Con este artículo cerramos nuestra trilogía dedicada a cómo influyó una de las épocas más revolucionarias y convulsas del cine a sus estrellas, el Nuevo Cine Americano en los años setenta. En los dos artículos anteriores ya analizamos a las estrellas del Hollywood clásico que triunfaron antes de los 50 pero no consiguieron superar el tsunami que supuso el New Hollywood, así como a los que, con inteligencia y buenas decisiones, sí lograron reinventarse y sobrevivir con éxito dentro de esa nueva corriente.
Pero ahora toca el plato fuerte. Dejamos atrás a esa vieja guardia para centrarnos en los verdaderos protagonistas de la revolución. Aunque no solo hablamos de aquellos intérpretes que encarnaron a la perfección la esencia de este cine sucio, duro y también innovador, sino también a los que navegaron con éxito durante esa etapa.
Eran actores y actrices cuyos rostros frágiles, cínicos o rebeldes rompieron con estereotipos clásicos para mostrarnos a personajes de carne y hueso que simplemente buscaban sobrevivir. Pero también había estrellas con ganas de contar historias políticas y sociales y talentos que no podían tampoco desaparecer entre tanta violencia y se abrieron hueco por otros caminos.
Seguro que conoces a todos, pero igual no están todos los que esperas, por que hemos tenido que hacer una selección, de los que creemos fueron los más representativos.
Estrellas que nacieron o se consagraron en los 60
En los otros dos artículos les dejamos fuera porque todavía eran estrellas en construcción, aterrizaron en la industria justo cuando el viejo sistema de estudios comenzaba a tambalearse. Muchos de ellos ya se estaban convirtiendo en los nuevos rostros del cine a finales de los sesenta, pero casi todos eran contrarios a los papeles que les ofrecían y las historias que se planificaban en los despachos. Su desencanto los movió a impulsar el cambio.
Warren Beatty

Es seguramente el ejemplo más claro del promotor de esa transición, influenciado por el cine europeo radicalmente opuesto, improvisado y realista, se arriesgó de forma decisiva al producir y protagonizar Bonnie and Clyde (1967), una de las cintas que rompió las reglas de la violencia y el ritmo del cine de Hollywood introduciendo antihéroes carismáticos y villanos con placa.
Pero durante los 70 afianzó su carrera con títulos que fueron un absoluto éxito, la comedia y auto parodia Shampoo (1975) y El cielo puede esperar (1978), la historia fantástica de un hombre que va al cielo antes de tiempo y debe regresar a la tierra en otro cuerpo. Con ellas no solo ganó en la taquilla, sino que con la segunda fue nominado al Óscar como actor, productor, guionista y director.
Su caso va incluso más allá de su faceta de actor, fue como Clint Eastwood, de quien hablaremos más adelante, un ejemplo de riesgo en la autopromoción del que salió más que airoso. Pero Beatty no se quedó ahí, continuó cosechando éxitos críticos y algún que otro fracaso como Ishtar (1987) hasta bien entrado el siglo XXI, cuando decidió hacerse a un lado tras La excepción a la regla (2016).
Faye Dunaway

Y la que iba de la mano de Beatty fue su elegida para el legendario papel de Bonnie Parker, Dunaway tenía la belleza de una rubia que iba para estrella pero una mirada heladora capaz de parar a cien hombres. Su raza y su enigmática presencia eran ideales para ser el rostro femenino de la traición y el poder, de la mujer rota pero ambiciosa.
Y esa fragilidad y ruptura la mostró en Chinatown (1974) o Los tres días del Cóndor (1975), para dar paso a la frialdad más depravada en Network, un mundo implacable (1976), por la que ganó su Oscar.
Pero no solo trabajó el cine de autor con directores como Polanski o Lumet; los setenta se los merendó incluyendo taquillazos comerciales como El coloso en llamas (Infierno en la torre, 1974) o, ya más madura y conectando, como dijo ella, con un momento vital interior, fue la madre del pequeño T. J. en el éxito de «la Metro» Campeón (1979). Poco después daría a luz a su primer hijo.
Robert Redford

El chico de oro de California, ya era una estrella gracias a Descalzos por el parque (1967) y sobre todo por el western Dos hombres y un destino (Butch Cassidy, 1969), y aunque su estilo y rango estaba lejos de los actores torturados que defendían el método del Actor’s Studio, él apostó por involucrarse con un cine de protesta y contenido político.
Con Las aventuras de Jeremiah Johnson (1972) comenzaba su alegato ecologista y se arremangó hasta siendo productor para sacar adelante su proyecto más recordado, Todos los hombres del presidente (1976), película que abordaba el famoso escándalo sobre el robo de información e instalación de escuchas en la sede del partido Demócrata, el edificio Watergate. La cinta estuvo dirigida por Alan J. Pakula pero la colaboración con Redford como motor creativo fue muy estrecha.
Es casi obvio decir que también triunfó comercialmente con muchas otras películas, pero sobre todo con su reencuentro con Paul Newman en 1973, y la galardonada e inteligentísima, El golpe.
Dustin Hoffman

Y el otro hombre que investigó en el caso Watergate junto a Redford fue un actor cuya preparación para los papeles sí tenía su origen en el método, era precisamente la viva imagen del nuevo intérprete del New Hollywood, un tipo corriente, eléctrico y camaleónico que se transformaba para cada nuevo papel.
Tras triunfar con El graduado (1967) y Cowboy de medianoche (1969) se dejó dirigir por Arthur Penn en Pequeño gran hombre (1970), donde trabajó precisamente con Faye Dunaway, y se sometía a interminables horas de maquillaje para interpretar a un joven que evoluciona hasta los 121 años en una historia sobre la conquista del Oeste.
Para aparentar tener una voz cascada por la edad, se encerraba en su camerino y gritaba a pleno pulmón para forzarla, y en Marathon Man (1976), se mantenía noches sin dormir y así llegar al set exhausto para su personaje, Hoffman llevaba la preparación de sus papeles al límite. Fue sin duda uno de los grandes actores de ese nuevo cine visceral.
Jane Fonda

La hija de Henry Fonda se había ganado un hueco en el cine por derecho propio, y después de pasar por las extravagancias de Barbarella (1968), hizo un gran trabajo en la película de Sidney Pollack Danzad, danzad, malditos (Baile de ilusiones, 1969).
Ese fue el comienzo de una etapa más madura, arriesgada y que le dio los mejores papeles de su carrera. En Klute (1971) interpretó a una prostituta devorada por la existencialidad de su estilo de vida, y eso le valió su primer Oscar. Un éxito que refrendó de nuevo con el segundo en El regreso (1978).
Fonda ha sido además un todoterreno del éxito que ha aparecido y desaparecido de escena con la misma llama encendida de su época dorada, uno de los grandes nombres del New Hollywood femenino.
Clint Eastwood

Uno de los grandes ganadores y un monstruo con el que nos quitamos el sombrero que tan bien le ha sentado siempre. Se convirtió en una estrella gracias a los spaghetti western de Sergio Leone, pero supo ver como nadie el filón del antihéroe que iba a demandar el público en la nueva década.
Además de participar en películas corales como Los violentos de Kelly (1970), inició su su productora Malpaso productions y con ella la libertad para controlar el relato y las historias que quería contar. Gracias a su prolífica relación con Don Siegel creó un icono, Harry el Sucio (1971), y una gran película carcelaria, Fuga de Alcatraz (1979). Pero además dejó otras cintas muy interesantes como la inquietante Infierno de cobardes (1973) o el western El fuera de la ley (El fugitivo Josey Wales, 1976).
Por supuesto no es necesario incidir en todo el éxito que ha conseguido posteriormente, del que ya hablamos ampliamente en su monografía publicada en nuestra web.
Bonus tracks
¿Hay más? Si. Por supuesto, pero este artículo se podría hacer interminable, así que te los vamos a mencionar de forma más ligera.

- Robert Duvall: Se convirtió en secundario camaleónico e imprescindible que elevó cada gran producción de los 70. Por supuesto hay que mencionar El padrino (1972), Network, un mundo implacable (1976) y su coronel al que le encantaba hacer surf en plena guerra de Vietnam para Apocalypse Now (1979).
- Steve McQueen: Después de ser una de las grandes estrellas de los 60 gracias a su carisma, marcó el inicio de los personajes de acción lacónicos en Bullitt (1968) y continuó en La huida (1972), también fue protagonista de El coloso en llamas con Dunaway.
Con menos peso en el New Hollywood pero otros que siguieron trabajando sin descanso fueron Julie Christie, Mia Farrow y Sean Connery.
Vistos en los 60, gigantes en los 70
Ahora viene un grupo que ya se habían dado a conocer a final es de los sesenta, pero que todavía eran prácticamente desconocidos para el gran público, y hoy, a nadie se le escapa ninguno de sus nombres:
Jack Nicholson
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Sin duda fue el emblema por excelencia de la contracultura y la locura de los 70. Irrumpió metiéndose con buen ojo en la producción de Easy Rider (1969), pero tras aquello fue creciendo como uno de los actores más viscerales y sorprendentes del cine americano.
Protagonizó Chinatown (1974) y se consagró levantando el Oscar por su personaje que sucumbía al manicomio de Alguien voló sobre el nido del cuco (1975), pero fue su personaje de Jack Torrance en El resplandor (1980) el que mejor ha acabado definiendo sus capacidades actorales y su poder para atravesar los miedos del espectador.
Gene Hackman

Gene Hackman fue el tercero en discordia en Bonnie And Clyde (1967), una película de la que han salido grandes estrellas. Pero ya entrados en los setenta el personaje más representativo y que le encumbró fue el de “Popeye” Doyle en The French Connection (1971). Ese policía de mano nerviosa y mal genio que definió el cine policiaco con Dirty Harry.
Tras ella, protagonizó otro gran hito de la década, La conversación (1974) y el neo-noir La noche se mueve (Secreto oculto en el mar, 1975) para abrazar la cultura pop y convertirse en uno de los rostros más famosos gracias a su Lex Luthor de Superman (1978).
Woody Allen

De los callejones y puentes de Manhattan salió un genio bajito con la ironía debajo de la lengua, dotado con una facilidad pasmosa para los diálogos pero con una capacidad asombrosa para romper reglas visuales.
Ya sorprendió con Todo lo que usted siempre quiso saber sobre el sexo pero nunca se atrevió a preguntar (1972), pero fueron la deliciosa Annie Hall (Extraños amantes, 1977) con una Diane Keaton espléndida y Manhattan (1979) sus obras cumpres de la década.
Nota: Annie Hall, fue por mucho tiempo una película a la que me resistí, pero he de reconocer que fue una pena no verla antes. Su guion, cotidianidad, diálogos y atrevimiento son realmente pura genialidad.
Bonus tracks
Otros nombres destacables de este grupo son:

Donald Sutherland: uno de los villanos más retorcidos que hemos visto, y que tuvo de todo, se movió como pez en el agua en la contracultura, la sátira y la paranoia, encadenando joyas como MASH (1970), Klute (1971) y el asfixiante remake de La invasión de los ultracuerpos (1978), sin olvidarnos de Novecento (1976).
- Dennis Hopper: Encarnó la anarquía del periodo dirigiendo y protagonizando junto a Nicholson Easy Rider (1969), además de convertirse en secundario de culto para Apocalypse Now (1979)
- Gene Wilder: Hemos querido meter aquí a Wilder porque sí, en pocas listas se podrá ver a uno de los mejores cómicos del cine americano. Porque no todo fue dolor en el New Hollywood, también había sitio para el maravilloso mundo de Mel Brooks. Con él fue el alma de El jovencito Frankenstein (1974) y Sillas de montar calientes (1974) además de ser el genuino Willy Wonka en Un mundo de fantasía (Willy Wonka y la fábrica de chocolate, 1971).
Los hijos nativos del New Hollywood y los 70
Llegamos a la generación acuñada directamente por y para el New Hollywood. No tuvieron que desaprender las viejas reglas, pero ya nacieron en un ecosistema donde lo artístico y la libertad autoral estaban por encima de los convencionalismos.
La gran mayoría salieron de la escuela del método, esa en la que para interpretar cansancio no se dormía, se ganaban y soltaban kilos según los pedía el personaje. Son muchos, y más cercanos al espectador de hoy, así que seremos más breves:
Robert De Niro

¿Necesita acaso presentación? Es el actor fetiche del cambio y maestro absoluto de la inmersión física y psicológica. De la mano de Martin Scorsese edificó los cimientos de la década en Malas calles (1973) Taxi Driver (1976), ganando además el Oscar por su papel del joven Vito Corleone en El padrino Parte II (1974).
No son pocos los actores que se han puesto delante del espejo a repetir su monólogo como Travis Bickle: ¿Hablas conmigo?,¿me lo dices a mí?, porque no veo a nadie más por aquí…¿con quién puñetas te crees que estás hablando?. Pero además, también estuvo soberbio en El cazador (1980), y por supuesto Toro Salvaje (1980), de la que ya hablaremos, bueno hablaremos de casi todas.
Al Pacino

El suyo es otro nombre que viene seguido del De Niro, como les pasaba a Paul Newman y Robert Redford. Otro de los inmensos talentos que el New Hollywood esculpió. Su mirada intensa, introspectiva y su nervio incontrolable crearon un rol definitivo para las nuevas generaciones.
Michael Corleone, representa una de las mejores evoluciones del arco de un personaje, con ella sostuvo la monumental saga de El padrino (1972) y se convirtió en el favorito de la crítica encarnando a hombres enfrentados al sistema en Serpico (1973) y Tarde de perros (1975), ¡qué película!.
Diane Keaton

La deliciosa Diane, también era una pieza clave de El padrino, pero su frescura, su inteligencia y modernidad se hicieron más palpables en sus colaboraciones con Woody Allen, destacando las ya citadas Annie Hall (1977) y Manhattan (1979).
Keaton no paró ahí, porque ha sido una fuerza incombustible que siguió con éxito durante los ochenta, empezando por la magnífica Rojos (1981) de Warren Beatty, aquí todos se mezclan, y estos dos fueron más que compañeros.
Meryl Streep

Si Diane Keaton era todo naturalidad y carisma, ahora hablamos de una de las fuerzas interpretativas femeninas más reveladoras del cine americano, tampoco necesita presentación porque sigue hoy con la misma fuerza que entonces.
Meryl Streep desde que apareció se comió la pantalla y sus personajes, se desgarraba por dentro en El cazador (1978) y cerró los 70 llevándose su primer Oscar por Kramer contra Kramer (1979).
Sissy Spacek

Y acabamos con otra mujer. Poseedora de una belleza inusual, etérea, pero profundamente magnética, protagonizó dos de las películas más duras y violentas de la década: el debut de Terrence Malick en Malas tierras (1973) y uno de los clásicos del terror de Brian de Palma, su impactante Carrie (1976).
Bonus tracks

Sí, también dejamos un pequeño Bonus Track aquí, no podemos olvidar a todos que aparecieron en esta década y han sido grandes estrellas después, el primero es recordado sobre todo por sus papeles ya mencionados en Malas tierras y Apocalypse Now, Martin Sheen.
Y después está el puente perfecto entre el New Hollywood y el nacimiento del blockbuster moderno, Harrison Ford, American Graffiti (1973) y La conversación (1974) antes de adueñarse de la taquilla mundial como Han Solo en La guerra de las galaxias (Star Wars IV, 1977).
Y por último Susan Sarandon, galardonada con el Goya Internacional por su carrera en 2026, representó la liberación sexual y el riesgo. Se convirtió en un mito de la contracultura con The Rocky Horror Picture Show (1975) y demostró su vena dramática en la polémica La pequeña (Niña bonita, 1978).
Con estos nombres cerramos el círculo de una década irrepetible que lo cambió absolutamente todo. Si te apasiona esta época dorada de la historia del cine, síguenos en nuestras redes sociales para no perderte nuestros próximos análisis, porque como ya hemos adelantado, tarde o temprano nos adentraremos en todas o casi todas estas películas para contar nuestra particular visión:




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