¿Quién era Arthur Penn?
| Dato | Información |
|---|---|
| Nombre completo | Arthur Hiller Penn |
| Fecha de nacimiento | 27 de septiembre de 1922 |
| Lugar de nacimiento | Filadelfia, Pensilvania, EE. UU. |
| Fecha fallecimiento | 28 de septiembre de 2010 |
| Lugar de fallecimiento | Manhattan, Nueva York (EE. UU.) |
| Profesión | Director, productor, guionista |
| Formación | Black Mountain College y Actor’s Studio de Nueva York |
| Años activo | 1947 – 2000 |
| Cónyuge | Peggy Maurer (1955 – 2010) |
Biografía de Arthur Penn


Arthur Hiller Penn nació el 27 de septiembre de 1922 en Filadelfia, Pensilvania, en una familia judía de origen ruso en la que su padre, Harry Penn, era relojero y su madre, Sonia Greenberg, enfermera. Penn tenía un hermano mayor, Irving Penn, pero no cualquier hermano, sino uno de los fotógrafos de más prestigio del siglo XX, desde su primera portada en 1943 hasta su fallecimiento en 2009.
La infancia de Arthur estuvo marcada por la fragilidad familiar. El matrimonio de sus padres se disolvió cuando aún era niño, y durante años vivió entre dos hogares: primero con su madre, luego de regreso a Filadelfia con su padre en un estado de salud delicado, a quien ayudaba de manera ocasional en el pequeño taller de relojería.
Durante la Gran Depresión de los años 30, los Penn se desplazaban entre Filadelfia y Nueva York, sobreviviendo con modestia. En la escuela secundaria empezó a interesarse por el teatro, participando en montajes y pequeñas producciones locales donde experimentó, por primera vez, el vértigo de la representación en directo. Todavía no había cámaras, pero eso acabaría llegando.
En 1943, en plena Segunda Guerra Mundial, fue reclutado por el Ejército de los Estados Unidos y destinado a Europa como infante; allí participó en la Batalla de las Ardenas, una de las más crudas del frente occidental. A Penn, como a otros cineastas y actores en la guerra, le tocó trabajar en actuaciones para levantar la moral de la tropa, y dirigió y actuó en pequeños espectáculos, improvisando escenografías con una escasa materia prima.
Al terminar la guerra, continuó en Europa al frente de una unidad de entretenimiento militar (Soldiers Show Company), organizando producciones teatrales itinerantes. De vuelta a
Estados Unidos, gracias a la GI Bill, el programa de becas para veteranos que también aprovecharon otros, como Charles Bronson, pudo retomar su formación artística y se inscribió en el Black Mountain College, en Carolina del Norte.

Aquel centro era un hervidero de talento: un laboratorio artístico donde coincidían músicos, arquitectos y pintores, muchos de ellos futuras puntas de lanza en sus campos artísticos. Entre ellos, el compositor John Cage, el coreógrafo Merce Cunningham, el pintor expresionista Willem de Kooning o el arquitecto y diseñador Buckminster Fuller.
Estando allí, dirigió montajes experimentales como Le piège de Méduse (The Ruse of Medusa), combinando teatro, música y performance visual. Su formación lo convirtió en un artista singular dentro de su generación, porque estaba más cercano al pensamiento libre de las vanguardias europeas que al clasicismo del cine estadounidense.
Director de televisión
A comienzos de los años 50 regresó a Nueva York y encontró una salida profesional en un medio emergente que parecía hecho a su medida: la televisión en directo. Empezó en 1951 como jefe de plató y asistente de dirección en programas de entretenimiento como The Colgate Comedy Hour, donde aprendió lo básico de la producción televisiva: coordinación y control del ritmo en tiempo real.

El punto de inflexión llegó cuando conoció al productor Fred Coe, que era una figura clave de la Edad de Oro de la televisión americana. Coe, le conocía de la época del teatro militar, y le ofreció dirigir series dramáticas en directo.
Hasta finales de los cincuenta, Penn se convirtió en uno de los nombres recurrentes en la televisión dirigiendo episodios de Philco Television Playhouse, Goodyear Television Playhouse y Playhouse 90, series entre otras de las que salieron cineastas que luego redefinieron el cine en los años 60.
Se les llamó la generación dorada de la televisión, y entre ellos estaban Robert Mulligan (Matar a un ruiseñor, 1962), George Roy Hill (Butch Cassidy and the Sundance Kid, 1969), John Frankenheimer (El mensajero del miedo, 1962), Franklin J. Schaffner (El planeta de los simios, 1968) o el propio Arthur Penn.
Directores que se forjaron en estos episodios en directo y que tenían que trabajar con el énfasis en la interpretación, tensión instantánea, cámaras cercanas y ritmos altos y estudiados. Una generación que dominó el espacio entre el cine clásico y el nuevo Hollywood que ellos mismos empezaron a forjar.
Su consagración en el medio llegó en 1957, cuando para Playhouse 90 dirigió el episodio The Miracle Worker, sobre la relación entre la maestra Anne Sullivan y la inadaptada niña sordociega Helen Keller, su emisión fue un éxito absoluto y uno de los hitos de la televisión estadounidense.
Esta historia tuvo un gran impacto en su temprana carrera, ya que él mismo la dirigiría después en una versión teatral, protagonizada por Anne Bancroft, y gracias a ella ganó el premio Tony a Mejor Dirección, pero es que además la acabaría también llevando al cine.
Director de cine
Hollywood y El milagro de Anna Sullivan (1962): un debut de altura
Debutó en la gran pantalla con El Zurdo (El temerario, 1958), un western para el lucimiento de Paul Newman en el que no tuvo mucho margen de maniobra, pero le perdonamos porque tras su estreno decidió volcarse en el teatro para experimentar y aprender, y en los años siguientes dirigió en Broadway, con obras como la ya mencionada, y que inspiró su siguiente película.
El milagro de Anna Sullivan (Ana de los milagros, 1962, la misma que le dió el éxito en TV), producida por United Artists y con las mismas actrices con las que trabajó en el teatro, le permitió trasladar a la gran pantalla una lucha que conocía al milímetro: el duelo físico y emocional entre la maestra Anne Sullivan y la niña ciega y sorda Helen Keller. Por esa razón, escenas como el pulso de poder entre las dos por una tarta era de una intensidad visceral; filmada casi sin cortes, convirtió la película en un torbellino que rozaba el horror físico y culminaba en una reconciliación increíblemente emocional.

Anne Bancroft y Patty Duke ganaron un Oscar que pocas veces ha sido tan poco discutido, y Penn también fue nominado a Mejor Director. Con aquel estreno su nombre empezó a asociarse a un cine humanista pero sin miedo a mostrar la violencia, donde la brutalidad existía como parte de la incómoda realidad.
El siguiente paso fue dirigir, Acosado (Mickey One 1965), con Warren Beatty, enamorado de la nouvelle vague y con el prestigio y poder creativo para dirigir su propia carrera, estaba buscando trasladar a Estados Unidos el estilo de autor europeo, contactó con Penn al que conocía de la televisión, y crearon una película tildada de pretenciosa por la crítica y que el público no entendió. Pero este experimento fue el preludio de una obra posterior de ambos que fue decisiva.
Germen autoral de un nuevo cine

Pero todavía hubo un paso intermedio, y ese fue La jauría humana (The Chase, 1966), en la que el productor Sam Spiegel, reunió a un reparto impresionante: Marlon Brando, Robert Redford, Jane Fonda, Angie Dickinson y un desconocido Robert Duvall, entre otros. El guion, basado en la obra de Horton Foote, retrataba un pueblo sureño de la Texas profunda corroído por el miedo y la hipocresía, donde la huida de la cárcel de un vecino del pueblo (Redford), se convertía en una caza que era metáfora de una América fracturada por el racismo y la violencia.
Aunque la película fue mutilada y retocada por Sam Spiegel (te contamos todo en nuestro análisis de The Chase), la cinta conserva secuencias de gran potencia visual e interpretativa. En Estados Unidos dividió a la crítica en su momento, mucho mejor acogida en Europa, hoy es una pieza esencial en el adiós al Hollywood de estudios hacia el nuevo cine de los setenta.
Bonnie and Clyde: mirada sin censura
Y llegó esa obra que fue trascendental en la que Warren Beatty volvió a intentar que el cine americano se contara con narrativa de sabor europeo, esta vez sí que pensó en conectar con el público y volvió a contar con Arthur Penn en su mejor momento, de esa alianza salió Bonnie and Clyde (1967).


Beatty hizo el papel de Clyde Barrow y Faye Dunaway el de Bonnie Parker, para contar la historia real de los atracadores de principios del siglo XX que conmocionaron a Estados Unidos. Penn convirtió la película en un himno generacional sobre la rebeldía contra el poder establecido, explotó la sexualidad de la pareja y desató la violencia como espectáculo.
En una época de convulsión con la guerra de Vietnam de fondo y el movimiento hippie, el film rompió tabúes visuales y morales: las ráfagas de metralleta y la poesía romántica se daban la mano en un montaje frenético. La crítica más modernista la elevó a símbolo contracultural, su éxito abrió la puerta a toda una generación de directores posteriores: Scorsese, Coppola, Peckinpah…para contar la violencia sin tapujos, y todos se lo debieron a Arthur Penn.
Ganó dos Oscar en la 40 edición de los premios, Mejor actriz secundaria para Estelle Parsons, y fotografía para Burnett Guffey, pero fue nominada a Mejor director y Mejor película además de otras cuatro categorías más.
Su estreno tiene la curiosidad de que supuso el debut de un tiburón de la escena: Gene Hackman como hermano mayor de Clyde. Hoy Bonnie and Clyde es considerada una obra bisagra entre el viejo Hollywood, al que acribilló a balazos, y el nuevo cine americano.
Años 70
Arthur Penn se había convertido en punta de lanza de una generación brillante, su cierre de la década dejaba entreabierta la puerta para una carrera de leyenda. Pero la nueva década —la misma que él había ayudado a encender— trajo consigo una oleada de jóvenes autores con talento que inundaron las pantallas de nuevas voces y estilos. Penn dejó todavía dos grandes películas, pero no consiguió consolidar una cima que parecía inevitable.

En 1970 estrenó El pequeño gran hombre (Little Big Man, 1970), una revisión del western protagonizada por Dustin Hoffman y otra vez la actriz Faye Dunaway. A través de un anciano que rememora su vida entre los indios cheyennes y los soldados blancos, Penn contó con un gran presupuesto para contar la historia y volvió a conectar con crítica y público.
En ella desmonta el mito del conquistador y muestra el genocidio indígena con humor negro y melancolía. Los buenos como el general Custer de Richard Mulligan, no son tan buenos, y los malos se humanizan. Su sátira, basada en una novela de Thomas Berger, resonó como una confesión nacional.

Pero la mejor de sus películas de la década fue La noche se mueve (Night Moves, 1975) con Gene Hackman, Jennifer Warren y unos jóvenes Melanie Griffith y James Woods. Hackman interpreta a Harry Moseby, un detective privado que investiga la desaparición de una adolescente y acaba descubriendo un entramado de engaños, infidelidades y tráfico ilegal. Un caso que parecía rutinario se convierte en una travesía hacia la impotencia y la descomposición moral.
El guion de Alan Sharp retrata una América donde nadie dice la verdad y todos ocultan algo. Penn utiliza el cine negro no pensado en cómo va a resolver el misterio, sino para mostrar cómo la defensa de la verdad ya no sirve de nada, porque la corrupción, la indiferencia y la soledad terminan ganando la partida.
La noche se mueve, no fue un éxito comercial en su estreno, pero con el tiempo se ha convertido en una de las obras más representativas del desencanto del cine de Hollywood de los setenta.
Últimos proyectos: años 80

En los 80, Penn dirigió solo cuatro películas para centrarse después en la televisión y el teatro. La primera fue Georgia (Four Friends, 1981), un drama sobre los sueños y la desilusión en la América de los 60 que pasó desapercibida, y más tarde el thriller de espionaje Target (Agente doble en Berlín, 1985), con Gene Hackman y Matt Dillon, más apegado a su estilo narrativo aunque sin funcionar en taquilla, eso sí, gozó de cierta notoriedad en el videoclub, devolviéndole parte del presupuesto perdido.
Su última película fue Dos chiflados en apuros (Penn & Teller Get Killed, 1989), una comedia negra sobre un dúo de magos ilusionistas que fue un intento de reinventarse pero fracasó estrepitosamente, y hoy ha sido totalmente olvidada.
Después de los 90, su trabajo en televisión tuvo algo de mejor acogida, pero recién estrenado el siglo XXI se retiró sin demasiado ruido. La suya es la historia del tránsito entre décadas, del cambio que llevó a sus espaldas, y de la revolución narrativa. Arthur Penn se fue por la puerta de atrás tras cinco décadas de carrera, pero su legado quedó grabado en los cineastas que vinieron después — Scorsese o Coppola—, y eso son palabras mayores.
Vida personal

Arthur Penn se casó en 1955 con Peggy Maurer, actriz y directora teatral con la que tuvo tres hijos: Matthew, Molly y Tom. Los dos mantuvieron un matrimonio discreto y duradero en el que disfrutaban del anonimato y la vida sencilla.
Vivieron juntos hasta sus últimos años en Manhattan, donde empezó con problemas cardíacos y un deterioro de salud progresivo, falleció el 28 de septiembre de 2010, en Nueva York, un día después de cumplir 88 años.
Fue un hombre reservado, culto y políticamente comprometido, apoyó causas liberales y fue una de las voces que se levantó en su época contra la censura y el control de los estudios frente a la libertad artística.
Películas de Arthur Penn
| Título en español | Título original | Año |
|---|---|---|
| El zurdo (El temerario) | The Left Handed Gun | 1958 |
| El milagro de Anna Sullivan (Ana de los milagros) | The Miracle Worker | 1962 |
| Acosado | Mickey One | 1965 |
| La jauría humana | The Chase | 1966 |
| Bonnie and Clyde | Bonnie and Clyde | 1967 |
| El restaurante de Alicia | Alice’s Restaurant | 1969 |
| El pequeño gran hombre | Little Big Man | 1970 |
| Missouri (Duelo de gigantes) | The Missouri Breaks | 1976 |
| La noche se mueve | Night Moves | 1975 |
| Georgia | Four Friends | 1981 |
| Target – Agente doble en Berlín | Target | 1985 |
| Muerte en el invierno | Dead of Winter | 1987 |
| Dos chiflados en apuros | Penn & Teller Get Killed | 1989 |
Premios y nominaciones
Premios Oscar
| Año | Película | Resultado / Categoría |
|---|---|---|
| 1963 | El milagro de Ana Sullivan | Nominado – Mejor Dirección |
| 1968 | Bonnie y Clyde | Nominado – Mejor Película |
| 1968 | Bonnie y Clyde | Nominado – Mejor Dirección |
| 1970 | El restaurante de Alicia | Nominado – Mejor Dirección |
Otros premios y nominaciones (Desplegar)
| Organismo (año) | Película / Motivo | Resultado |
|---|---|---|
| Globos de Oro (1974) | Visions of Eight | Ganador – Mejor Documental |
| Globos de Oro (1968) | Bonnie y Clyde | Ganador – Mejor Dirección |
| Globos de Oro (1968) | Bonnie y Clyde | Nominado – Mejor Película |
| Globos de Oro (1963) | El milagro de Ana Sullivan | Nominado – Mejor Película |
| Globos de Oro (1957) | Playhouse 90 (Serie de TV) | Ganador – Mejor Serie de TV |
| Premios Emmy (1960) | Playhouse 90 (Serie de TV) | Ganador – Mejor Serie de Drama |
| Premios Emmy (1958) | Playhouse 90 (Serie de TV) | Nominado – Mejor Dirección en Miniserie o Telefilm |
| Premios Emmy (1959) | Playhouse 90 (Serie de TV) | Nominado – Mejor Telefilm |
| Premios Emmy (1956) | Goodyear Television Playhouse (Serie de TV) | Ganador – Mejor Serie de Drama |
| Premios Emmy (1956) | Producers’ Showcase (Serie de TV) | Ganador – Mejor Serie de Drama |
| Premios Emmy (1955) | The Philco Television Playhouse (Serie de TV) | Nominado – Mejor Serie de Drama |
| Premios Emmy (1954) | Goodyear Television Playhouse / The Philco Television Playhouse | Nominado – Mejor Serie de Drama |
| Premios Emmy (1953) | Goodyear Television Playhouse (Serie de TV) | Nominado – Mejor Serie de Drama |
| Premios Emmy (1952) | The Philco Television Playhouse / Goodyear Television Playhouse | Nominado – Mejor Serie de Drama |
| Premios Emmy (1951) | The Philco Television Playhouse (Serie de TV) | Nominado – Mejor Serie de Drama |
| Premios BAFTA (1968) | Bonnie y Clyde | Nominado – Mejor Película |
| Premios BAFTA (1963) | El milagro de Ana Sullivan | Nominado – Mejor Película |
| Festival de Berlín (2007) | Carrera cinematográfica | Ganador – Oso de Oro Honorario |
| Festival de San Sebastián (1962) | El milagro de Ana Sullivan | Nominado – Concha de Oro a la Mejor Película |
Curiosidades
Presidente del Actor’s Studio
Penn fue mentor del Actor’s Studio, donde ejerció como presidente entre 1992 y 2008 junto a Al Pacino y Ellen Burstyn. Desde allí impulsaba a nuevas generaciones de intérpretes en la enseñanza del método interpretativo característico de la escuela.
Enlaces de interés
- Retrato de Arthur Penn por la Universidad de Granada: Ver en YouTube
- Entrevista sobre Pequeño gran hombre en TCM (Inglés subtitulado): Ver en YouTube
- Podcast en el programa de Sucedió una noche, de cadena SER: Escuchar en Ivoox
Legado y por qué lo recordamos
Arthur Penn, aunque desconocido para algunos, fue un director clave a finales de los 60, lideró la lucha por la libertad autoral frente al poder de los estudios y al clasicismo moral imperante. Su irrupción fue parte esencial de la explosión contracultural que marcaría la década siguiente.
Introdujo la ambigüedad, la crítica sin censura y la introspección psicológica en el corazón del mainstream estadounidense, con una mirada observadora y un montaje rompedor que no ocultaba la violencia, sino que la analizaba.

Bonnie and Clyde atracaron sin tapujos al viejo Hollywood y devolvieron al público joven a las salas. Y todo gracias a la valentía de un director que no era precisamente un Pequeño gran hombre, sino un cineasta de 1,85 m con un estilo rompedor al que debemos La noche se mueve… y que el cine también se moviera hacia delante, para siempre.



