
Francis Ford Coppola odia a Hollywood, y el sentimiento ha sido mutuo casi siempre. Aunque la industria lo coronó como su monarca indiscutible en los años 70, él siempre consideró los grandes estudios como bancos a los que estafar legalmente para financiar su idea: convertir el cine comercial en una liturgia de autor.
Por eso, en esa búsqueda artística, se convirtió en uno de los ejes del Nuevo Hollywood que surgió en los setenta, donde entregó dos películas fundacionales y una continuación. Elevó encargos de los estudios como El Padrino (1972) a obra cumbre de referencia, mantuvo el listón en su secuela, y convirtió Apocalypse Now (1979) en un proyecto personal que casi le deja en la ruina.
Solo con ellas su nombre se ha grabado a fuego entre los directores más respetados, pero Coppola no estaba interesado en el juego de Hollywood y siempre ha defendido que el cine no debía ser un medio de unos pocos para ganar dinero, por eso ha llevado a cabo gran cantidad de proyectos experimentales, películas fuera de circuito y trabajos como productor independiente.
Ven a conocer con nuestra visión particular, a un director, guionista y productor que ha acaparado 14 nominaciones al Oscar y 6 estatuillas. El padre de su generación, los “movie brats”, y al hombre que dominó La conversación (1974) en la cinefilia de finales del siglo XX.
¿Quién es Francis Ford Coppola?
| Datos | Información |
|---|---|
| Nombre completo | Francis Ford Coppola |
| Fecha de nacimiento | 7 de abril de 1939 |
| Lugar de nacimiento | Detroit, Míchigan, EE. UU. |
| Ocupación | Director, productor, guionista |
| Años en activo | 1962 – presente |
| Cónyuge | Eleanor Coppola (1963 – 2024) |
| Formación | Universidad Hofstra, Escuela de Cine de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) |
| Estudio propio | American Zoetrope |
Biografía corta e inicios en el cine


El director sufrió un ataque de poliomielitis cuando era niño con nueve años, cuando la vacuna todavía no se había lanzado y la enfermedad azotó el país durante años. Ya contamos que la misma enfermedad la sufrió justo a la misma edad Mía Farrow en su biografía.
Coppola decía en declaraciones posteriores que “La gente no entiende que la polio es una fiebre que te golpea solo durante una noche… pero… Los efectos terribles”. Por su culpa, estuvo paralizado del lado izquierdo y casi un año en cama. Para entretenerse encontró en sus mundos y teatros con marionetas una vía de escape.
Con diez años esa afición seguía, y la mezcló con la dirección grabando con la cámara de 8mm de su padre pequeñas películas de sus guiñoles. En su juego infantil, ya era un autor total que controlaba todo: escribía el guion, hacía las voces de todos los personajes, decidía cuándo entraban y salían de escena, y controlaba la iluminación y el decorado.
Quizá por eso cuando dio el salto al cine, para él el set sigue siendo ese tablero de juego donde él mueve los hilos. Muchos le han descrito como un director que estaba encima de cada parte del rodaje, muy metódico con sus actores, hasta casi asfixiarles.
Su paso por la universidad
Tras graduarse en teatro en la Universidad de Hofstra, donde fue compañero de James Caan, decidió matricularse en la Escuela de Cine de la Universidad de California (UCLA), allí consiguió una matrícula de honor al mejor guion, su forma de escribir fue un talento que sería muy importante en sus inicios.
Mientras estudiaba, empezó a trabajar para el rey del cine de serie B, Roger Corman, como asistente para todo (producción, montador, dialoguista). Corman vio su potencial y le dejó dirigir su primera película de terror de bajo presupuesto, Demencia 13 (1963).
Pero fue su destreza con los guiones lo que le metió en la industria, estableciéndose definitivamente en California. Sus primeros trabajos escribiendo fueron Propiedad Condenada (Una mujer sin horizonte, 1966), película de Sydney Pollack con Robert Redford y Natalie Wood y la superproducción francesa del mismo año ¿Arde París?.

Poco después escribió su guión más recordado para la ganadora de siete Oscars, incluyendo uno para él, Patton (1970), de la que se recuerda sobre toda la famosa escena inicial del discurso de George C. Scott delante de una gigante bandera americana. Llevarse la estatuilla fue el reconocimiento definitivo para conseguir la oportunidad de dirigir la primera de las…
Películas fundamentales de Francis Ford Coppola
El Padrino: la mafia como tragedia monárquica

Paramount Pictures buscaba director para llevar a la pantalla un best-seller sobre mafiosos para hacer caja rápida. Su reciente Oscar como guionista y su origen italo-americano fueron fundamentales para que el productor Robert Evans le eligiera.
El Padrino (1972) fue pues, una película de encargo que Coppola estuvo a punto de rechazar, pero acogió el proyecto como su gran oportunidad porque necesitaba el dinero. De esta forma se sumió en un largo proceso creativo que duró un año y que sería un sello propio de su forma de trabajar.
En un gran cuaderno juntó el guion, anotaciones sobre las escenas, texturas visuales y clichés que debía evitar. Trabajó con el autor de la novela Mario Puzo pero acabó reescribiendo muchas escenas y cambió el enfoque para contar una historia anticapitalista a través de una tragedia familiar de un rey con tres hijos.
Tras un rodaje lleno de enfrentamientos con los estudios, retrasos y sobrecostes en el presupuesto inicial consiguieron terminar la película. El 14 de marzo de 1972 fue la premiere mundial en el Loew’s State Theatre de Nueva York, consiguiendo una acogida apoteósica e inmediata.

Así se inició la saga familiar sobre la mafia más famosa, El Padrino (1972), El Padrino: Parte II (1974) y El Padrino: Parte III (1990). Tres películas que en conjunto tratan de forma fascinante la sucesión al frente de la familia de Michael Corleone, el contraste entre su forma de dirigir los negocios con los inicios de su padre Don Vito, y la autodestrucción y búsqueda de redención de un envejecido Michael.
A pesar de que las tres son buenas películas, como siempre le deben todo a una primera parte que es todavía una de las películas más redondas de la historia. En El Padrino I Coppola aunó una serie de decisiones fundamentales y un estilo muy marcado:
- Mantuvo la historia en los años 40 para que no perdiera su esencia clásica.
- Luchó las decisiones de casting de Al Pacino y Marlon Brando a los que los estudios no querían.
- Usó la cultura y tradición italiana para adentrarnos en las costumbres de los personajes y humanizarlos.
- Utilizó una composición de la escena clásica pero narrativamente transgresora para sacudir más al espectador con sus bizarras escenas de violencia.
- Luchó para rodar en escenarios reales en Nueva York y Sicilia.
- Eligió a uno de los mejores compositores italianos, Nino Rota, que ya había trabajado con los mejores directores italianos como Federico Fellini para aportar ese tono mediterráneo a la partitura.
Todas estas decisiones supusieron una confrontación continua y un desgaste para el director, pero tras el estreno y la recaudación de 245 millones de dólares (unos 1950 millones de dólares actuales), nadie dudó de que tenía que hacerse una segunda parte.
La parte II, aunque narrativamente audaz y contar con la historia del joven Vito Corleone en sus inicios en Nueva York, no consigue la perfección que tenía la primera parte, que de hecho era una película cerrada sobre la tragedia del Rey Lear donde, una vez llegado Michael al poder, ya no tenía más que contar, pero sobre esto profundizaremos mucho más cuando la analicemos aquí en la web.
Un cheque en blanco para Coppola, la libertad creativa total, y la financiación de su proyecto soñado, La conversación (1974), le hicieron aceptar.
La conversación: la paranoia de la privacidad

Si hoy en día tenemos la sensación de que nuestro teléfono nos escucha las 24 horas del día, y asumimos que nuestra privacidad está en tela de juicio por el control que grandes multinacionales hacen de nuestros datos, en los setenta, esa paranoia fue la semilla que plantó Coppola al presentar La conversación.
La película, sobre el descubrimiento de un técnico de sonido de seguridad privada, y protagonizada por un fantástico Gene Hackman fue Palma de Oro en el festival de Cannes, con el prestigio reputacional que eso supone, además de que fue la propia secuela de El Padrino la que le robó el Oscar a Mejor Película.
El caso Watergate, que entre 1972 y 74 forzó la renuncia de Richard Nixon a la presidencia al demostrarse que personas de su campaña política estaban detrás del robo y colocación de micros en los despachos del partido opositor, fue un telón de fondo mediático que elevó la popularidad de la película.
Coppola sin embargo se había inspirado en Deseo de una mañana de verano de Michelangelo Antonioni, la historia de un fotógrafo que descubre al revelar unas fotos la imagen de un cadáver, así como el personaje de Hackman, revisando unas escuchas descubre un mensaje que le hace pensar que su trabajo podría provocar la muerte de la joven pareja a la que ha grabado.
La cinta es un thriller psicológico magistral con un guion blindado y una tensión narrativa perfectamente calculada. Además se le sumaron las magníficas interpretaciones de tres monstruos en estado de gracia, Gene Hackman, John Cazalle, y Robert Duvall, y un revolucionario montaje sonoro que es el motor del suspense.
Apocalypse Now: la mayor épica de Vietnam

En pleno momento de desmadre de presupuestos en Hollywood, llegó la madre de todos ellos, Apocalypse Now (1979). Algunos de los compañeros de Coppola que hasta ahora habían acertado con el público estaban empezando a tener sonoros fracasos de taquilla.
Martin Scorsese duplicó el presupuesto de New York, New York (1977), uno de sus grandes tropiezos, Steven Spielberg se gastó casi 35 millones de dólares en 1941 (1979) y William Friedkin gastó 22 millones de dólares en Carga maldita (1977) recaudando apenas 14 millones.
Francis Ford Coppola a través de su productora propia, American Zoetrope y United Artist, planificaron un presupuesto de 12 millones de euros para llevar a cabo la idea original del guionista John Millius y George Lucas. Debido a los tifones y problemas rodando en Filipinas, finalmente el presupuesto llegó casi a los 32 millones.
Todos estos riesgos financieros es de los que se habla cuando se dice que durante el New Hollywood se entregó cheques en blanco a jóvenes realizadores, pero en el caso de Apocalypse Now el público respondió convirtiendo la película en las séptima más taquillera de su año.

La cinta es una Odisea en la que seguimos a un joven capitán (Martin Sheen) elegido para buscar y encontrar a un coronel desertor (Marlon Brando) que ha creado un ejército perdido en lo más profundo de la jungla.
Coppola construyó una historia épica apabullante psicológicamente abrasiva a la vez que visualmente hipnotizante. Llena de escenas que expanden la búsqueda del campamento del coronel Kurtz, entre la locura de la batalla y el horror de sus consecuencias.
Eligió planos psicológicos que mostraban la enajenación de la guerra como el ventilador de la habitación de hotel del capitán Willard, mezclado con las explosiones de sus misiones. Escenas cargadas de dinamismo como el vuelo de los helicópteros al ritmo de “La cabalgata de las Valquirias”.
Todo para contar el sinsentido de Vietnam y el peso de la guerra sobre unos jóvenes militares que tiene su punto de no retorno en el Puente de Do Lung, destruido cada noche por el enemigo y reconstruido por los propios soldados, sin mandos, y posibilidad de victoria.
El resultado fue una de las películas más ensalzadas de la década y el molde para cualquier película de guerra posterior, el zumbido de los helicópteros, la banda sonora a través de gigantes del Rock como The Doors o The Rolling Stones y la escala física del realismo absoluto de la guerra.
La ley de la calle: la marginalidad juvenil

Tras los increíbles años setenta de Coppola, nunca volvió a conseguir la conjunción crítica y de público de sus primeras películas, sin embargo, en los años ochenta dejó todavía algunas joyas como La ley de la calle (1983).
Si en Rebeldes (1982) había juntado a la nueva generación de estrellas del cine de adolescentes, en esta cinta rodada en un blanco y negro expresionista su casting está lleno de actores de caracter que después se conseguirían una enorme aprobación crítica.
Matt Dillon, Mickey Rourke, Nicolas Cage, Laurence Fishburne o Chris Penn son algunos de los que forman parte de este nuevo grupo de outsiders.
La ley de la calle era el lado opuesto de Rebeldes, una obra experimental orientada a un público más maduro. Frente al color y relato juvenil de la anterior, esta era tétrica, fría, intelectual y fragmentada. Sin embargo, funcionó mucho peor en taquilla recaudando sólo 2.5 millones de dólares según el Box Office frente a los 25 millones de la cinta de 1982.
Fue la crítica europea la que vio en ella un valor cinéfilo, ganadora del premio de la crítica de San Sebastián, convirtiéndose con el paso del tiempo en una película de culto.
Si te gusta The Film Nook Set, ahora puedes encontrar más fácil nuestros análisis cuando hagas búsquedas.
Drácula de Bram Stoker: el romanticismo gótico y con trucos clásicos

Tras la accidentada producción de El Padrino: Parte III (1990), la actriz Winona Ryder, que había abandonado dicho rodaje a última hora por agotamiento, le llevó un guion escrito a modo de disculpa y reconciliación. El texto adaptaba fielmente la novela de terror más famosa, El Drácula de Bram Stoker.
Coppola, que se encontraba en una situación financiera delicada tras los constantes riesgos económicos asumidos con American Zoetrope a lo largo de los años, vio en este proyecto no solo una tabla de salvación frente a los estudios, sino un lienzo en blanco para desatar toda su imaginación visual.
- Un mundo de sombras y guiñoles: Las leyes de la física no aplican en el castillo del Conde. Las sombras se mueven por su cuenta y las leyes de la gravedad se invierten, proyectando el estado psicológico de los personajes. Coppola muestra siluetas a contraluz en la batalla como en los teatritos de marionetas con los que él mismo jugaba de pequeño.
- Cámaras subjetivas y deformantes: Utilizó sobreimpresiones, dobles exposiciones y perspectivas forzadas. Modificó las velocidades de cámara para que los movimientos de Drácula resultaran espasmódicos e irreales, alterando por completo el espacio a su alrededor.
- El maquillaje y lo grotesco: Desafiando las convenciones del cine comercial, el monstruo se presenta en formas profundamente desagradables y hasta gores. Lejos del vampiro clásico, vemos a un hombre lobo de aspecto simiesco o a un murciélago humanoide gigante, sudoroso y pelado.
- El vestuario como decorado y el rojo teatral: Decidió que los decorados serían minimalistas o teatrales y que los fastuosos y surrealistas trajes (como la icónica armadura roja de drácula) serían la verdadera escenografía de la película. La fotografía escapa de cualquier atisbo de realismo, inundando de rojo los paisajes para crear un universo gótico de espejos engañosos.
- Música: Huyó de los compositores que estaban triunfando y se apoyó en una banda sonora oscura pero que conecta excepcionalmente con la historia, compuesta por Wojciech Kilar.
Temáticamente, la película es un ataque frontal a la represión y la hipocresía de la moral victoriana, puesta a prueba constantemente por el despertar sexual. La moral masculina de la época sucumbe sin remedio a los cantos de sirena y la fogosidad de las vampiresas (con una hipnótica Monica Bellucci).

Pero quien roba la función en este aspecto es Sadie Frost como Lucy Westenra. Su composición es descomunal; rebosa culpa y desprecio a la vez que ejerce un inmenso poder de atracción sobre los hombres, resultando mucho más creíble que la propia fragilidad que aporta Winona Ryder.
El montaje de su muerte subraya esta crítica social: cuando Drácula (en forma animal) se abalanza sobre ella en su habitación y la muerde, el ataque desencadena una explosión subjetiva de sangre como si fueran las puertas del ascensor de El resplandor (1980), que inunda la habitación. Inmediatamente después, un corte seco nos muestra a Lucy yaciendo en un ataúd de cristal, impoluta, entera y perfectamente maquillada de blanco. Es la colisión entre la violencia del deseo oculto y la fachada pulcra que la sociedad exige.
La confrontación culmina en la cripta, donde una Lucy vampirizada vomita sangre a presión sobre sus puritanos captores como si fuera la niña de El Exorcista.
El casting completó esta extraña y fascinante mezcla. Gary Oldman entregó una de las interpretaciones más camaleónicas de su carrera, dotando al Conde de una melancolía seductora y una furia bestial bajo kilos de maquillaje. Frente a él, destaca un desatado Anthony Hopkins que venía de ganar el Oscar por su Hannibal Lecter.
Completaban el reparto un Keanu Reeves cuya elección fue criticada en su momento por su inexpresividad, y el músico Tom Waits, que devoró la pantalla con su grotesca e inolvidable encarnación de Renfield.
Estrenada en noviembre de 1992, fue un rotundo éxito comercial. Recaudó más de 215 millones de dólares en todo el mundo, un auténtico triunfo que salvó a Coppola de la bancarrota y reavivó su figura dentro de la industria. En cuanto a su repercusión en premios, arrasó los apartados técnicos, llevándose tres Oscar (Mejor Vestuario, Mejor Maquillaje y Mejor Edición de Efectos de Sonido).

Aunque se disfrazó de blockbuster, la película es una obra eminentemente experimental. Con el paso del tiempo ha quedado codificada en el recuerdo colectivo casi exclusivamente como un melodrama trágico —impulsado por aquel lema promocional de «El amor nunca muere»—. Esta arrolladora vertiente romántica eclipsó, en cierta medida, los magistrales destellos de terror autoral e inquietante que tiene, y este desequilibrio es quizá su debilidad.
Su respeto por el texto original fue profundo, salvo en introducir un prólogo histórico sobre Vlad el Empalador y la trágica pérdida de su amada Elisabeta. Coppola fue un pionero absoluto en buscar la humanidad dentro del villano, transformó al vampiro en un héroe trágico y romántico. Hasta 1992, los monstruos y antagonistas en la pantalla eran entidades de una maldad intrínseca y unidimensional.
Esta reinvención del monstruo ha calado en las reinterpretaciones recientes como Maléfica (2014), Cruella de Vil en 2021, y sobre todo el Frankenstein de Guillermo del Toro, basada claramente en el estilo y romanticismo de la película de Coppola, una criatura trágica que sufre y busca ser comprendida mientras es defendida por el personaje de Mía Goth. Incluso la reciente adaptación Drácula: Una historia de amor (2025), bebe más del film del 92 que de la novela de Bram Stoker.
En definitiva, si el director hubiera logrado equilibrar con mayor precisión el romanticismo y el terror quitando azúcar y apostando por el oscuro tono que había encontrado, sin duda estaríamos hablando de un tercer universo cinematográfico detrás de la mafia de los Corleone y de la selva asfixiante de Apocalypse Now.
Últimas películas y estrepitoso fracaso
Después de Drácula siguió financiando sus proyectos experimentales e independientes, y aceptó un proyecto de estudio tradicional de nuevo para conseguir liquidez, Legítima defensa (1997). Adaptando al famoso novelista judicial John Grisham. Con un joven Matt Damon enfrentándose a las aseguradoras, dirigió este drama como un artesano entregando una película funcional y entretenida.
Pero su riesgo financiero no terminó en esa época a pesar de los avisos, y décadas después vendió sus bodegas de vino para autofinanciar el sueño que le persiguió media vida: Megalópolis (2024). Una epopeya sobre la caída de la República Romana trasladada a una Nueva York futurista. A diferencia de lo ocurrido con Apocalypse Now, en su estreno apenas recaudó 14 millones de los 140 millones que costó, asestando un revés financiero irreversible para el director.
Alianzas y relaciones importantes

Coppola construyó su universo sobre pilares de poder, lealtad y decadencia. A nivel técnico, forjó su estética de la mano de aliados inquebrantables. El director de fotografía Gordon Willis, con quién empezó en El Padrino, y fue responsable del tono oscuro y melancólico del film.
En la sala de montaje, Walter Murch le ayudó a crear ese estilo paranoico que desprende Apocalypse Now y de la revolución del sonido 5.1 que tuvo la película.
Coppola ha apadrinado la carrera de muchos miembros de su familia, su hermana, la actriz Talia Shire, al igual que su hija, la directora Sofia Coppola, tuvieron participación en la saga de El Padrino: Talia era Connie Corleone, mientras que Sofía aparecía en la primera como el sobrino que se ve en la escena del bautizo, una de las hijas en la segunda parte, y en la tercera se convirtió en el eje central de la película.
Precisamente el hijo de Talia, Jason Schwartzman, forma parte del reparto de Megalopolis, pero sobre todo la carrera más prolífica que ayudó a iniciar es la de su sobrino Nicolas Cage a quién eligió para sus películas La ley de la calle o Peggy Sue se casó (1985) entre otras.
Estilo de dirección: el mapa temático
| Obsesión temática | Arquetipo del protagonista | Ejemplos clave |
| Corrupción del Poder | El heredero reticente que sacrifica sus ideales | El Padrino, El Padrino: Parte II |
| Paranoia y Aislamiento | El profesional asfixiado por su propio entorno | La conversación, Apocalypse Now |
| Decadencia del Tiempo | El joven nostálgico en un mundo que lo expulsa | La ley de la calle, Rebeldes |
| Condena de la Eternidad | El romántico solitario devorado por el dolor | Drácula de Bram Stoker, Megalópolis |

El universo fílmico de Francis Ford Coppola se sostiene sobre pilares de sangre, poder y paranoia. Su estilo combina la grandeza de la ópera con la intimidad de un primer plano silencioso. Sus personajes pasan siempre profundos procesos de culpa y responsabilidad que los devoran lentamente desde dentro.
No juzga a sus villanos de forma evidente; prefiere sentarlos en la cabecera de la mesa familiar, rodeados de oscuridad, mientras fuera brilla el sol. Esa dicotomía entre la calidez de la familia y la frialdad de los negocios criminales o políticos es la brújula moral que atraviesa toda su obra.
Además, el cuidado visual, la majestuosidad de sus paisajes, colores y texturas de sus escenas tienen guardan su sello personal.
Curiosidades
Despido de los técnicos de Drácula
Durante la preproducción de Drácula de Bram Stoker (1992), el equipo de efectos visuales insistió en que las sombras que proyectaba el monstruo sobre la pared y que cobraban vida solo podían lograrse usando ordenadores. Coppola se negó a claudicar ante la nueva tecnología del CGI y despidió a todo el departamento.
En su lugar, contrató a su hijo Roman, un veinteañero aficionado al ilusionismo. Juntos resolvieron la película usando trucos de cámara de los años 20: espejos, exposiciones múltiples y maquetas. Llegaron a pasar la misma cinta por la cámara hasta cuatro veces antes de revelarla.
La muerte de su hijo y el Padrino III
En 1986 su hijo mayor, Gian-Carlo Coppola, falleció trágicamente en un accidente de lancha a los 22 años.
Se encontraba en Maryland trabajando como director de la segunda unidad en la producción de la película de su padre, Jardines de piedra. Uno de los días salió a navegar a bordo de una lancha rápida conducida por el actor Griffin O’Neal (hijo del famoso actor Ryan O’Neal).
El conductor O’Neal intentó pasar la lancha a gran velocidad entre dos barcos que se movían lentamente, sin darse cuenta de que ambas embarcaciones estaban unidas por un cable de remolque tenso. La lancha de los jóvenes pasó, pero el cable golpeó directamente a Gian-Carlo, provocándole heridas en la cabeza que le causaron la muerte de forma instantánea.
Apenas unos años después, el director canalizó ese dolor desgarrador en la escritura y el clímax de El Padrino: Parte III (1990) con la muerte de Mary Corleone en los brazos de su padre Michael.
Enlaces de interés
- Documental Corazones en tinieblas, sobre el desquiciado rodaje de su película bélica: Ver en Documanía TV
- Documental Una década bajo la influencia con Francis Ford Coppola y Martin Scorsese sobre el cine de los 70: Ver en YouTube
Por qué le recordamos
Es indudable que Francis Ford Coppola formará parte siempre de los directores más influyentes del cine por las dos grandes obras magnas que nos dejó, la trilogía de El Padrino y el olor a napalm por la mañana de Apocalypse Now, pero tiene en el resto de su filmografía material que hubiera dignificado por sí solo a cualquier otro realizador.
A diferencia de autores modernos como Christopher Nolan, a Coppola nunca le ha interesado contentar al público, siempre más centrado en el perfeccionamiento de su obra que en la rentabilidad, quizá esa falta de visión de negocio le ha llevado a la bancarrota actual por Megalópolis. Si su inmovilismo es una genialidad o una torpeza lo acabará diciendo el tiempo.
Mientras nosotros le hacemos un hueco en Filmnookset, como espejo de una era dorada como fue el New Hollywood de los 70, y padrino de una generación de directores a los que todos, en mayor o menor medida, hemos amado. Besamos su mano cerrando la puerta de esta biografía, y dejaremos fuera a los escépticos que no han entendido su obra y aportación al cine.
Películas de Francis Ford Coppola
| Título en español | Título original | Año |
| El botones y las Playgirls | The Bellboy and the Playgirls | 1962 |
| Demencia 13 | Dementia 13 | 1963 |
| Ya eres un gran chico | You’re a Big Boy Now | 1966 |
| El valle del arco iris | Finian’s Rainbow | 1968 |
| Llueve sobre mi corazón | The Rain People | 1969 |
| El Padrino | The Godfather | 1972 |
| La conversación | The Conversation | 1974 |
| El Padrino: Parte II | The Godfather Part II | 1974 |
| Apocalypse Now | Apocalypse Now | 1979 |
| Corazonada | One from the Heart | 1982 |
| Rebeldes | The Outsiders | 1983 |
| La ley de la calle | Rumble Fish | 1983 |
| Cotton Club | The Cotton Club | 1984 |
| Peggy Sue se casó | Peggy Sue Got Married | 1986 |
| Jardines de piedra | Gardens of Stone | 1987 |
| Tucker: un hombre y su sueño | Tucker: The Man and His Dream | 1988 |
| Historias de Nueva York | New York Stories | 1989 |
| El Padrino: Parte III | The Godfather Part III | 1990 |
| Drácula de Bram Stoker | Bram Stoker’s Dracula | 1992 |
| Jack | Jack | 1996 |
| Legítima defensa | The Rainmaker | 1997 |
| El hombre sin edad | Youth Without Youth | 2007 |
| Tetro | Tetro | 2009 |
| Twixt | Twixt | 2011 |
| Megalópolis | Megalopolis | 2024 |
Premios y nominaciones
Premios Oscar
| Año | Película / Motivo | Resultado |
| 1971 | Patton (Mejor guion original) | Ganador |
| 1973 | El Padrino (Mejor guion adaptado) | Ganador |
| 1973 | El Padrino (Mejor película) | Ganador |
| 1973 | El Padrino (Mejor director) | Nominado |
| 1975 | La conversación (Mejor guion original) | Nominado |
| 1975 | El Padrino: Parte II (Mejor película) | Ganador |
| 1975 | El Padrino: Parte II (Mejor director) | Ganador |
| 1975 | El Padrino: Parte II (Mejor guion adaptado) | Ganador |
| 1980 | Apocalypse Now (Mejor guion adaptado) | Nominado |
| 1980 | Apocalypse Now (Mejor director) | Nominado |
| 1991 | El Padrino: Parte III (Mejor director) | Nominado |
| 2010 | Premio en Memoria de Irving G. Thalberg | Ganador |
Ver otros premios del director (Desplegar)
Otros premios
| Organismo y año | Película / Motivo | Resultado |
| Globos de Oro (1973) | El Padrino (Mejor director) | Ganador |
| Festival de Cannes (1974) | La conversación (Palma de Oro) | Ganador |
| Festival de Cannes (1979) | Apocalypse Now (Palma de Oro) | Ganador |
| Globo de Oro (1973) | El Padrino (Mejor director) | Ganador |
| Globo de Oro (1980) | Apocalypse Now (Mejor director) | Ganador |

