
En el salón de la fama para los grandes guionistas y directores del cine clásico, Billy Wilder tiene un trono tapizado con su ingenio y sarcasmo únicos. Nacido en Austria y de ascendencia judía, tuvo que dejar Berlín cuando Hitler llegó al poder dejando una carrera de guionista para emigrar a Estados Unidos y acabar conquistando Hollywood.
Wilder empezó escribiendo pero pronto quiso dirigir sus propias películas para que ningún director tocara sus milimétricos diálogos, así que tomó el mando y pronto dejó una obra maestra con Perdición (Pacto de sangre, 1944), para más adelante dejar al descubierto las vergüenzas de la industria del cine que le había adoptado con El crepúsculo de los dioses (El ocaso de una vida, 1950).
Dominó el cine negro, llevó la comedia a la cima, pero sobre todo criticó con estilo e ironía todo aquello que olía a podrido en este mundo y a la sociedad americana en concreto. A Billy Wilder le han adorado generaciones de cineastas y lo siguen haciendo millones de amantes al cine que ven en El apartamento (Piso de soltero, 1960) la película perfecta.
El multimillonario Osgood decía en el final de Con faldas y a lo loco (Una Eva y dos Adanes, 1959) que nadie es perfecto, pero si hubo un guionista capaz de alcanzarla con sus historias, ese era Billy Wilder. Imagínate dentro de esa lancha bajo la luz de la luna, porque así comenzamos su historia.
¿Quién era Billy Wilder?
| Datos | Información |
|---|---|
| Nombre completo | Samuel Wilder |
| Nacimiento | 22 de junio de 1906 |
| Lugar de nacimiento | Sucha Beskidzka, Imperio austrohúngaro (actual Polonia) |
| Fallecimiento | 27 de marzo de 2002 |
| Lugar de fallecimiento | Los Ángeles, California, Estados Unidos |
| Nacionalidad | Austria, Estados Unidos |
| Profesión | Director, guionista y productor de cine |
| Años activo | 1929 – 1981 |
| Formación | Periodismo en Viena (no completó estudios formales de cine) |
| Cónyuges | Judith Coppicus (1936–1946), Audrey Young (1949–2002) |
El cínico encantador de Hollywood
Hablar de Billy Wilder es como abrir una botella de champagne: elegante, chispeante, pero con el riesgo constante de que algo te estalle en la cara. Fue un maestro del guion mordaz y la dirección invisible, donde lo importante ocurría dentro del encuadre y no con lo que la cámara hiciera durante la escena. Su cine supo equilibrar el humor más ácido con un retrato descarnado del ser humano.
Fue un director que para conseguir hacernos pensar e incomodarnos, disfrazó sus discursos de comedia y de paso saltarse la censura del viejo Hollywood.
Biografía de Billy Wilder


Carrera como Director
Del noir más oscuro a la comedia más luminosa

Billy Wilder aterrizó en Estados Unidos huyendo del régimen nazi. Tras un breve paso por Francia, comenzó a trabajar como guionista en comedias de estudio como Reina a los 14 (1937) o Ninotchka (1939), protagonizada por Greta Garbo, donde nos regaló su frase: “¡No me río desde 1919!”. Poco después, debutó tras la cámara con El mayor y la menor (1942).
Cumplió con nota, así que empezó a tener más confianza de los ejecutivos, y dos años después sembró su primera cátedra. Perdición (Pacto de sangre, 1944) ya era una gran apuesta de Paramount Pictures, pero Wilder consiguió revalidarla con una gran respuesta del público.
En ella, el director sentó las bases de casí todo el cine Negro que se estrenaría después, el antihéroe atormentado Fred MacMurray, la femme fatale (Barbara Stanwyck), el desenlace moralista, y supo sortear con ingenio a la censura del código Hays para mostrar toda la sensualidad de su historia.

Wilder, que tenía que mostrar al público el encanto peligroso de su protagonista, sin poder mostrar apenas un centímetro de piel, puso una tobillera en el pie de Stanwyck con un primer plano, que en los años 40 elevó 10 grados el calor de las salas de cine.
El resultado fue una obra maestra del género que ha servido de molde para todo lo que se hizo después, desde Niágara (1953) o Chinatown (1974) hasta LA Confidential (1997).
Luego llegaron otros éxitos como Días sin huella (The Lost Weekend, 1945), donde el director mostró su lado más crudo y desesperanzado al retratar el alcoholismo con una sinceridad brutal, ganando cuatro premios Oscar, incluidos Mejor Director y Mejor Película.
En 1950, golpeó con fuerza el corazón de Hollywood con El crepúsculo de los dioses (El ocaso de una vida, 1950), al retratar los más oscuros entresijos del star system. El resultado fue otra cumbre del cine negro y otro Oscar como guionista por su historia.
Años 50, intercambio de géneros
Durante los años cincuenta el director se movió como pez en el agua por diferentes géneros, logrando enormes éxitos en cada uno de ellos.
Primero con el Drama El gran carnaval (Cadenas de roca, 1951), una dura crítica a la condición humana y la sociedad a través de un increíble Kirk Douglas como protagonista. Le siguió la icónica comedia romántica Sabrina (1954), con Audrey Hepburn, Humphrey Bogart y William Holden, una conmovedora historia de Cenicienta.
Posteriormente, abordó una comedia en apariencia trivial pero cargada de mordacidad, que exploraba con ironía el arquetipo del padre de familia que, durante sus vacaciones de verano se queda solo y tiene que enfrentarse a la provocación de la infidelidad. La tentación vive arriba (La comezón del séptimo año, 1953) le juntó además por primera vez con Marilyn Monroe, a la que supo sacarle todo su sex appeal.

Y en 1957 llegó otra obra maestra de intriga judicial Testigo de cargo, con la que volvió q conseguir nominaciones al Oscar para casi todo, incluida Mejor Película y Mejor Dirección, pero donde la Academia le negó todos.

Pero si una película de esta década ha quedado como un legado inmortal de Wilder como dominador absoluto de la comedia, es Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959), donde recuperaba Marilyn Monroe, que compartía maquillaje y polvoretes con Tony Curtis y el que es sin duda el actor fetiche del director, Jack Lemmon.
Con unos diálogos magistrales y un tono cómico casi perfecto, su película es hoy todavía uno de los estándares más altos de la comedia en el cine. Un monumento al humor inteligente, a los enredos imposibles y a las frases lapidarias que tiene ese final que podría ser sin problema el mejor de la historia en el que «Nadie es perfecto».
Billy Wilder como Guionista y los últimos años
A lo largo de las décadas, colaboró estrechamente con el guionista Charles Brackett con el que tuvo grandes éxitos como El crepúsculo de los dioses, pero tras ella se separaron no sin rencillas para formar una nueva alianza más estrecha con I.A.L. Diamond, con el que creó la mayoría de sus grandes éxitos de la década de los 50.

Con él escribió también. El apartamento (The Apartment, 1960), otro clásico absoluto en el que volvió a dirigir a Jack Lemmon esta vez con Shirley MacLaine. Con ella volvió a demostrar su capacidad para contar las miserias del ser humano y de la mentira del sueño americano a través de la comedia.
Tras llegar a la cima absoluta con sus dos últimas películas siguió escarbando en la ironía y la crítica ácida con sus siguientes películas Uno, dos, tres (1961) o En bandeja de plata (Por dinero, casi todo, 1966) descubriendo para el mundo a la pareja Walter Matthau y Jack Lemmon.

También fue de los pocos directores que consiguió convertir a una prostituta de las calles parisinas en una heroína de una historia con Irma la dulce en 1963, convirtiendo a Shirley MacLaine en una de las primeras cortesanas de la historia del cine que no queda como una villana.
El cine de los sesenta de todas formas fue mutando, y mientras la pluma de Wilder seguía igual de afilada, sus historias ya no enganchaban igual a un público jóven que empezaba a sorprenderse con un estilo más crudo y realista como el que traía el Nuevo Cine Americano, con directores como Arthur Penn o Mike Nichols.
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Su última gran película fue Primera plana (1974) en la que recuperó a Lemmon y Matthau para otra mirada ácida al periodismo y a su mundo contemporáneo. En ella se puede ver a una jovencísima Susan Sarandon, que después triunfaría en las siguientes décadas.

Vida personal
La vida íntima de Billy Wilder podría resumirse en dos actos bien distintos: el del joven europeo que huía de la tormenta y el del sofisticado hombre de Hollywood que, entre guiones y copas de Martini, acabó encontrando su lugar.
Su primer matrimonio fue con Judith Coppicus, en 1936. La relación duró diez años, hasta la vorágine profesional del director y con Wilder ya convertido en un nombre reconocido en la industria. Tres años más tarde de su divorcio, en 1949, contrajo matrimonio con la actriz y cantante Audrey Young. Con ella permaneció hasta el final de su vida, en un matrimonio que duró más de 50 años.

Wilder no tuvo hijos, algo que él mismo comentaba con una mezcla de ironía y resignación: prefería criar películas antes que descendencia. Sus verdaderos “hijos” fueron sus guiones y, quizá, las incontables frases ingeniosas que dejó en entrevistas y alfombras rojas.
Fuera de los rodajes, era un hombre de gustos eclécticos y sofisticados. Amaba el arte moderno, fue un coleccionista apasionado de Picasso, Miró y Giacometti, y también el béisbol, deporte que adoptó como propio tras llegar a Estados Unidos.
En sus últimos años padeció problemas de salud, incluyendo complicaciones derivadas de una neumonía y un cáncer, enfermedades que fueron debilitándolo poco a poco. Falleció el 27 de marzo de 2002 en Los Ángeles, a los 95 años, dejando tras de sí no solo un legado cinematográfico irrepetible, sino también la imagen de un europeo irónico que supo descifrar como pocos las contradicciones del sueño americano.
Películas de Billy Wilder como director
El genial director austriaco empezó su carrera en Alemania, donde trabajó principalmente como guionista, con Hitler ya en el poder y previo al estallido de la Segunda Guerra Mundial dejó en Europa 10 largometrajes antes de emigrar a Estados Unidos. Su debut como director fue en el cine francés, con Curvas Peligrosas, y después pasó Hollywood donde empezó como guionista hasta debutar en la dirección con El Mayor y la menor.
| Título en España | Título original | Año de estreno |
|---|---|---|
| Curvas peligrosas | Mauvaise Graine | 1934 |
| El mayor y la menor | The Major and the Minor | 1942 |
| Cinco tumbas al Cairo | Five Graves to Cairo | 1943 |
| Perdición | Double Indemnity | 1944 |
| Días sin huella | The Lost Weekend | 1945 – Ganadora del Oscar |
| Berlín Occidente | A Foreign Affair | 1948 |
| El vals del emperador | The Emperor Waltz | 1948 |
| El crepúsculo de los dioses | Sunset Boulevard | 1950 |
| El gran carnaval (Cadenas de roca) | Ace in the Hole | 1951 |
| Traidor en el infierno | Stalag 17 | 1953 |
| Sabrina | Sabrina | 1954 |
| La tentación vive arriba (La comezón del séptimo año) | The Seven Year Itch | 1955 |
| Testigo de cargo | Witness for the Prosecution | 1957 |
| Ariane | Love in the Afternoon | 1957 |
| El héroe solitario | The Spirit of St. Louis | 1957 |
| Con faldas y a lo loco (Una Eva y dos Adanes) | Some Like It Hot | 1959 |
| El apartamento | The Apartment | 1960 – Ganadora del Oscar |
| Uno, dos, tres | One, Two, Three | 1961 |
| Irma la dulce | Irma la Douce | 1963 |
| Bésame, tonto | Kiss Me, Stupid | 1964 |
| En bandeja de plata (Por dinero, casi todo) | The Fortune Cookie | 1966 |
| The Private Life of Sherlock Holmes | The Private Life of Sherlock Holmes | 1970 |
| ¿Qué ocurrió entre mi padre y tu madre? | Avanti! | 1972 |
| Primera plana | The Front Page | 1974 |
| Fedora | Fedora | 1978 |
| Aquí un amigo | Buddy Buddy | 1981 |
Premios y nominaciones
| Organismo (año) | Película | Resultado |
|---|---|---|
| Oscar (1945) | Perdición (Double Indemnity) | Nominado – Mejor Director |
| Oscar (1945) | Perdición | Nominado – Mejor Guion Adaptado |
| Oscar (1946) | Días sin huella (The Lost Weekend) | Ganador – Mejor Director |
| Oscar (1946) | Días sin huella | Ganador – Mejor Guion Adaptado |
| Cannes (1946) | Días sin huella | Ganador – Gran Prix (Palme d’Or) |
| Oscar (1951) | El crepúsculo de los dioses (Sunset Boulevard) | Ganador – Mejor Guion Original |
| Oscar (1951) | El crepúsculo de los dioses | Nominado – Mejor Director |
| Globo de Oro (1951) | El crepúsculo de los dioses | Ganador – Mejor Director |
| Oscar (1954) | Traidor en el infierno (Stalag 17) | Nominado – Mejor Director |
| Oscar (1955) | Sabrina | Nominado – Mejor Director |
| Oscar (1955) | Sabrina | Nominado – Mejor Guion Adaptado |
| Oscar (1958) | Testigo de cargo (Witness for the Prosecution) | Nominado – Mejor Director |
| Globo de Oro (1960) | Con faldas y a lo loco (Una Eva y dos Adanes) | Ganador – Mejor Película (Comedia/Musical) |
| Oscar (1960) | Con faldas y a lo loco (Una Eva y dos Adanes) | Nominado – Mejor Guion Adaptado |
| Oscar (1961) | El apartamento (The Apartment) | Ganador – Mejor Película |
| Oscar (1961) | El apartamento | Ganador – Mejor Director |
| Oscar (1961) | El apartamento | Ganador – Mejor Guion Original |
| BAFTA (1961) | El apartamento | Ganador – Mejor Película |
| Globo de Oro (1961) | El apartamento | Ganador – Mejor Película (Comedia/Musical) |
| Oscar (1967) | En bandeja de plata (The Fortune Cookie) | Nominado – Mejor Guion Original |

Curiosidades sobre Billy Wilder
Porque Billy y no Samuel
El nombre real de Billy Wilder era Samuel Wilder, pero el apodo “Billy” venía de su infancia en Austria-Hungría. Su madre, Eugenia, había vivido una temporada en Estados Unidos y era una gran admiradora del Buffalo Bill’s Wild West Show. Cuando nació Samuel, ella empezó a llamarlo cariñosamente “Billie” (con “ie”) en honor a Buffalo Bill, y ese diminutivo se le quedó para siempre.
Al llegar a Hollywood, el cambio fue casi natural: “Billie” se americanizó a Billy, un nombre más sencillo y comercial para los estudios y el público estadounidense. Así, aunque en los papeles oficiales siguió siendo Samuel, todo el mundo en la industria —y el mundo del cine— lo conoció como Billy Wilder.
Otras curiosidades
- El hombre de las frases lapidarias: Wilder no solo era un genio del cine, también tenía una lengua afilada. Su famosa frase «Hollywood es un lugar donde te pagan mil dólares por un beso y cincuenta centavos por tu alma» sigue siendo un resumen brutal de la industria.
- Amor-odio con Marilyn Monroe: Aunque creó algunos de sus mejores papeles, trabajar con Monroe no fue un camino de rosas. Wilder solía bromear diciendo: «Mi problema con Marilyn no era que llegara tarde, sino que llegaba tarde a las citas que nunca había aceptado».
- El espía frustrado: Durante la Segunda Guerra Mundial, Wilder colaboró con el ejército estadounidense elaborando propaganda antinazi. Su humor negro traspasó incluso las trincheras.
- El director Cameron Crowe (Jerry Maguire, 1996) forjó una gran amistad con el realizador austriaco y publicó en 1999 una biografía intimista con anécdotas sobre toda su vida, Conversaciones con Billy Wilder.
- Billy Wilder creyó durante toda su vida que su madre había muerto en el campo de exterminio de Auschwitz, pero investigaciones históricas recientes de su biógrafo austriaco Andreas Hutter demostraron que en realidad falleció en el campo de concentración de Plaszów.
Enlaces de interés
- Entrevista histórica con Billy Wilder
- Jose Luis Garcí sobre Billy Wilder
- Ficha de Billy Wilder en la web oficial de los Globos de Oro: Ver ficha
Por qué recordaremos a Billy Wilder

Billy Wilder no solo acumuló premios (6 Oscar, 1 Globo de Oro, 1 BAFTA…), sino que demostró una inteligencia única para contar historias y meter el dedo en la llaga sin herir sentimientos pero capaz de despertar conciencias.
Fue uno de los directores más aclamados y admirados por cineastas y crítica, y contó además siempre con el aplauso del público. Algunos nombres como Woody Allen o Wes Anderson en el panorama internacional son confesos admiradores de su legado.
Pero también en España, realizadores como Pedro Almodóvar o Fernando Trueba —quien incluso le puso a la altura de Dios al recoger su Oscar por Belle Epoque (1992)— han convertido su nombre en un referente que ha trascendido a una admiración por parte de todo el cine europeo.
En The Film Nook Set también nos plegamos a su maestría, y recomendamos volver a sus clásicos para entender el cine en su máxima expresión. Su filmografía está llena de joyas que ya hemos comentado, y nuestro viaje en esa lancha que cogíamos al principio de este recorrido, deja tras de sí un oleaje de grandes aplausos.


