba ya ahí, en la música que creó el compositor argentino para la serie original. 

Su vertiginosa sucesión del compás 5/4 que era típica del jazz y la música experimental se convirtió en sinónimo de espionaje de acción, y aquel tema desafiante e hipnótico lo terminó de consagrar ganando el Grammy y estirando su recuerdo hasta el siglo XXI.

Después de crear su melodía imposible, inició una relación creativa fundamental con el director Stuart Rosenberg, que se inició con La leyenda del indomable (Cool Hand Luke, 1967), sí, donde Paul Newman se come 50 huevos duros. En ella Schifrin abandonó los grandes temas sinfónicos y apostó por una partitura de banjos, guitarras acústicas y percusión seca, donde el jazz seguía presente pero añadía tonos cómicos, irónicos y también blues y melancolía para acompañar a su protagonista.

La alianza con Rosenberg se prolongó en los 70 con Un hombre de hoy (WUSA, 1970) protagonizada también por Newman, Joan Woodward y Anthony Perkins y culminó en Brubaker (1980), el drama carcelario de Robert Redford donde mantuvo todavía sus guitarras y funky setentero.  

Pero volviendo atrás, no podemos no destacar una de sus bandas sonoras legendarias con otro director, Peter Yates, esa en la que Steve McQueen quemó gasolina por San Francisco, Bullitt (1968). En ella casi se puede decir que inventó directamente un género, el jazz aplicado a la acción, de ella emanan miles de ritmos en series y películas que veríamos en la siguiente década. 

Del funk urbano al cine de los 70 y 80

¿Sabes ese sonido entre misterio y acción creado con bajos y contrabajos al que se suman percusiones sintetizadas y piano eléctrico?, ¿Un pulso de funky jazz muy característico de los años 70, que no solo marca el ritmo sino que crea un groove constante, y que estaba en series como Kojack, Los Ángeles de Charlie o productos similares? Pues podríamos decir que ese sonido en el cine tiene uno de sus orígenes más marcados en Schifrin.

James Brown y otros músicos ya había convertido el groove en sinónimo de contracultura, pero el compositor argentino lo llevó a las bandas sonoras para fusionarlo con lo orquestal, y entender que en la ciudad de San Francisco para Harry el sucio (1971) el peligro debía sonar así, o que otro de sus grandes trabajos de la década, Operación Dragón (Enter the Dragon, 1973) tenía que subir las pulsaciones para que la acción fuera una pista de baile. Y ese estilo se exportó después a la televisión de la década, incluso él mismo se lo llevó a la serie Starky & Hutch de la que fue uno de los compositores. 

Clint Eastwood en Harry el sucio

Harry el sucio fue un gran éxito, y la tercera película que hizo con el director Don Siegel, otro realizador con el que se entendía y con el que firmaría todavía dos películas más, La gran estafa (1973) protagonizada por Walter Mathau, y Teléfono (Operación Telefon, 1977), película de intriga y acción para lucimiento de Charles Bronson

Schifrin continuó ligado a la saga de Dirty Harry, pero su popularidad había subido y empezaba a ser muy solicitado, trabajando para 4 o 5 películas por año en las que no se encasillaba, hacía thrillers como Man on a Swing (1974), cintas bélicas como Ha llegado el águila (Los águilas atacan, 1976), pero donde volvió a dejar otra maravilla incómoda fue en el terror. 

Los años 70 fueron terrenos fértil para uno de los géneros que más estaba creciendo – El Exorcista (1973), La profecía (1976) – y Lalo creó una banda sonora espectral donde usó el característico Waterphone (instrumento de metales muy usado en el género) entre violines que cortan, trombones y coros armónicos de voces para Terror en Amityville (1979), coros infantiles que que su amigo y coetáneo Jerry Goldsmith luego usó también en su magnífica banda sonora de Poltergeist (1982).

Entre décadas: del olvido a la reinvención

Poco a poco y con la entrada en los años 80 empezó a dejar paso a otros compositores más jóvenes, pero también influyó que eran años donde las bandas sonoras se construían más a base de grandes hits de la MTV y en la música orquestal se buscaban sonidos más melódicos, y a Schifrin se le dejó como emblema de un estilo que ya había dejado de funcionar. 

Así que a pesar de aparecer en algunas películas menos conocidas y series, se dedicó más a la grabación de álbumes y a un proyecto que puso en marcha en los años 90, los ciclos Jazz Meets the Symphony que grabó con grandes acompañamientos como la Filarmónica de Londres o la orquesta sinfónica de Colonia.

Mía Maestro y Carlos Rivarola en una escena de Tango

Aunque hizo algunas películas con éxito crítico como la música de Tango (1998) de Carlos Saura candidata al Oscar a la mejor película extranjera, o la buddy movie que le reconectaba con los setenta Hora punta (Rush Hour), con Jackie Chan y Chris Tucker, su renacimiento vino por el inicio de la saga Misión Imposible.

Gracias a la adaptación de su tema de la serie a cargo de Danny Elfman y la mezcla que hicieron Larry Mullen Jr. y Adam Clayton de U2, aunque él no compuso nada nuevo, el éxito de la película y la continuidad a lo largo de los años han mantenido vivo su nombre hasta la actualidad. 

Los últimos años el compositor redujo mucho su actividad, aunque siguió dirigiendo conciertos dedicó mucho tiempo a la remasterización de su catálogo a través de su propio sello discográfico, Aleph Records, que había fundado en 1997. Muchas de sus bandas sonoras de los años 60 y 70 tenían grabaciones deficientes o incompletas y creó versiones extendidas de algunas, entre ellas la de Operación Dragón

En 2019, recibió un Oscar honorífico que le entregó una de las estrellas con las que más había trabajado, el incombustible Clint Eastwood, terminando su discurso tras recibirlo diciendo  «¡Misión cumplida!», en una clara alusión a su eterna «Misión Imposible». 

Su último gran proyecto fue Long Live Freedom (Viva la Libertad), sinfonía compuesta con su compatriota Rod Schejtman y dedicada a su tierra natal, Argentina. Se estrenó mundialmente el 11 de abril de 2025, pocos meses después Lalo Shifrin falleció de complicaciones por una neumonía, el 26 de junio de 2025, en su residencia de Los Ángeles.

Su esposa Donna Schifrin, con la que se casó en 1971, fue la gran impulsora de la preservación de su música, siendo también fundadora y directora de su sello discográfico, Aleph Records.


Películas de Lalo Schifrin

El compositor argentino ha participado en más de 100 trabajos para cine y televisión, así que hacemos una selección de los más importantes y representativos para nosotros. 

Título en españolTítulo originalAño
Venga a bailar el rock¡Venga a bailar el rock!1957
Los felinosLes Félins1964
El agente de C.I.P.O.L. (serie)The Man from U.N.C.L.E.1964–1968
Doctor Kildare (serie)Dr. Kildare1965
El rey del juegoThe Cincinnati Kid1965
La leyenda del indomableCool Hand Luke1967
Mission: Impossible (serie)Mission: Impossible1966–1973
BullittBullitt1968
Los violentos de KellyKelly’s Heroes1970
Harry el sucioDirty Harry1971
Harry el fuerte
(Magnum 44)
Magnum Force1973
Operación DragónEnter the Dragon1973
El viaje de los malditosVoyage of the Damned1973
Man on a SwingMan on a Swing1974
Starky y Hutch (serie)Starsky and Hutch1975–1976
Ha llegado el águila
(Los aguilas atacan)
The Eagle Has Landed1976
Terror en AmityvilleThe Amityville Horror1979
BrubakerBrubaker1980
Amityville II: La PosesiónAmityville II: The Possession1982
Impacto súbitoSudden Impact1983
El cuarto protocoloThe Fourth Protocol1984
El golpe 2The sting 21984
F/X 2: Ilusiones mortalesF/X 2: The Deadly Art of Illusion1991
Rústicos en DinerolandiaThe Beverly Hillbillies
TangoTango1998
Hora puntaRush Hour1998
Misión imposible (autor original)Mission: Impossible1996
Hora punta 2Rush Hour 22001
Hora punta 3Rush Hour 32007

Premios y nominaciones

Premios Oscar

AñoPelícula o serieResultado
2019Oscar HonoríficoGanador
1968La leyenda del indomableNominado
1969La zorraNominado
1973El viaje de los malditosNominado
1980Terror en AmityvilleNominado
1984El golpe 2Nominado – Mejor canción
Otros premios y nominaciones (desplegar)

Otros premios y nominaciones

Organismo (año)Película / serieResultado
Globos de oro (1977)El viaje de los malditosNominado
Globos de oro (1980)Terror en AmityvilleNominado
Globos de oro (1981)El concursoNominado
Grammy (1967)Mission: Impossible (serie TV)Ganador
Grammy (1974)Enter the DragonNominado
Grammy (1998)TangoNominado
Premios Goya (1989)Berlín BluesNominado

Enlaces de interés


Por qué recordamos a Lalo Schifrin

Si tuviéramos que asociar el sonido del cine de los años 80 a un solo nombre, probablemente elegiríamos la épica de John Williams. En el caso de los años 70, ese peso recae en gran medida sobre el groove y el funky de Lalo Schifrin, un mérito que le reconoce su influencia en la década.

Su música en el cine evolucionó desde el jazz y la bossa nova más temprana para después ir adaptándose a casi todos los géneros—thriller, drama, comedia, terror— dejando en cada uno melodías y atmósferas reconocibles

Uno de sus sellos era la obsesión por los compases irregulares, por sonar disonante y diferente, y precisamente de ella se encendió esa mecha chispeante que estalla de tensión, su Misión Imposible. Su recuperación en la saga posterior nos ha regalado toneladas de adrenalina y diversión que hemos disfrutado hasta hoy, así que sí, te damos la razón a tu “Sentencia final”, como el cierre de la saga, al recoger el Oscar honorífico, Lalo ¡Misión cumplida! Y gracias.


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