¿Quién fue Marlon Brando?
| Datos | Información |
|---|---|
| Nombre completo | Marlon Brando Jr. |
| Fecha de nacimiento | 3 de abril de 1924 |
| Lugar de nacimiento | Omaha, Nebraska, Estados Unidos |
| Fallecimiento | 1 de julio de 2004 (80 años) |
| Lugar de fallecimiento | Los Ángeles, California, EE.UU. |
| Nacionalidad | Estadounidense |
| Altura | 1,75 m |
| Profesión | Actor, director, activista |
| Formación | The New School (Actor’s Studio) |
| Años activo | 1944 – 2001 |
Biografía de Marlon Brando


Marlon Brando Jr. nació el 3 de abril de 1924 en Omaha (Nebraska), en el seno de una familia disfuncional. Su madre, Dorothy “Dodie” Pennebaker, era actriz de teatro aficionada pero también alcohólica; su padre, Marlon Brando Sr., trabajaba como vendedor y tenía fama de mujeriego y violento.
Las adicciones de sus padres marcaron la infancia infeliz de Brando, dejándole traumas que arrastraría para siempre. Por esa razón, cuando ya era una estrella consagrada, en El último tango en París (1972) improvisó un monólogo autobiográfico sobre un padre “peleón de taberna, amigo de prostitutas, vulgar y borracho” y una madre romántica pero ebria.
La actuación se convirtió entonces en una vía de escape que le permitió desarrollar una imaginación rica para imitar personajes y meterse en otras pieles. Descubrió el teatro en la academia militar Shattuck, donde entró por obligación de su padre, pero fue expulsado por repetidas acciones de mala conducta, entre ellas conducir en moto por los pasillos, o tirar un zapato a un oficial.
A los 19 años, Brando se mudó a Nueva York para perseguir ese sueño de ser actor, donde vive con su hermana Jocelyn. Se matriculó en The New School for Social Research, específicamente en el Taller Dramático del director alemán Erwin Piscator, y allí fue alumno de Stella Adler, una actriz pionera en traer a Estados Unidos el sistema Stanislavski. A Brando le fascinó su forma de enseñar porque, por primera vez, alguien canalizaba su rebeldía en algo creativo.
Inicios en el teatro

Su debut en Broadway llegó en 1945 con I Remember Mama, que resultó un gran éxito, y continúo su carrera hasta 1947, donde entra en el recién inaugurado Actor’s Studio de Lee Strasberg. Mientras Adler ponía énfasis en la imaginación para adentrarse en los personajes, Strasberg le inculcó la importancia de la memoria emocional a través del “Método” que enseñaba.
Allí coincidió con Karl Malden – quien más tarde sería su compañero en sus primeras películas – Montgomery Clift o Eli Wallach, entre otros. En su formación destacó por su fiereza y visceralidad escénica, y por un estilo interpretativo naturalista sin precedentes que pronto haría historia.

Su primera gran oportunidad se la dio el director Elia Kazan y el autor de teatro Tennessee Williams: en 1947 protagonizó la obra para Broadway, ganadora de un Pulitzer, Un tranvía llamado Deseo, encarnando al incontrolable Stanley Kowalski. Brando electrificó al público con su mezcla de intensidad primitiva y vulnerabilidad física.
El reparto lo completaban Jessica Tandy, Kim Hunter y el propio Karl Malden. Cuando se planteó llevar la obra al cine, tanto Williams como Kazan tenían claro que Malden y Brando debían estar.
Carrera como actor
Los 50: el actor del método y los Oscar
Debutó en el cine con Hombres (Vivirás tu vida, 1950), interpretando a un veterano parapléjico de guerra, para la que se preparó conviviendo un mes con pacientes hospitalizados. Su entrega consiguió una actuación inusualmente auténtica que fue elogiada por The New York Times y que ya definió su estilo. Pero la película que lo convirtió en estrella absoluta fue la siguiente.


Brando volvió a encarnar a un personaje que tenía estudiado al milímetro y con el que había llegado a tener una simbiosis desconcertante, Stanley Kowalski. El público que no había ido a los teatros y que no conocía al actor quedó maravillado por dos facetas diferentes del actor: su imponente presencia física y la naturalidad visceral con la que daba vida al intenso polaco.
Un tranvía llamado Deseo (1951) supuso un cambio total el arquetipo de estrella que hasta entonces dominaba Hollywood, la elegancia y porte clásico se transformaron en un modelo varonil sorprendentemente cercano al actual, y no interpretó a Kowalski, fue un polaco que sudaba, lucía músculo, masticaba en escena y empezó a forjar una animal interpretativo que conseguiría aquí su primera nominación al Óscar. Su famosa escena gritando “¡Stella!” ya es parte de la cultura cinematográfica del siglo XX.
A partir de ahí, no le faltó trabajo y encadenó interpretaciones legendarias:
- En ¡Viva Zapata! (1952) dio vida al revolucionario mexicano Emiliano Zapata, ganando el Premio a Mejor Actor en el Festival de Cannes por su convincente retrato de un héroe campesino, en esta nueva película de Kazan, trabajó con un gran Anthony Quinn, en una dupla interpretativa magistral, en la que el actor mexicano se llevó el Oscar.
- En Julio César (1953) basada en la obra de Shakespeare y muy fiel al original, se convirtió en un Marco Antonio líder, la famosa escena del testamento deja un monólogo con una fuerza arrolladora. Incluso los escépticos que criticaban sus peculiares manierismos, quedaron impresionados cuando Brando empezó a recitar en defensa del traicionado César : “¡Amigos, compatriotas, prestadme atención!”. Su elocuencia dramática para manipular a las masas es de lo mejor de la película.
- En 1953 Brando también rodó Salvaje (The Wild One), donde interpretó al motero rebelde Johnny Strabler. La película quería aprovechar un suceso real ocurrido en 1947: una reunión de motoristas en el pueblo de Hollister (California) que acabó con disturbios. El tono del guion original era más cercano al moralismo clásico sobre la juventud peligrosa que al resultado final, pero Brando hizo suyo al personaje y lo convirtió en un icono de la década de los 50.



Johnny Strabler, un silencio generacional
Vamos a detenernos un poco aquí, para entender mejor la intrahistoria de la película, el personaje, y el impacto de Brando en la transformación de arquetipos:
Estados Unidos acababa de salir de la guerra, con una sociedad conservadora, padres traumatizados por el conflicto y jóvenes criados en suburbios que no habían elegido la situación social y política que les tocaba vivir.
El cine de los 40 había tenido héroes maduros, hombres hechos y derechos, y jóvenes a los que se les representaba con aspiraciones dentro del sistema, o descarriados y criminales que no tenían redención posible sin la ayuda del mundo adulto.

De pronto, llega un tipo en camiseta negra, con chupa de cuero, gorra y una moto, que no está interesado en salvar el mundo, ni enamorar a la chica, ni ser un ejemplo de nada. Brando no representa una rebelión ideológica ni política. Representa el malestar existencial del joven moderno.
Su arco se resume en una sola frase. “¿Contra qué te rebelas, Johnny?”, le pregunta una chica en una cafetería. “¿Contra qué tienes?” (Whaddaya got?). Su inconformismo no tiene una dirección: no lucha contra nada en concreto, sino contra el hastío que le provoca todo.

¿El resultado? La juventud de los 50 se reconoció en él, era alguien que no quería parecerse a su padre, tenía carisma, liderazgo, atractivo, y estaba desencantado con el mundo adulto, contra el sistema y la autoridad. Nace el rebelde sin causa incluso antes que James Dean.
En el otro lado, Lee Marvin interpreta a Chino, el líder de la banda rival de motoristas, los Beetles. Representa el viejo modelo del mal juvenil, simple, violento y extremo. Su presencia es el espejo que deja claro que Johnny no es un monstruo, sino un nuevo tipo de joven buscándose así mismo.
Brando fue el primer actor que convirtió el vestuario obrero en símbolo de juventud y rebeldía y lo alargó durante generaciones, las marcas empezaron a vender ropa similar, los jóvenes a cortarse el pelo igual, y en la música inspiró a Elvis Presley o Buddy Holly. El propio Andy Warhol lo inmortalizó en 1963 en su serie de serigrafías The Motorcycle, elevándolo a icono pop como ya hiciera con Marilyn.
La ley del silencio
Pero su consagración definitiva llegó con La ley del silencio (Nido de ratas, 1954), drama dirigido de nuevo por Elia Kazan. donde Brando interpreta a Terry Malloy, es un exboxeador que trabaja como matón menor para el sindicato corrupto que controla los muelles de Nueva York.
En ella, explora la culpa con una introspección tan realista como dolorosa. Su hermano Charley (Rod Steiger), es el abogado de la organización, que le hizo perder una pelea para beneficiar a las apuestas del sindicato, pero esa corrupción está a punto de destaparla un hombre que es asesinado. Terry se siente cómplice de esa muerte, y eso dinamita un viaje hacia sus infiernos que Brando construye con un realismo apabullante.

Su interpretación se convirtió en la vara de medir un rol dramático en el cine, y le valió el Premio Óscar a Mejor Actor, el primero de su carrera, pero también obtuvo el Globo de Oro y el BAFTA por este papel.
La película pasó a ser un clásico instantáneo, con 12 nominaciones y 8 Oscars de la Academia, pero con innumerables premios en otros festivales, y por supuesto la admiración de crítica y la industria del cine.
Johnny Strabler desafiaba al sistema sin una causa, pero Terry Malloy, se enfrentó a él desde dentro y su coraje tuvo perdón. Marlon Brando, a sus 30 años había alcanzado la cima interpretativa, y era el referente total como actor además del sex symbol de su época. Cualquier carrera, podía haberse quedado aquí y ser memorable, pero la suya, estaba solo comenzando.
Los 60: una estrella errática y Rebelión a bordo
Tras su racha triunfal inicial, Brando amplió su registro con proyectos variados a finales de los 50. Probó la comedia musical en Ellos y ellas (Guys and Dolls, 1955) junto a Frank Sinatra y Jean Simmons, mostrando carisma cantando y bailando como el jugador Sky Masterson. Se adentró en el cine bélico con El baile de los malditos (Los dioses vencidos, 1958), interpretando a un oficial nazi que humanizaba al “enemigo” en plena Segunda Guerra Mundial, y también dio vida a un oficial japonés en la sátira La casa de té de la luna de agosto (1956), un arriesgado papel para el que tuvo que poner acento y gestos orientales.

A principios de los 60, Brando decidió tomar las riendas creativas de un proyecto muy personal: dirigió y protagonizó su propio western, El rostro impenetrable (1961). El rodaje resultó demasiado largo y problemático, llegando a tener una primera versión de más de 5 horas que la Paramount tuvo que recortar. Esto generó largas tensiones, y fue el germen del desencanto del actor por los Estudios que desembocó en su rebeldía posterior, lo que le dio esa fama de estrella difícil.
Aun así, la versión que quedó es de los primeros ejercicios del western crepuscular, y la crítica moderna hoy la reconoce como pionera del tono posterior de Sergio Leone, Sam Peckinpah o Clint Eastwood, donde los forajidos son los héroes. Quizá por eso en Europa fue mejor vista y ganó la Concha de Oro a la mejor película en el Festival de San Sebastián de 1961.

Sin embargo, su desencanto hizo que la estrella de Brando comenzara a decaer. A mediados de los 60 encadenó varios fracasos comerciales. Superproducciones como Rebelión a bordo (Motín a bordo, 1962) sufrieron grandes retrasos y sobredimensionaron presupuestos.
La jauría humana (1966), dirigida por Arthur Penn o la italiana Queimada (1969), de Gillo Pontecorvo; fueron ejemplos de tensión, donde improvisaba diálogos, se enfrentaba a los productores y a veces desquiciaba al equipo. Así que Hollywood, empezó a considerarlo un problema y su vida personal un mar de excentricidades, como su huida a la isla que se compró en Haití, sus relaciones personales o su activismo social.

Aun así, La jauría humana y su sheriff Calder son un trabajo interesantísimo que hemos analizado en profundidad como hacemos siempre, te animamos a conocer más sobre este drama profundo del sur de Estados Unidos. Y también su mercenario inglés Walker en Queimada, fue considerado por él mismo en su autobiografía como una de las mejores interpretaciones que hizo.
En esta época comenzó a distanciarse del cine. Cada vez dedicaba menos tiempo a sus proyectos, rodó además de las mencionadas, Reflejos en un ojo dorado (1967) de John Huston, pero a finales de los sesenta, el brillo de Brando parecía desvanecido: engordó, su interés por los papeles disminuyó y llegó a ser “vetado” informalmente por algunos estudios debido a sus polémicas. Ya no le importaba agradar a Hollywood y el desinterés hacia su profesión empezaba a ganar terreno.
Resurrección con El Padrino y los 70

Cuando muchos lo creían acabado, Brando resurgió espectacularmente con dos de los papeles más importantes de la historia del cine. El primero fue Don Vito Corleone en El padrino (1972), la saga sobre la mafia de Francis Ford Coppola.
Paramount era la productora, y como hemos visto, la relación con Brando se había deshecho completamente en la década anterior, así que no querían verlo ni en pintura. Pero Coppola sólo tenía a 2 actores en su cabeza, Laurence Olivier (62 años en ese momento) y Marlon Brando (47 años).
Tuvo que insistir muchísimo para que le dejaran incluir al actor de La ley del silencio, pero finalmente aceptaron con las 3 famosas condiciones:
- El actor rebajaría muchísimo su salario habitual.
- Tendría que poner una fianza importante para gastos en caso de provocar retrasos por su culpa.
- Debían ver una prueba de cámara del personaje (Screen test).
Coppola se moría de vergüenza por tener que pedirle una prueba, así que la disfrazó diciendo que querían ver qué podía hacer con el personaje. El resto es historia. Se puso el pelo negro para atrás, se metió Kleenex en las mejillas – creando la inconfundible mandíbula de “El Padrino” – y empezó a hablar con esa voz raspada, la Paramount ni siquiera le reconoció, pero fue tan convincente que tuvieron que aceptar.
Su interpretación fue sublime, y una de las caracterizaciones más famosas de la historia, su mezcla de amable patriarca y ferocidad implacable, le hizo ganar su segundo Óscar al Mejor Actor. Aunque también es conocido que lo rechazó, pero te contamos por qué en las curiosidades.
Tras su estreno se convirtió al momento en obra de culto, fue nominada a 11 Oscars, ganó a Mejor Película y Mejor Guión Adaptado para Francis Ford Coppola y Mario Puzo, además del ya mencionado premio de Brando; y se llevó 5 Globos de Oro. Contó con un reparto visto hoy en día envidiable, que también incluía a: Al Pacino, Diane Keaton, James Caan, Robert Duvall, John Cazale…y es considerada además por muchos críticos como la mejor película de la historia.


Ese mismo año protagonizó El último tango en París de Bernardo Bertolucci, y es que así era Brando, capaz de estrenar a la vez la mejor película de la historia y la más polémica. Con una carga sexual apenas vista en el cine hasta entonces, conseguía incluso que en la España franquista – donde se prohibió hasta 1978 – los espectadores cruzaran la frontera hacia Francia para verla.
Su actuación como Paul, un hombre maduro sumido en la soledad y el deseo por una joven parisina, fue devastadora y transgresora. Su interpretación le llevó al límite junto a Maria Schneider, que años después se quejó de que la ocultaron partes del guión y de los métodos de la estrella y director en la tristemente célebre escena de la mantequilla.
Pese a la controversia, la interpretación de Brando en Último tango está considerada una de las más intensas y valientes de su carrera y volvió a ser nominado al Óscar por este papel de dolor y autoaniquilación. Aunque curiosamente lo hizo en la edición de los premios de 1974, porque la película no se estrenó en Estados Unidos hasta febrero de 1973 debido también a la censura y los recortes que la exigieron.

Con estos dos últimos trabajos, Brando recobraba su sitio en la cumbre del cine, pero en esta década aún brindaría otra aparición inolvidable: el Coronel Kurtz en Apocalypse Now (1979), la épica de Coppola sobre Vietnam. Aunque su rol es breve y envuelto en sombras, Brando llena de mística la parte final del film interpretando a un perturbado oficial renegado, que estaba inspirado en la novela corta El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad.
Su sola presencia de pocos minutos bastó para crear una atmósfera febril, con Kurtz sumido en su mantra —‘el horror… el horror’—, tuvo un resultado hipnótico y perturbador. Pero de nuevo, detrás de cámaras, su trabajo fue caótico.

Llegó con exceso de peso y sin saberse el guion, obligó al director a filmarlo en penumbra para que apenas se le viera e improvisó sus monólogos. Hizo sufrir a Coppola, pero luego admitió que “gordo o flaco, Marlon Brando regaló momentos memorables para la película”
Apocalypse Now fue aclamada mundialmente, es quizá la alegoría sobre Vietnam más cruda jamás filmada, y un derroche de épica y mística en forma de denuncia sobre el horror y las secuelas de la guerra. Robert Duvall, Martin Sheen, Harrison Ford e incluso un inexperto Laurence Fishburne completaban el reparto.

Pero antes de todo esto, tuvo una de sus apariciones más recordadas en Superman (1978), la película origen del personaje en las salas de cine y en la que Christopher Reeve hacía del Hombre de Acero. Brando fue Jor-El, el padre de Superman en los primeros 10 minutos, y sólo con esa breve aparición negoció un sueldo histórico de 4 millones de dólares y un porcentaje de la taquilla que estableció un precedente en los salarios de las estrellas.
Tras Apocalypse Now, en 1979, Brando ganó también un Emmy por un cameo en la miniserie Raíces: la nueva generación. Convertido ya en leyenda viviente, comenzó a trabajar de manera esporádica, cada vez más separado del mundo del cine y generalmente interesado solo por motivos financieros o como favores personales.
Últimos años de carrera
Sus filmes de los 80 incluyeron La fórmula (1980) junto a George C. Scott, que pasó sin pena ni gloria, y Una árida estación blanca (1989) de la primera directora negra Euzhan Palcy, sobre el apartheid sudafricano, por la que obtuvo su última nominación al Óscar, esta vez como actor de reparto.
Y en los 90 dejó destellos de su grandeza en papeles secundarios: fue el excéntrico doctor Moreau en La isla del Dr. Moreau (1996) –rol por el que incluso recibió un premio Razzie al peor actor de reparto– y un psiquiatra comprensivo en Don Juan DeMarco (1995) junto a Johnny Depp, que tuvo buena acogida del público por ver frente a frente a un mito veterano y a un ídolo joven y también se parodió a sí mismo con humor en El novato (1990, Un novato en la mafia), haciendo un guiño a su personaje de El Padrino junto a Matthew Broderick.

Brando se fue retirando de la vida pública progresivamente. Aquejado de problemas de salud y una creciente obesidad (superó los 130 kg en los años 90), prefería la reclusión en su hogar de Mulholland Drive en Los Ángeles donde vivía casi como ermitaño. Tras Un golpe maestro (Cuenta final, 2001), un thriller donde compartió escenas con Robert De Niro y Edward Norton, Brando dio por concluida su carrera cinematográfica.
Su carrera es el reflejo de sus luces y sombras a lo largo de su vida, de un joven revolucionario a un hombre decepcionado y asqueado de su profesión. Pero en la perspectiva cinematográfica no cabe duda de que su historia es la de una leyenda inigualable y un genio incuestionable.
Películas de Marlon Brando
| Título en español | Título original | Año |
|---|---|---|
| Hombres | The men | 1950 |
| Un tranvía llamado deseo | A Streetcar Named Desire | 1951 |
| ¡Viva Zapata! | Viva Zapata! | 1952 |
| Julio César | Julius Caesar | 1953 |
| Salvaje | The Wild One | 1953 |
| La ley del silencio (Nido de ratas) | On the Waterfront | 1954 |
| Désirée | Désirée | 1954 |
| Ellos y ellas | Guys and Dolls | 1955 |
| La casa de té de la luna de agosto | The Teahouse of the August Moon | 1956 |
| Sayonara | Sayonara | 1957 |
| El baile de los malditos (Los dioses vencidos) | The young lions | |
| Piel de serpiente (El hombre de la piel de víbora) | The Fugitive Kind | 1960 |
| El rostro impenetrable (actor y director) | One-Eyed Jacks | 1961 |
| Rebelión a bordo | Mutiny on the Bounty | 1962 |
| Su excelencia el embajador (El americano feo) | The Ugly American | 1961 |
| Dos seductores | Bedtime Story | 1964 |
| Moriturui | Morituri | 1965 |
| La jauría humana | The Chase | 1966 |
| Sierra prohibida | The Appaloosa | 1966 |
| Reflejos en un ojo dorado (Reflejos en tus ojos dorados) | Reflections in a Golden Eye | 1967 |
| La condesa de Hong Kong | A Countess from Hong Kong | 1967 |
| Candy | Candy | 1968 |
| Quemada | Queimada | 1969 |
| La noche del día siguiente | The Night Of The Following Day | 1969 |
| Los últimos juegos prohibidos (Los que llegan con la noche) | The Nightcomers | 1971 |
| El Padrino | The Godfather | 1972 |
| El último tango en París | Last Tango in Paris | 1972 |
| Missouri | Missouri | 1976 |
| Superman | Superman | 1978 |
| Apocalypse Now | Apocalypse Now | 1979 |
| La fórmula | The Formula | 1980 |
| Una árida estación blanca | A Dry White Season | 1989 |
| El novato (Un novato en la mafia) | The Freshman | 1990 |
| Cristóbal Colón: El descubrimiento | Christopher Columbus: The Discovery | 1992 |
| Don Juan de Marco | Don Juan DeMarco | 1994 |
| La isla del Dr. Moreau | The Island of Dr. Moreau | 1996 |
| The Brave | The Brave | 1997 |
| Asalta como puedas | Free Money | 1998 |
| The Score | The Score | 2001 |
Premios y nominaciones
Premios Óscar

| Año | Película | Resultado |
|---|---|---|
| 1990 | Una árida estación blanca | Nominado – Mejor actor de reparto |
| 1974 | El último tango en París | Nominado – Mejor actor principal |
| 1973 | El padrino | Ganador – Mejor actor principal |
| 1958 | Sayonara | Nominado – Mejor actor principal |
| 1955 | La ley del silencio | Ganador – Mejor actor principal |
| 1954 | Julio César | Nominado – Mejor actor principal |
| 1953 | ¡Viva Zapata! | Nominado – Mejor actor principal |
| 1952 | Un tranvía llamado deseo | Nominado – Mejor actor principal |
Ver más premios y nominaciones: desplegar
Otros premios y nominaciones
| Organismo y año | Película | Resultado y categoría |
|---|---|---|
| Globos de Oro (1990) | Una árida estación blanca | Nominado – Mejor actor de reparto |
| Globos de Oro (1973) | El padrino | Ganador – Mejor actor principal (Drama) |
| Globos de Oro (1964) | Su excelencia el embajador | Nominado – Mejor actor principal (Drama) |
| Globos de Oro (1958) | Sayonara | Nominado – Mejor actor principal (Drama) |
| Globos de Oro (1957) | La casa de té de la luna de agosto | Nominado – Mejor actor principal (Comedia o musical) |
| Globos de Oro (1955) | La ley del silencio | Ganador – Mejor actor principal (Drama) |
| Premios Emmy (1979) | Raíces: La nueva generación | Ganador – Mejor actor de reparto en miniserie o telefilm |
| Premios BAFTA (1990) | Una árida estación blanca | Nominado – Mejor actor secundario |
| Premios BAFTA (1974) | El último tango en París | Nominado – Mejor actor |
| Premios BAFTA (1973) | El padrino | Nominado – Mejor actor |
| Premios BAFTA (1959) | El baile de los malditos | Nominado – Mejor actor extranjero |
| Premios BAFTA (1955) | La ley del silencio | Ganador – Mejor actor extranjero |
| Premios BAFTA (1954) | Julio César | Ganador – Mejor actor extranjero |
| Premios BAFTA (1953) | ¡Viva Zapata! | Ganador – Mejor actor extranjero |
| Festival de Cannes (1952) | ¡Viva Zapata! | Ganador – Mejor actor |
| Festival de San Sebastián (1961) | El rostro impenetrable | Ganador – Concha de Oro a la mejor película |
| Círculo de Críticos de Nueva York (1989) | Una árida estación blanca | Nominado – Mejor actor de reparto |
| Círculo de Críticos de Nueva York (1973) | El último tango en París | Ganador – Mejor actor |
| Círculo de Críticos de Nueva York (1972) | El padrino | Nominado – Mejor actor |
| Círculo de Críticos de Nueva York (1957) | Sayonara | Nominado – Mejor actor |
| Círculo de Críticos de Nueva York (1954) | La ley del silencio | Ganador – Mejor actor |
| Círculo de Críticos de Nueva York (1951) | Un tranvía llamado deseo | Nominado – Mejor actor |
Vida personal
La vida privada de Marlon Brando fue tan turbulenta como sus personajes en la pantalla. Contradictorio y apasionado, vivió numerosos romances, tres matrimonios, varios hijos y tragedias familiares, además de un fuerte compromiso con causas sociales.
Matrimonios y parejas: Se casó en tres ocasiones:
- Su primera esposa fue la actriz británica Anna Kashfi (1957–59), con quien tuvo a su primogénito Christian Brando.
- Más tarde se casó con la actriz mexicana Movita Castaneda (1960–62), a quien había admirado desde sus películas de los años 30, con ella tuvo dos hijos (Miko y Rebecca).
- Finalmente, su tercer matrimonio fue con Tarita Teriipaia (1962–72), actriz tahitiana a quien conoció rodando Rebelión a bordo en la Polinesia. Con esta última tuvo a Cheyenne Brando y Teihotu Brando. Fue en esa época donde se enamoró también de la tierra de Tahití, que se volvió su refugio permanente desde que en 1966 compró el atolón de Tetiaroa, donde pasaría largas temporadas.


Además de sus esposas, Brando mantuvo sonados romances, uno de los más conocidos con la actriz puertorriqueña Rita Moreno, estrella de West Side Story (1961). Los dos fueron amantes intermitentes durante casi 8 años en la década de 1950. La propia actriz confesó que su relación con él fue intensa y tormentosa, desgastándola hasta el punto de intentar suicidarse tras una infidelidad.

Otra relación conocida fue con la actriz griega Irene Papas, que aparece en su biografía oficial. Pero al margen de esta, se le vincularon idilios con estrellas como Marilyn Monroe, Marlene Dietrich o Jacqueline Kennedy aunque estas fueron más rumores que relaciones confirmadas.
Brando no solo tuvo éxito con las mujeres, sino que también son conocidas las experiencias que ha reconocido abiertamente con hombres. Entre sus amistades más íntimas estuvo el comediante Wally Cox, amigo de infancia a quien Brando adoraba e incluso guardó sus cenizas en casa hasta que finalmente dispuso en su testamento que se esparcieran con las suyas tras morir
Muerte Christian y Cheyenne Brando
Brando tuvo al menos 11 hijos reconocidos entre biológicos y adoptados fruto de sus múltiples relaciones. Pero dos de ellos acabaron en tragedia: su hijo Christian Brando (nacido en 1958) y su hija Cheyenne Brando (nacida en 1970).
En 1990, Christian fue arrestado y posteriormente condenado a 5 años de prisión por el homicidio de Dag Drollet, novio de su media hermana Cheyenne. El escándalo del juicio al que Brando asistió como testigo ocupó titulares mundiales. Tras aquel hecho la familia quedó destrozada.
Pero tras varios años, Cheyenne, que acabó sumida en una depresión y adicciones, se suicidó en 1995 con solo 25 años. Las dos tragedias destrozaron al actor que se sintió culpable por no haber sabido proteger a sus hijos. Fue algo que no pudo superar y desde entonces, vivió aislado y frustrado por no haber podido frenar aquella locura.
Activismo e ideología
Brando hizo del activismo social una extensión de su personalidad rebelde. En plena fama, se involucró activamente en el Movimiento por los Derechos Civiles en Estados Unidos. Participó en la histórica Marcha sobre Washington de 1963 junto a figuras como Martin Luther King Jr., Sidney Poitier y James Baldwin.

También donó dinero y dedicó tiempo a causas como la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur de King y el fondo de becas para hijos de activistas asesinados en Misisipi. Apoyó abiertamente a los Panteras Negras, entablando amistad con su líder Bobby Seale y ofreció un discurso fúnebre por la muerte de uno de los Panteras en 1968.
Su empatía se extendió a los derechos de los nativos americanos. En 1964 fue arrestado en Washington manifestándose con indígenas por el respeto a sus tratados de pesca. Aquella detención le valió el apodo honorífico de “Brando’s Landing” al muelle donde ocurrió, aunque hoy se le concede ese apelativo a su Isla en Tahití.
Pero el gesto más conocido fue su boicot a los Óscar de 1973, en solidaridad con la ocupación de Wounded Knee, cuando mandó a Sacheen Littlefeather, activista india a rechazar su Óscar por El padrino, logrando enorme resonancia mediática.
Más tarde se pronunció contra el apartheid en Sudáfrica, llegando a pedir que sus películas no se exhibieran allí durante el régimen segregacionista. En 1975 encabezó marchas en apoyo a la liberación de Nelson Mandela. Y tampoco dudó en criticar a Hollywood por estereotipos étnicos, vamos un sinfín de causas que convirtieron al actor en una figura incómoda pero respetada fuera de la actuación, y que explican por qué en esa época dedicó menos tiempo a su profesión.
Brando fue un espíritu libre, a contracorriente de cualquier expectativa, fiel solo a sí mismo y sus ideales, incluso cuando eso significaba sabotear su propia gloria. Tras su retiro en 2001 vivió prácticamente aislado del mundo, recluido en su casa de Los Ángeles, con la salud muy deteriorada. Murió el 1 de julio de 2004 a los 80 años, a causa de fibrosis pulmonar.
Sus últimas voluntades reflejaron que sus cenizas fueran esparcidas en Tahití y en Death Valley (California) con las de su viejo amigo Wally Cox, que había custodiado por décadas.
Curiosidades
Por qué rechazó el Óscar por El padrino
En la época en la que se rodó El Padrino, Brando ya era un activista político comprometido con muchas causas, como hemos contado, entre ellas los derechos de los nativos americanos.
Denunciaba la forma en que el cine los había retratado durante décadas: como salvajes, criminales o seres sin humanidad, pero el detonante en esos momentos estaba siendo el asedio de Wounded Knee, donde miembros del Movimiento por los indios americanos se enfrentaban al gobierno estadounidense reclamando derechos y tierras con nuevos tratados.

Cuando en la 45.ª edición de los Premios de la Academia, Roger Moore anunció a Brando como ganador del Óscar a Mejor Actor por su papel de Don Vito Corleone, subió al escenario la actriz y activista apache Sacheen Littlefeather, que tenía un extenso discurso que abrevió para el momento: donde renunciaba al premio en nombre de Brando:
“Vengo en representación del señor Brando esta noche, y él me ha pedido que os transmita… con gran pesar, que no puede aceptar este muy generoso premio, por el trato que el cine y la televisión han hecho de los nativos americanos, y los recientes acontecimientos en Wounded Knee.”
Aquella noche el escándalo se exportó a todo el mundo. La protesta tuvo sus detractores, que la abuchearon, pero en la ceremonia también hubo muchos que aplaudieron. Por desgracia, su carrera como actriz se vio truncada porque las productoras rompieron sus contratos con ella. En 2022, casi 50 años después, la propia Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas pidió disculpas públicas a la Sacheen por el trato que recibió aquella noche y en los años posteriores.
Waltzing with Brando: Billy Zane
Sí, el mismísimo villano de Titanic (1997), Billy Zane, da vida en un biopic sobre Marlon Brando, narrando una de las etapas más importantes del actor, entre 1969 y 1974.

La película, titulada Waltzing with Brando, habla sobre la amistad que entabla con el arquitecto Bernard Judge, al que le encarga la faraónica tarea de levantar un santuario ecológico en Tetiaroa. Además de repasar episodios de su carrera durante esos años, como el rodaje de El Padrino y El último tango en París.
Billy Zane consigue una caracterización prácticamente calcada de Brando, que ha sorprendido, y en la cinta también aparecen otros personajes secundarios como Coppola, Bertolucci o Maria Schneider.
Superman y los diálogos
Marlon Brando, literalmente leyó sus líneas del “culo” de Superman, y es que en aquella época, su famosa pereza para memorizar líneas llegó a extremos insospechados. En Superman, pegó sus diálogos en el pañal del bebé que hacía de su hijo Kal-El, para poder recitarlos mientras lo sostenía.
Pero también en Apocalypse Now hizo que un asistente escribiera palabras clave en las plantas y arbustos para poder mirarlas mientras caminaba descalzo (esa es una de las razones por las que aparece a oscuras o de espaldas).
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Legado y por qué le recordamos

Hablar de Marlon Brando y recorrer su vida y carrera es reconocer que estás probablemente ante el mito más grande de la actuación, pero también puede ser incómodo. No fue un hombre intachable, sino un mapa lleno de contradicciones, rabia y soledad. Con pasajes oscuros como la brutalidad de El último tango en París.
Pero también fue una voz firme, gritando desde una isla, y luchando contra todas las injusticias mientras otros miraban a otro lado. Por eso, y por el cansancio moral, se acabó distanciando de lo que le hacía único.
Porque sí, Brando ha sido seguramente el actor más respetado de su tiempo, y fueron cincuenta años. Con él, actuar dejó de ser una representación y se convirtió en un latido; enseñó a toda una generación —de Pacino a De Niro, de Nicholson a Penn— que el cine podía oler a verdad. En The Film Nook Set le recordamos así no porque fuera perfecto, sino porque fue real, ferozmente real. Nunca interpretó a nadie: fue Stanley Kowalski, fue Terry Malloy, fue Vito Corleone… y también fue, en el fondo, Marlon Brando.


