Poster de Bonnie and Clyde (1967)

Reparto, director y compositor de esta película con biografía en FilmNookSet

Analizamos con gran dedicación, a cada una de las estrellas sobre las que escribimos. Entra y descubre su historia, filmografía y curiosidades.


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(Votos: 4 Promedio: 4.3)

En 1967 Warren Beatty preparó el arma y Arthur Penn disparó la bala al corazón del cine clásico. Bonnie and Clyde no fue solo la historia de los dos forajidos más famosos de la Depresión convertidos en mitología pop: fue el manifiesto fundacional del Nuevo Hollywood.

Beatty y Faye Dunaway se pusieron al frente de una banda de guapos, inseguros, torpes y peligrosos atracadores a partes iguales. La película retrató a una pareja de ladrones que parecían salidos de una revista de moda, pero con pies de barro. Ni héroes ni villanos: jóvenes desbordados por un impulso vital que chocaba de frente con la ley y con la América conservadora.

Ese mensaje, se inyectó como adrenalina en el espectador joven, y la pareja fue elevada al estatus de mito romántico. Pero lo que puso patas arriba los códigos de su época fue su ritmo, y la violencia explícita sin vendas. Acompáñanos a repasar una de las obras más influyentes a través del polvo, las carreteras secundarias y las balas de las ametralladoras que aún resuenan. 


Ficha técnica de Bonnie and Clyde

Foto promocional de Bonnie and Clyde (1967)
DatosInformación
Título originalBonnie and Clyde
Título en EspañaBonnie and Clyde
DirectorArthur Penn
GuionDavid Newman, Robert Benton (revisiones de Robert Towne)
ProductorWarren Beatty
Actores principalesWarren Beatty, Faye Dunaway, Gene Hackman, Estelle Parsons, Michael J. Pollard, Gene Wilder
MúsicaCharles Strouse (tema principal Foggy Mountain Breakdown de Flatt & Scruggs)
FotografíaBurnett Guffey
MontajeDede Allen
Estudio / DistribuidoraWarner Bros.–Seven Arts
Año de estreno 1967 (EE.UU.) / 1968 (España, Latinoamérica)
Duración111 minutos
Presupuesto2,5 millones USD
Recaudación mundial70 millones USD (aprox.)

Datos de producción

La idea de llevar la historia de Bonnie Parker y Clyde Barrow al cine nació en la primera mitad de los años 60, cuando dos jóvenes guionistas todavía inexpertos, David Newman y Robert Benton, empezaron a escribir un libreto inspirado en el cine de la Nouvelle Vague francesa. Amaban las películas de François Truffaut y Jean-Luc Godard, y soñaban con hacer algo similar en Estados Unidos. Contar la historia de dos jóvenes delincuentes con un ritmo moderno, ironía y violencia estilizada.

Cartel de Al final de la escapada (1960) de François Truffaut

Para ello se basaron en Al final de la escapada (À bout de souffle, 1960) una historia sobre un forajido joven, carismático, un poco torpe y en fuga, fue una inspiración. Y Jules y Jim (1962) que hablaba del romanticismo trágico y su montaje rápido, se vería luego en el ADN de la película de Penn

Al principio, quisieron que el director fuera nada menos que François Truffaut, y llegó a trabajar en bocetos, pero el francés rechazó la oferta porque estaba inmerso en otros proyectos donde tendría más control (Fahrenheit 451, con Julie Christie). También se tanteó a Jean-Luc Godard, quien mostró interés, pero sus exigencias resultaron inviables para un estudio norteamericano, y era incompatible con la posibilidad de vender el proyecto.

El guion circuló por varios despachos sin demasiado éxito. Los estudios seguían más interesados en musicales monumentales como My Fair Lady o Sonrisas y lágrimas y comedias ligeras con estrellas que en historias arriesgadas de forajidos patosos sin héroes claros. Sin embargo, llamó la atención de un actor emergente con ambiciones de productor: Warren Beatty.

Beatty, que también era un enamorado del cine europeo, vio en la historia un vehículo perfecto para modernizar el cine norteamericano. No buscaba una historia clásica de personajes con carisma, ni un crear un western actual de atracos, sino un filme que recogiera la rebeldía de los años 60 y la conectara con la mitología de los gánsteres de la Depresión. 

Tras varias reescrituras, en las que intervino también Robert Towne, futuro guionista de Chinatown (él fue el que profundizó en la relación Bonnie–Clyde y añadió matices psicológicos a los personajes) Beatty consiguió hacerse con el proyecto y empezó a mover los hilos para darle forma.

Faye Dunaway, Arthur Penn y Warren Beatty durante el rodaje de Bonnie and Clyde

Beatty confió en Arthur Penn, que venía de triunfar en Broadway y de firmar títulos como El milagro de Ana Sullivan (1962) y La jauría humana (1966). Ya habían trabajado juntos y era un autor que entendía cómo equilibrar modernidad europea y la narrativa americana.

De hecho el director comprendió al instante lo que el guion proponía: una denuncia a la autoridad y el sistema establecido, una historia romántica con capacidad de trascender y violencia sin filtros. Aceptó el reto y puso en marcha una de las producciones más arriesgadas de Warner Bros.–Seven Arts en la década.

Porque aunque el control creativo era 100% de Warren Beatty, la productora era quien financiaba y quien la iba a distribuir, y tuvo dudas desde el principio con la película, de hecho estuvieron a punto de enterrarla con un estreno en pocas salas, pero en ese pulso salió ganando Beatty que confiaba ciegamente en ella. Te contamos en Curiosidades qué pasó.  

Reparto de Bonnie and Clyde

Una de las decisiones brillantes de Penn y Beatty conductores desde entonces del proyecto fue construir la trama alrededor de un elenco coral, en el que cada miembro de la banda tendría su propio arco y aportación al conjunto. Y es que la historia gira en torno a esta pandilla de inadaptados:

Clyde Barrow (Warren Beatty): un forajido inseguro, lejos de ser un genio criminal era joven, torpe e imprudente, cuya impotencia sexual sugerida era un aspecto valiente para la época. Beatty arriesgó aquí su imagen de galán pero salió reforzado con el resultado.

Clyde Barrow es Warren Beatty
Bonnie Parker interpretada por Faye Dunaway

Bonnie Parker (Faye Dunaway): Pasó de ser una cara desconocida a mito pop. Dunaway, en su primer papel protagonista, se consagró como estrella gracias a su magnetismo y mezcla de frialdad y glamour. Sus boinas, faldas lápiz y jerseys ajustados marcaron una clara tendencia en la moda que ya analizaremos en las curiosidades.

Faye hizo además una interpretación llena de rabia, miedo, autodestrucción y devoción por Clyde. Representó la sensualidad y el aire fresco y europeo del film y su elección fue uno de los grandes aciertos del casting.

  • Buck Barrow (Gene Hackman): hermano de Clyde, era la voz de la experiencia del grupo, y aún así, lejos de controlar la fragilidad de la banda. Hackman, todavía lejos de ser el titán que luego conoceríamos, bordó su papel y empezó aquí su inmensa carrera.
  • Blanche Barrow (Estelle Parsons): esposa de Buck y representación del caos en el grupo. Nerviosa, chillona, totalmente fuera de lugar… un personaje incómodo para el espectador pero impagable para representarlo, su trabajo le valió el Oscar a Mejor Actriz Secundaria.
  • C.W. Moss (Michael J. Pollard): el joven mecánico que reclutan en una gasolinera. Su devoción infantil por Clyde representa la facilidad con la que los jóvenes podían perderse en el mito de la pareja de atracadores. Pollard, con su físico peculiar y carisma, se convirtió gracias a la película en actor de culto posteriormente.

Estelle Parsons, Gene Hackman y Michael J. Pollard completan la banda

Este grupo es fundamental porque, más allá de la pareja protagonista, Bonnie and Clyde es una tragicomedia coral, un mosaico de personalidades disfuncionales que reflejan la América profunda a través de la sátira. No es una banda organizada, calculadora y eficaz:  son un grupo de torpes con determinación, que con las armas al alcance, son tan peligrosos para la sociedad como para sí mismos.

Además, completaron el reparto Dub Taylor, como el padre del personaje de Pollard, que aparece en escenas clave encarnando el trasfondo sureño y rural donde la película lo necesita, y el cómico Gene Wilder, en una de sus primeras apariciones en pantalla, raptado temporalmente por la banda.  

Dónde se rodó

Bonnie and Clyde necesitaba del realismo polvoriento del Medio Oeste de los años 30 pero también debía tener estética pop de los 60 para llegar al público. Para ello se rodó principalmente en Texas y Missouri, en parajes rurales y pueblos polvorientos que aún conservaban la estética de la Gran Depresión. 

LocalizaciónEscena
Venus, Texas (Walnut St. & 2nd St.)Robo en “Ritt’s Groceries” (la primera demostración de Clyde).
Burkhart Farm, Rowlett (este de Rowlett, Texas)Casa rural donde Bonnie y Clyde se esconden tras conocerse.
Ponder, Texas (100 East Bailey St. en FM 156)Primer atraco fallido: el Farmers State Bank está vacío.
Waxahachie, Texas (gasolinera)Gasolinera donde reclutan a C.W. Moss.
Red Oak, Texas – Waller St. (esquina con Methodist St.)Atraco del “Mineola Bank”; Donde Moss aparca mal el coche.
1717 Caddo Street, Old East Dallas, TexasCasa de Buck y Blanche; tiroteo y huida de la banda.
Pilot Point, Texas (100 North Washington St.)Atraco al Farmers & Merchants Bank.
Crandall, Texas (East Church St. & S 4th St.)Robo del coche del personaje de Gene Wilder (Eugene).
Lemmon Lake, Dallas, TexasEmboscada “Ring of Fire”: Atacan ferozmente a la banda.
Russell Ranch / Westlake Village, Thousand Oaks, CaliforniaTiroteo final de Bonnie y Clyde (amboscada en la carretera).

Los atracos se filmaron en auténticos bancos de pueblo, las localizaciones buscaban autenticidad a través de captar la sensación de precariedad y desolación de la época y para generar una tensión visual envolvente, se puso en contraste con el glamour de los personajes atrapados en un entorno hostil.

Vestuario: la moda hecha mito

Vestuario de Bonnie Parker. La boina era uno de sus distintivos

La diseñadora Theadora Van Runkle fue la responsable del vestuario, y este es otro de los puntos de análisis de la película. Partió de las fotografías reales de Bonnie Parker, pero en lugar de reproducirlas, les dio un aire deliberadamente moderno, limpio y europeo

Esa mezcla inconfundible entre estética rural de la Depresión y glamour vanguardista fue lo que convirtió a Faye Dunaway en un icono de la moda instantáneo:

  • Jerséis ceñidos y faldas largas que realzaban su figura.
  • Pañuelos al cuello que parecían más de una portada de Vogue que de un atraco de banco.
  • Y sobre todo, boinas al estilo francés. El toque distintivo que resaltaron de la Bonnie original.

El público joven salió del cine queriendo vestirse como Dunaway. Revistas de moda reprodujeron sus looks, y hasta los escaparates en Nueva York imitaron ese estilo. Por muy curioso que parezca, una película sobre los años 30 estaba marcando tendencia en la moda de 1967.


Sinopsis: Argumento

En plena Gran Depresión, Clyde Barrow (Warren Beatty) es un delincuente de poca monta con más sueños de grandeza que planes de futuro. Envuelto ya en una vida fuera de la ley conoce a Bonnie Parker (Faye Dunaway), una joven camarera con ansias de escapar de la rutina. 

Clyde es su pasaporte a la aventura y el detonante de la creación de una banda de atracadores llena de tropiezos y golpes de poca monta, pero lo bastante ruidosa como para llamar la atención más severa de la ley.

A ellos, se les unirán Buck Barrow (Gene Hackman), su esposa Blanche (Estelle Parsons) y un joven mecánico, C.W. Moss (Michael J. Pollard). Todos conforman una banda que se convirtió en el mito antes incluso de merecerlo, y que recorre estados a ritmo de balazos, persecuciones y huidas improvisadas.  


Crítica de Bonnie and Clyde (spoilers)

Warren Beatty y Arthur Penn crean una tragicomedia sobre el mito de Bonnie and Clyde a la vez que les humanizan con una incompetencia impropia de su leyenda y la convierten en símbolo de rebeldía contra el sistema. Clyde es inseguro, incluso evidencia una clara disfunción sexual, mientras Bonnie proyecta en él una vía de escape de la mediocridad. 

La banda está formada por unos acompañantes que son un catálogo de desajustes que oscilan entre lo patético y lo entrañable, y la música de banjo de sus huidas refuerza la comicidad de su disfunción frente a lo arriesgado de su carrera contra la ley. 

La película retrata a estos nuevos antihéroes glorificando sus hazañas a la vez que retrata con frialdad su destino, y Arthur Penn lleva ese equilibrio hasta el final sin flaquear mostrando toda la fuerza del aparato del sistema para acabar con ellos

El espectador empieza viendo una pareja de patanes, pero poco a poco surge la empatía: Bonnie muestra vulnerabilidad con su madre y Clyde es un líder humano y cercano al pueblo llano. Esa evolución de la perspectiva hace que los jóvenes de la época se vieran representados en parte por la banda, y por tanto contra el sistema, este es uno de los pilares de su éxito en una época convulsa. 

La violencia de tiroteos y el montaje frenético de Dede Allen son dos de las vías a través de las cuales Bonnie And Clyde se descuadra del clasicismo. La masacre final es una coreografía premonitoria de lo que dos años después, haría Peckinpah en Grupo Salvaje. El cine nunca había tratado así ni a sus héroes, ni villanos, y ese cambio tiene un impacto brutal y rupturista. 

El último plano, mostrando a los policías deformados tras el parabrisas agujereado, es toda una declaración: la ley ha vencido, pero lo ha hecho de forma brutal, vengativa, casi monstruosa.

La mirada de FilmNookSet

Bonnie and Clyde representaron ese modelo que la juventud de finales de los 60 buscaba contra el Gobierno, la guerra de Vietnam y una vida fuera del corsé del sistema. Por eso cuando Arthur Penn les acribilla, despierta una empatía donde el cine anterior se había adormecido. 

Y en lo cinematográfico, el salto que supuso en su época fue igual de grande. Hoy no es nada que no hayamos visto, pero sí fue algo que nunca se había visto, y ese tipo de rupturas siempre abren puertas.

Muerte de Bonnie and Clyde

El riesgo y la apuesta de la película por modernizar la narrativa y el realismo —mostrar el masacre sin filtros, la sangre, cuerpos temblando, y un montaje veloz— fue decisiva para la evolución del cine norteamericano. Sin esa ruptura, sería difícil imaginar la crudeza de Grupo salvaje, la agresividad sucia de The French Connection, el caos humano de Tarde de perros o la hemorragia emocional del final de Taxi Driver. Todos ellos beben, en mayor o menor medida, de aquel disparo que Penn y Beatty lanzaron contra el viejo Hollywood.

Bonnie es el alma

A pesar de que el título lleve dos nombres, es ella quien marca el clima de cada escena, quien guía el tono del relato y quien con su evolución nos cuenta la montaña rusa emocional que desemboca en tragedia.

El film empieza con Bonnie aburrida en su cuarto, atrapada en una vida que la asfixia y siente que le queda pequeña a la vez. Esa primera secuencia, tan sensual para su época como sofocante, deja entrever que la búsqueda de emoción no es capricho sino una necesidad vital. Y cuando Clyde aparece, no sólo encuentra un hombre guapo y locuaz; encuentra una salida.

Su arco dramático se sostiene, precisamente, entre dos fuerzas opuestas: El entusiasmo juvenil por la aventura que vive y la conciencia cada vez más clara del peligro. Ella es la que ríe al volante en los primeros atracos, la que posa para las fotos sintiéndose por encima de las Bonnies que siguen atrapadas en cuartos donde no ocurren nada, y la que decide cómo quiere ser vista por el mundo enviando cartas a la prensa. Pero también es la primera en entender —y temer— que el viaje tiene fecha de caducidad. La visita a su madre, el encuentro con el sepulturero (Gene Wilder) y ese instante en el que se interrumpe la juerga porque recuerda que sigue huyendo de la ley funcionan como presagios que solo percibimos a través del personaje de Faye Dunaway.

La actriz crea a una mujer que quiere vivir deprisa y sentirlo todo, pero descubre demasiado pronto que el vértigo tiene factura, y lo hace con un realismo asombroso para una casi debutante. Su frustración, su hambre de vida, su deseo sexual no correspondido y su necesidad de pertenecer a algo, es un espejo perfecto de las futuras estrellas femeninas de la década siguiente, luminosas por fuera y atormentadas por dentro.

Opiniones de Bonnie y Clyde de la crítica en su época

Cuando se estrenó en 1967, Bonnie and Clyde fue un terremoto. La crítica se dividió casi con la misma rudeza que la película:

  • Algunos medios tradicionales, como Time Magazine, la tacharon de insensible y excesivamente sangrienta.
  • La crítica veterana mayoritariamente la ridiculizó por considerar que mezclaba comedia ligera con violencia gratuita.
  • Sin embargo, voces más jóvenes —como Pauline Kael en The New Yorker— la defendieron apasionadamente, subrayando su modernidad y su conexión con la rebeldía cultural de los 60. (Ver crítica original)

Ese choque generacional se convirtió en parte de su mito: fue la primera película en décadas que enfrentó a crítica joven contra crítica clásica, y el tiempo acabó dándole la razón a los primeros.

Recepción del público y taquilla

Gene Hackman, Warren Beatty, Faye Dunaway en uno de los atracos

Si la crítica dudó, el público no. Bonnie and Clyde fue un éxito rotundo de taquilla, recaudando más de 70 millones de dólares frente a un presupuesto de apenas 2,5. En Estados Unidos, los jóvenes la adoptaron como un símbolo de rebeldía contra el sistema, un reflejo de la contracultura que emergía en paralelo con las protestas estudiantiles.

Mientras, en Europa, la película fue recibida con un entusiasmo casi inmediato, sobre todo en Francia, donde la influencia de la Nouvelle Vague se hizo evidente y se aplaudió el riesgo de Penn por transgredir las normas clásicas de Hollywood.

En España en concreto, llegó un año después y mirada con lupa por la censura franquista, pero el mito de Bonnie y Clyde caló igualmente cuando se estrenó. Igual que en México, Argentina y resto de América latina. 

Con el paso de los años, Bonnie and Clyde dejó de ser polémica para convertirse en un clásico que hoy es reconocido como una de las pioneras del Nuevo Hollywood, junto a Easy Rider y El graduado.


Premios y nominaciones

Premios Oscar de 1968

CategoríaResultado
Mejor Actriz Secundaria (Estelle Parsons)Ganadora
Mejor Fotografía (Burnett Guffey)Ganadora
Mejor PelículaNominada
Mejor Director (Arthur Penn)Nominada
Mejor Actor (Warren Beatty)Nominada
Mejor Actriz (Faye Dunaway)Nominada
Mejor Actor Secundario (Gene Hackman)Nominado
Mejor Actor Secundario (Michael J. Pollard)Nominado
Mejor Guion Original (Newman y Benton)Nominado
Mejor Vestuario (Theadora Van Runkle)Nominado
Desplegar más premios y nominaciones

Otros premios y nominaciones

Organismo y añoCategoríaResultado
Globos de Oro (1968)Mejor película – DramaNominada
Globos de Oro (1968)Mejor dirección (Arthur Penn)Nominada
Globos de Oro (1968)Mejor actor principal – Drama (Warren Beatty)Nominado
Globos de Oro (1968)Mejor actriz principal – Drama (Faye Dunaway)Nominada
Globos de Oro (1968)Mejor actor de reparto (Michael J. Pollard)Nominado
Globos de Oro (1968)Nueva promesa masculina (Michael J. Pollard)Nominado
Globos de Oro (1968)Mejor guion (Robert Benton, David Newman)Nominado
BAFTA (1968)Mejor películaNominada
BAFTA (1968)Mejor actor extranjero (Warren Beatty)Nominado
BAFTA (1968)Mejor promesa (Michael J. Pollard)Nominado
BAFTA (1968)Mejor promesa (Faye Dunaway)Ganadora
Sindicato de Guionistas (WGA) 1968Mejor guion original (David Newman, Robert Benton)Ganadora
Sindicato de Guionistas (WGA) 1968Mejor guion drama (David Newman, Robert Benton)Ganadora
Círculo de Críticos de Nueva York (1967)Mejor películaNominada
Círculo de Críticos de Nueva York (1967)Mejor dirección (Arthur Penn)Nominada
Círculo de Críticos de Nueva York (1967)Mejor guion (David Newman, Robert Benton)Ganadora

Curiosidades

Estreno inicial desastroso

Los ejecutivos de Warner Bros.–Seven Arts no creían en la película. Les parecía demasiado violenta, rara y europea. Temían un fracaso y, como hacían con películas “problemáticas”, decidieron estrenarla discretamente en zonas concretas. 

La historia romántica de Bonnie and Clyde caló entre el público

Ese estreno inicial fue muy pobre, con una taquilla muy baja y la recepción dividida, tal y como te hemos contado. Pero hubo dos puntos que cambiaron la suerte de Bonnie and Clyde: el primero, Warren Beatty, que estaba muy interesado como impulsor y como productor; si el film recaudaba más, él ganaba más.

El segundo fueron las críticas favorables, pero principalmente la extensa reseña de Pauline Kael, que la defendió como la película que abría una nueva era. A partir de ahí, el boca a boca empezó a crecer y Warner aceptó reestrenarla con un lanzamiento nacional completo.

Conclusión: éxito arrollador, película puente entre épocas y lluvia de nominaciones.

Impacto en la moda de la Bonnie de Faye

Aunque la modelo —y muy bien elegida, por cierto— fue Faye Dunaway, el vestuario fue diseñado, como ya hemos dicho, por la ilustradora Theadora Van Runkle, que consiguió su primera nominación al Oscar por su trabajo aquí. Ella convirtió a Bonnie en un icono instantáneo y, a su vez, creó tendencia en la moda de finales de los 60.

Revistas como Vogue o LIFE hacían reportajes inspirados en su look, y tiendas de Nueva York copiaron literalmente su estilo en los escaparates, logrando algo inusual: que algo inspirado en los años 30 marcara la moda contemporánea.

Los looks de Dunaway iban deliberadamente a contracorriente de la minifalda, reina de la moda en la década. Van Runkle diseñó el vestuario como algo usable fuera de la pantalla, sin crear vestidos imposibles, sino prendas que una mujer podía copiar y ponerse de verdad. Ese fue su éxito: lo que llamaron screen-to-street dressing (de la pantalla a la moda de la calle). Además, el corte de pelo estilo bob de Bonnie también fue ampliamente copiado.

En elegancia, no solo llamó la atención el vestuario femenino: los trajes y sombreros fedora de Warren Beatty, además de vincularlo a la tradición de gánsteres clásicos, también llamaron la atención de las revistas de moda masculinas.

Casting para Bonnie

El casting para el papel de Bonnie, es uno de los casos más conocidos por las estrellas femeninas que estaban en la quiniela, la opción más seria fue Jane Fonda, era la preferida del productor, pero rechazó el papel porque estaba viviendo en Francia con su entonces marido, el director Roger Vadim y temía que la película “glorificara a criminales americanos”, lo que chocaba con su ideología pro activista que empezaba a nacer en ella.

Natalie Wood, que ya había trabajado con Beatty en Esplendor en la hierba (1961), fue la siguiente opción, pero también lo rechazó por situaciones personales, la siguiente en ser tentada fue a Tuesday Weld, que encajaba perfecta en esa misma línea de belleza que luego aportó Dunaway pero fue descartada, y la apuesta de la Warner fue Ann-Margret.

Faye Dunaway en Sucedió en Miami (1967)

Entonces apareció Faye, que ese año estrenaba Sucedió en Miami, con Anthony Quinn, y su presencia convenció a Beatty para una entrevista junto con Penn, aquel día se presentó casualmente con una boina, y desde el principio los cautivó. Su inclusión fue un verdadero acierto. 

Legado e influencias en el cine posterior

La escena final, con Bonnie y Clyde acribillados a cámara lenta, fue simplemente revolucionaria: nunca se había mostrado la violencia con esa crudeza y, a la vez, con una estética tan cuidada. Tras ella:

  • Faye Dunaway pasó de desconocida a estrella internacional.
  • Gene Hackman inició su ascenso meteórico.

Y en la influencia cinematográfica, además de las ya mencionadas en la década posterior, Scorsese, Francis Ford Coppola, Friedkin…hasta Tarantino tiene deuda con esta película. 

Quentin Tarantino reconocería décadas más tarde la deuda que tiene con Bonnie and Clyde en su cine. El humor negro, las explosiones violentas y las parejas de criminales carismáticos (como Vincent y Mia en Pulp Fiction o Clarence y Alabama en Amor a quemarropa) son herencia directa de Penn.

La pareja como mito romántico y criminal

Bonnie and Clyce triunfan pero no pueden escapar a su destino

Y es que la dinámica que crearon entre Bonnie y Clyde —glamour, contraste entre belleza y patetismo— inspiró a otras parejas y dúos posteriores:  Kit y Holly en Malas tierras (1973) de Terrence Malick, Mickey y Mallory en Asesinos natos (1994), e incluso Thelma y Louise (1991).

Bonnie and Clyde se convirtió en sinónimo de pareja rebelde, peligrosa pero adictiva. Incluso llegó a inspirar canciones como el hit de Jay-Z y Beyoncé “’03 Bonnie & Clyde”, y varias series y películas posteriores.

La más famosa, Emboscada final (2019), con Kevin Costner y Woody Harrelson interpretando a los Rangers Hamer y Gault que van tras la pareja y su banda, nace literalmente como respuesta antagónica a la visión romántica del film de Arthur Penn. En ella la ley no es vista como un opresor grotesco, sino como policías que acaban con un grupo peligroso y letal. 

Enlaces de interés

Por qué recordamos Bonnie and Clyde

Bonnie and Clyde no solo es una gran película, sino que es una obra bisagra que ha dividido dos épocas bien diferenciadas de la historia del cine norteamericano. Su violencia coreografiada, su icónico estilo y el impacto en las carreras de sus actores la colocan como un caso de estudio indispensable para entender la evolución de Hollywood.

Pero no se quedó solo en influencia cinematográfica, porque se convirtió en un símbolo cultural, adoptada por la juventud de los 60 como una metáfora de rebeldía frente al sistema. Dos atracadores de los años 30 se convirtieron, de repente, en portavoces pop de la contracultura.

Hoy, después de tanto tiempo, sigue siendo una película incómoda, con una rareza magnética y vigente. Sus personajes son torpes, sí, pero también son ejemplo del glamour. Bonnie and Clyde nos resuenan a la acción, el romanticismo y el realismo del cine con el que hemos crecido todos, y su mito y fracaso no se mata ni con cien balas.


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